Roswell, o la gran leyenda de la ufología

publicado a la‎(s)‎ 13 jul. 2020 6:23 por Plataforma Sites Dgac
El 24 de junio de 1947 tuvo lugar el avistamiento de fenómenos aéreos anómalos por parte de Kenneth Arnold en Estados Unidos, que dio pie a una serie de reportes similares en ese país y en el resto del mundo e iniciando de esa manera lo que se ha dado en llamar la “era OVNI contemporánea”.
Uno de los sitios en el desierto de Nuevo México donde supuestamente se habría estrellado un objeto a principios de julio de 1947.

Portada del periódico Roswell Daily Record del 8 de julio de 1947 en que se publica la noticia sobre la captura de un "platillo volador" en la región de Roswell.

El mayor Jesse Marcel mostrando para la prensa restos recuperados en el rancho Foster en julio de 1947.

Sin embargo, desde mediados de los noventa cobró prominencia un caso que tuvo lugar a la semana siguiente del avistamiento de Arnold y que actualmente es considerado como el más célebre en la historia de la ufología. Nos referimos, por supuesto, al famoso “Caso Roswell”.

Algo se estrella en Nuevo México

Entre el 2 y el 4 de julio de 1947, durante una noche de tormenta algo se estrelló en el rancho de J.B. Foster en Nuevo México, localizado a unos 130 kilómetros al noroeste del poblado de Roswell.

A la mañana siguiente, William “Mac” Brazel, que era el capataz del rancho Foster, encontró en terrenos de la propiedad los restos de algo que no pudo identificar. Había restos como de papel metálico y pequeñas vigas y palitos que recuerdan a lo que ahora conocemos como plástico.

Pasaron algunos días hasta que Brazel pudo cargar su camioneta con restos de ese material para llevarlos al pueblo y le mostró lo que había encontrado al sheriff de Roswell, George Wilcox.

El agente de la ley tampoco pudo identificar el material y dio aviso a la base aérea. Desde allí enviaron al mayor Jesse Marcel, quien examinó los restos e interrogó a Mac Brazel.

Intrigado, Marcel pidió a Brazel que lo llevara al lugar donde había recogido los restos. De esa manera, Brazel guió hacia el rancho Foster al mayor Marcel y al capitán Sheridan Cavitt, que era un oficial de Inteligencia.

Como los militares no sabían de qué se trataba el material que aún estaba esparcido en el terreno del rancho, informaron sobre la situación a sus superiores y eso dio pie a una “operación rastrillo”, en que un contingente de uniformados se desplazó al lugar para recoger hasta el último pedazo del extraño material.

Tras la recuperación de los restos, el jefe de la base aérea de Roswell, coronel William “Butch” Blanchard, ordenó al oficial encargado de Relaciones Públicas, Walter Haut, a que redactara una nota informando que el Escuadrón de Bombarderos 509 había recuperado los restos de un “platillo volador” en un rancho en las inmediaciones de Roswell.

Divulgación y desmentido

El Escuadrón de Bombarderos 509 era el único en el país que transportaba la bomba atómica y fueron aviones de esa unidad los que las lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, el 6 y 9 de agosto de 1945. Por lo tanto, se consideraba que el personal militar apostado en Roswell era altamente especializado y la nota emitida por la base aérea ciertamente captó la atención a nivel nacional y fuera de las fronteras de Estados Unidos cuando el Roswell Daily Record, el periódico local, publicó en la portada de su edición del martes 8 de julio de 1947 que la base aérea del Ejército en Roswell tenía la custodia de un “platillo volador”.

Como el tema fue divulgado por agencias de noticias, el incidente de Roswell fue uno de los primeros artículos de carácter ufológico publicado en la prensa chilena. Sin embargo, al día siguiente el mismo periódico publicó el desmentido oficial. Los restos recuperados fueron llevados a Forth Worth, Texas, donde fueron examinados por el general Roger Ramey. ¿El veredicto? Sólo se trataba de los restos de un globo meteorológico que había caído a tierra. La noticia quedó ahí y no trascendió mayormente.

El mundo prácticamente olvidó el incidente Roswell hasta fines de la década de 1970.

Jesse Marcel reactiva la leyenda

En 1978, Jesse Marcel, de 70 años, fue entrevistado por el ufólogo Stanton Friedman. En la entrevista, Marcel dijo que los restos recuperados en el rancho Foster no eran los restos de un globo meteorológico, como se había dicho, sino de un objeto de otro planeta y que la milicia estadounidense había encubierto el caso.

Ese fue realmente el inicio del “Caso Roswell” como se conoce hasta hoy. En 1980, Charles Berlitz —autor del bestseller internacional El Triángulo de las Bermudas— publicó junto a William Moore un libro titulado The Roswell Incident, en que daba cuenta del hecho original de 1947, las declaraciones posteriores de Jesse Marcel de fines de los setentas y apuntaba a un posible encubrimiento.

Aunque ese libro en particular no tuvo un impacto considerable, volvió a posicionar a Roswell como una historia ufológica en la década de 1980 y a preparar el terreno para lo que venía.

UFO Crash at Roswell, el primer libro más detallado sobre el incidente, fue publicado en 1991 por Kevin Randle y Donald Schmitt tras realizar una minuciosa investigación sobre el caso. En el libro, los autores documentaron varios testimonios, incluyendo el del hijo de Jesse Marcel, que dice haber visto restos de lo que se estrelló en el rancho Foster cuando era niño, y de otros testigos presuntamente involucrados con la recuperación del material e incluso de cadáveres de apariencia humanoide.

En la misma línea, Stanton Friedman publicó en 1992 Crash at Corona, a lo que siguió la publicación en 1994 de The Truth About the UFO Crash at Roswell, el segundo libro sobre el caso de Randle y Schmitt, donde aportaron aún más testimonios que apuntaban a que en 1947 se recuperaron los restos de algo realmente extraño y que las autoridades encubrieron la verdad.

Como si eso fuera poco, en 1995 un cineasta llamado Ray Santilli remeció al mundo al divulgar una filmación en que, aseguraba, se mostraba la autopsia que le habían practicado a una entidad humanoide cuyo cuerpo había sido recuperado cerca de Roswell en julio de 1947.

Aunque poco después se confirmó que la supuesta autopsia era en realidad un fraude, series de televisión como Los Expedientes X se encargaron de catapultar al incidente de Roswell como el caso OVNI por excelencia y a generar una serie de discusiones y polémicas entre los que creían que algo realmente exótico había caído en el rancho Foster y las autoridades habían tratado de encubrirlo, y los que defendían la tesis de que los restos pertenecían a un objeto convencional.

Versión oficial

Ante la controversia, el Gobierno estadounidense tomó cartas en el asunto y en 1995 publicó un documento titulado The Roswell Report, en que reveló que lo que cayó en el rancho Foster era en realidad un globo perteneciente al “Proyecto Mogul”, que en 1947 era de carácter secreto y que consistía en enviar globos a gran altitud en la estratósfera con sensores especiales para captar eventuales pruebas atómicas por parte de la Unión Soviética.

En 1997 y cuando quedaba cerca de una semana para que se cumplieran 50 años del mítico caso, la Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó un segundo informe titulado The Roswell Report: Case Closed, en que ahonda en la explicación convencional sobre el caso y agrega que las supuestas entidades humanoides reportadas eran en realidad dummies, maniquíes que lanzaban los militares desde aviones a grandes alturas para realizar diversas pruebas físicas y de equipamiento.

Con eso, las autoridades estadounidenses dieron por cerrado el tema de Roswell, aunque los ufólogos y aficionados a los OVNIs desconfían de la versión oficial y creen que algo más sucedió en el desierto de Nuevo México en 1947.
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