Kenneth Arnold y el inicio de la investigación ufológica

publicado a la‎(s)‎ 2 jul. 2020 6:22 por Plataforma Sites Dgac
Existen ciertos hitos que marcan épocas e inician corrientes, movimientos, revoluciones y hasta paradigmas basados más bien en creencias que en hechos objetivos y comprobables.
Kenneth Arnold en 1947, con su avioneta detrás.

Kenneth Arnold años después de su famoso avistamiento, mostrando una ilustración que correspondería a uno de los nueve objetos que dijo haber observado en vuelo.
En ufología, ese hito fundacional ocurrió el martes 24 de junio de 1947, cuando tuvo lugar el avistamiento que dio inicio a la “era moderna” de los objetos voladores no identificados (OVNI) y en 2020 se cumplieron 73 años desde ese incidente.

Kenneth Arnold era un hombre de negocios y piloto de avión de 32 años que recorría diferentes localidades del noroeste de Estados Unidos en su calidad de dueño de Great Western Fire Control Supply, una empresa que instalaba sistemas para la prevención y supresión de incendios establecida en Boise, Idaho, en 1940.

Poco después de las 14:00 horas del día en cuestión, Arnold inició un vuelo desde Chehalis a Yakima, ambos en el estado noroccidental de Washington, en un avión CallAir A-2. Durante el vuelo hizo un breve desvío tras enterarse de que se ofrecía una recompensa de 5.000 dólares por el hallazgo de un avión de transporte C-46 de los Marines estadounidenses que se había estrellado cerca del Monte Rainier. El cielo estaba completamente despejado y había un viento leve.

Objetos desconocidos

Minutos antes de las 15:00 horas, cuando volaba a cerca de 3.000 metros de altitud, Arnold se dio por vencido en la búsqueda de la aeronave siniestrada y comenzó a desplazarse hacia el este rumbo a Yakima.

En ese momento vio como un relampagueo brillante, parecido al reflejo del Sol en un espejo. Pensó que podía ser otra aeronave, pero al escudriñar el cielo sólo vio a un DC-4 a su izquierda y a unos 24 kilómetros más atrás.

Alrededor de 30 segundos después de ver el primer relampagueo, observó una serie de reflejos brillantes en la distancia a su izquierda, al norte del Monte Rainier, que en ese momento estaba a unos 40 kilómetros de distancia.

Esos reflejos provenían de nueve objetos que volaban en una larga cadena. Kenneth Arnold pensó que podían ser gansos, pero descartó esa explicación debido a la altitud a la que estaban, su brillante reflejo y su alta velocidad. Entonces, pensó que podía tratarse de un nuevo tipo de aeronave. Intentó encontrar alguna cola en los objetos, pero no lo consiguió.

Los objetos se aproximaron al Monte Rainier y pasaron rápidamente delante del macizo. En un momento, pasaron detrás de un pico menor de Monte Rainier, por lo que estuvieron fuera de la vista de Arnold por breves momentos. Como él conocía su propia posición y la de ese pico menor del Monte Rainier, calculó que los objetos estaban a unos 37 kilómetros de distancia.

Velocidad fantástica

Arnold comparó los nueve objetos con el DC-4 en la distancia y estimó que tenían un tamaño angular levemente menor que el de esa aeronave. Cuando los objetos pasaron Monte Rainier, Arnold giró su avión hacia el sur en un curso más o menos paralelo. Abrió una ventana lateral y comenzó a observar a los objetos sin un vidrio en medio. El fenómeno siguió su vuelo hacia el sur, moviéndose continuamente por delante de su propia posición.

Entonces, Arnold comenzó a medir su velocidad. Vio que se movieron desde el Monte Rainier al Monte Adams, donde los perdió de vista, en un minuto y 42 segundos, de acuerdo al reloj en su panel de instrumentos. La distancia entre ambos montes era de 80 kilómetros. Al realizar los cálculos más tarde, determinó que los objetos se movían a 2.700 kilómetros por hora, tres veces más que cualquier otra aeronave tripulada en 1947.

Como no sabía con exactitud a qué distancia los objetos se habían perdido de vista, Arnold estimó la velocidad en unos 1.900 kilómetros por hora, aún más rápido que cualquier aeronave conocida de esa época. Aún quedaban poco menos de 4 meses para que Chuck Yeager rompiera la barrera del sonido a bordo del X-1.

Nacen los “platillos voladores”

Kenneth Arnold aterrizó en Yakima cerca de las 16:00 horas y relató su avistamiento al administrador general del aeropuerto, su amigo Al Baxter. Al poco rato, todo el personal del aeropuerto conocía la historia y Arnold conversó al respecto con algunos funcionarios. Aparentemente, su amigo Baxter no le creyó.

Entonces, Arnold voló a una feria aérea en Pendleton, Oregon, pero no sabía que alguien en Yakima había llamado por teléfono antes de su llegada y había contado que Arnold había visto algún tipo de aeronave nueva.

El testigo relató su avistamiento a varios pilotos amigos, que sugirieron que quizás había visto misiles guiados o algo nuevo.

Arnold sólo fue entrevistado por periodistas al día siguiente, 25 de junio, cuando visitó las oficinas del periódico East Oregonian en Pendleton. Su testimonio sorprendió por sobrio y creíble a los reporteros y el periodista William “Bill” Bequette escribió una nota que divulgó Associated Press y que describía lo visto por Arnold como “platillos”. De ese modo se acuñó el término “platillos voladores”.

A partir de entonces, medios en todo el mundo comenzaron a publicar reportes de avistamientos de los “platillos voladores”. Había nacido la era OVNI contemporánea.

Controversia

Sin embargo, hasta ahora existe controversia sobre la verdadera forma de los objetos reportados por Arnold. Algunos estudiosos afirmaban que originalmente habló de objetos con forma de media luna y que al describir la manera en que se movían, dijo que lo hacían “como platillos saltando sobre el agua” y que la prensa había malinterpretado esa descripción de movimiento y le había atribuido erróneamente esa forma a los objetos.

Pero otros estudiosos aseguran que en los primeros reportes no figura esa descripción de movimiento, sino que la formuló Kenneth Arnold varios años después, y que efectivamente la mención de “platillo” la hizo en referencia a la forma de los objetos.

Como sea, también es cierto que Kenneth Arnold fue el primer ufólogo propiamente tal. Cerca de la fecha de su avistamiento hubo otro incidente muy difundido en Maury Island. Tras convertirse en una celebridad, Ray Palmer, el editor de la revista Amazing Stories, reclutó a Arnold para investigar personalmente el caso de Maury Island para publicar posteriormente un artículo al respecto en la revista. Así, Kenneth Arnold se convirtió en la primera persona en recibir una remuneración por investigar una historia ufológica.

Los “platillos voladores” llegan a Chile

La revisión de periódicos y revistas chilenas no arrojan artículo alguno sobre el avistamiento de Kenneth Arnold en castellano. La primera mención a los “platillos voladores” en informativos chilenos tuvo lugar durante la segunda semana de julio de 1947 a raíz del ahora archiconocido “Caso Roswell”.

El 8 y 9 de julio de 1947, el periódico Roswell Daily Record publicó sendas notas informando y posteriormente negando la caída de un “disco volador” en las inmediaciones de Roswell, en Nuevo México, Estados Unidos. Lo que en un comienzo se pensó que era un disco volador luego se identificó como un globo meteorológico y la historia fue casi olvidada durante décadas hasta que fue “rescatada” y resucitada por ufólogos estadounidenses a fines de la década de 1970.

En Chile, diarios como El Mercurio publicaron sobre el caso Roswell debido a notas que llegaban por cable, y posteriormente los medios locales comenzaron a informar de avistamientos de “platillos voladores” en distintas localidades de Chile, en forma similar a lo que ocurría en otros países.
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