Físico de University at Albany publica estudio del caso Nimitz

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2020 6:08 por Plataforma Sites Dgac
Al estudiar sucesos vinculados con fenómenos aéreos anómalos, una de las quejas es que la comunidad científica no se interesa por investigar este tipo de hechos. El CEFAA accedió a un estudio redactado por Kevin H. Knuth, Doctor en Física y Profesor Asociado de la Universidad de Albany, Estados Unidos, junto a dos colaboradores sobre el caso “Nimitz”.
Imagen del portaaviones USS Nimitz y de Kevin Knuth, el físico de la University at Albany y autor principal del estudio sobre los avistamientos OVNI por parte de aviones cazas de la Marina estadounidense.

Un avión caza F-18 Super Hornet como los que protagonizaron los encuentros con objetos aéreos anómalos costa afuera de California, en el Pacífico, en 2004.
Presentamos aquí un compendio de un paper publicado el 16 de diciembre de 2019 que trabaja con supuestos basados en relatos reales entregados por testigos que presenciaron Fenómenos Aéreos No identificados (UAP) en el mes de noviembre de 2004 en la costa del Pacífico frente a San Diego.

Se trata de un estudio titulado “Estimando las características de vuelo de vehículos aéreos anómalos no identificados en el encuentro Nimitz de 2004”, presentado en el Trigésimo Noveno (39) Taller Internacional sobre la Inferencia Bayesiana y Métodos Máximos de Entropía en Ciencia e Ingeniería, que tuvo lugar entre el 30 de junio y el 5 de julio de 2019 en Garching, Alemania.

El documento fue escrito por Kevin H. Knuth, Robert M. Powell y Peter A. Reali. Los tres son miembros de la Coalición Científica para Estudios de los FANIs (SCU, por su sigla en inglés), un grupo de científicos, ex militares, ex agentes y otros profesionales que creen que se justifica investigar el fenómeno en forma seria.

El caso Nimitz

De acuerdo a los autores, durante un período de dos semanas en noviembre de 2004, el Grupo de Ataque Once de Portaaviones de la Marina de Estados Unidos (CSG-11), que incluye al portaviones nuclear USS Nimitz y al crucero de misiles guiados clase Ticonderoga USS Princeton, habrían detectado un sinnúmero de “vehículos aéreos no identificados”, VANIs, que es otro término que utilizan para denominar a los Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP).
 
El incidente principal ocurrió el 14 de noviembre de 2004, pero varios días antes, operadores de radar del USS Princeton estaban detectando UAP en el radar a 80.000 pies (24.380 metros) o más de altitud al norte del Grupo de Ataque en las inmediaciones de las islas de Santa Catalina y San Clemente, costa afuera del estado de California.

Según el ex especialista jefe de operaciones del USS Princeton Kevin Day, los sistemas de radar de la Defensa de Misiles Balística detectaron los “VANIs” en órbita baja alrededor de la Tierra para luego caer a 80.000 pies (24.380 metros). 

Estos fenómenos habrían llegado en grupos de 10 a 20, luego bajaron a 28.000 pies (8.530 metros) y volaron al sur con una velocidad cercana a los 100 nudos (185 kilómetros por hora). 

Los testigos señalaron que periódicamente, los VANIs bajaban desde los 8.530 metros hasta el nivel del mar (unos 150 metros), o incluso bajo la superficie del océano, en apenas 0,78 segundos.

Masa, fuerza G y velocidad

Contando con estimaciones de aceleración, los autores utilizaron complejas fórmulas matemáticas para calcular la energía involucrada en la aceleración de los VANIs. Eso requería una estimación de la masa de los blancos, que los autores no tenían.

Por eso, calcularon que uno de los blancos era del tamaño aproximado a un avión F/A-18 Super Hornet, que tiene un peso de unas 32.000 libras, o 14.550 kilos. 

Como buscaban una estimación de potencia mínima, tomaron la aceleración de 5.370 g y asumieron que el VANI tenía una masa de 1.000 kilos. 

Entonces estimaron que, el blanco habría alcanzado una velocidad máxima de alrededor de 46.000 millas por hora (74.000 kilómetros por hora) durante el descenso, o 60 veces la velocidad del sonido, en un punto en que la potencia requerida llegó hasta los 1.100 gigavatios, que —siempre según los autores— excede la producción de energía nuclear total de Estados Unidos por un factor de más de 10. 

Comparativamente, la planta de energía nuclear más grande de Estados Unidos, la Estación de Generación Nuclear de Palo Verde en Arizona, provee de alrededor de 3,3 gigavatios de energía para cerca de 4 millones de personas.

“Tic-Tac”

El 14 de noviembre de 2004, el Grupo de Batalla se preparaba para realizar ejercicios de entrenamiento. 

Dos F/A-18F Super Hornet despegaron desde el Nimitz para el ejercicio de defensa aérea que se realizaría a entre 130 y 240 kilómetros al sud-sudoeste de San Diego. 

Ambos aviones, con nombres código FastEagle01 y FastEagle02, eran tripulados por un piloto y un operador del sistema de armas. El comandante del Escuadrón VFA-41 David Fravor pilotaba el FastEagle01 y el teniente comandante Jim Slaight era el operador del sistema de armas del FastEagle02.

Una media hora tras el despegue, Kevin Day, que operaba el sistema de radar SPY-1 en el USS Princeton, detectó VANIs entrando al área de ejercicios. El ejercicio se aplazó y se ordenó a FastEagle01 y FastEagle02 interceptar a un VANI a una distancia de casi 100 kilómetros y a una altitud de 6.100 metros.

Cuando los F-18s se aproximaban al “punto de fusión”, que es donde el radar no puede diferenciar las posiciones de los F-18 y de los VANIs, Fravor y Slaight notaron una parte de la superficie del mar con perturbaciones, donde parecía haber un gran objeto, posiblemente una aeronave caída, sumergido a unos 3 a 4,5 metros debajo de la superficie. 

Mientras observaban la perturbación desde 6.100 metros de altura, los cuatro pilotos detectaron un FANI blanco con la forma de un gran tanque de butano cilíndrico, o del caramelo “Tic-Tac”, moviéndose erráticamente de un lugar a otro, casi como una pelota de ping-pong que realizaba cambios instantáneos en su dirección sin variar su velocidad.
De acuerdo a los testigos, el objeto en forma de “Tic-Tac” tendría el tamaño de un F-18, unos 12 a 15 metros de longitud y 3 a 4,5 metros de ancho, sin superficies de vuelo aparente ni medios de propulsión, y su movimiento no tenía un efecto aparente sobre la superficie del mar, como se esperaría de algo como un rotor de helicóptero.

Entonces, el comandante Fravor bajó a investigar y el OVNI subió a su encuentro. Giraron uno en torno al otro, pero cuando Fravor hizo una maniobra para acercarse, el VANI se alejó y se perdió en un segundo.

Comparativamente, Fravor notó que incluso un caza volando a Mach 3 demora entre 10 a 15 segundos en desaparecer de vista. El teniente comandante Slaight dijo que el VANI aceleró como si hubiera sido “disparado desde un rifle” y que se perdió de vista en un segundo.

En total, todo el encuentro duró cinco minutos. Cuando el UAP  “Tic-Tac” se perdió, los pilotos volcaron su atención en el objeto grande en el agua, pero la perturbación había desaparecido.

Un misterio

Tras el encuentro, los dos aviones regresaron al USS Nimitz, sin combustible suficiente para intentar perseguir al “Tic-Tac”. En su regreso, recibieron un llamado desde el USS Princeton en que se les informó que el “Tic-Tac” estaba esperando precisamente en el punto preestablecido al que debían concurrir para iniciar el ejercicio aéreo. El operador Kevin Day notó que eso era sorprendente, porque esas coordenadas fueron predeterminadas y eran secretas. Parecía que el “Tic-Tac” fue intencionalmente a esa localización.

“En este documento, hemos trabajado bajo la presunción de que estos FANIs fueron aparatos físicos tal como fueron descritos por los pilotos. El hecho de que estos FANIs exhibieran características de vuelo impresionantes lo dejan a uno buscando otras posibles explicaciones. Una explicación muy inteligente sugerida por uno de los revisores es que estos FANIs pudieran haber sido generados por la intersección de dos o más rayos láser o máser que habrían ionizado el aire, lo que podría crear una imagen visual, una imagen infrarroja, así como una región que se reflejaría en radar y que posiblemente explicaría buena parte de las observaciones”, escriben los autores.

“Aunque dicha hipótesis podría explicar las observaciones visuales, infrarrojas y de radar, no podría explicar los retornos de radar suborbitales de los sistemas de radar de la Defensa de Misiles Balística (…) ni los retornos de sonar cuando el FANI Tic-Tac entró al océano”, agregan.

Difícil concluir

Hacia el final del documento, los autores afirman que es difícil extraer conclusiones útiles.

“La naturaleza, origen y propósitos de estos VANIs es desconocido. Tampoco se sabe si son pilotados, controlados en forma remota o autónomos. Si algunos de estos VANIs son de origen extraterrestre, entonces debería ser importante evaluar la posible amenaza que presentan. Lo que es más interesante, estos VANIs tienen el potencial de entregar nuevos puntos de vista sobre la ingeniería aeroespacial y otras tecnologías”, escriben.

“El potencial de una amenaza seria, así como la promesa de avances en ciencia e ingeniería, junto a nuestras expectativas respecto a la evolución de la vida extraterrestre son razones importantes para que los científicos estudien seriamente y entiendan estos objetos”, argumentan. 

El CEFAA reproduce parte de este estudio con la finalidad de dar a conocer investigaciones académicas sobre fenómenos aéreos anómalos, en este caso efectuadas en Estados Unidos sin que ello signifique una postura que avale lo desarrollado en el documento.
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