Todos los casos internacionales

Fenómenos aéreos anómalos merecen ser estudiados por la ciencia

publicado a la‎(s)‎ 27 ago. 2020 5:31 por Plataforma Sites Dgac

Desde hace aproximadamente tres años, los fenómenos aéreos anómalos, conocidos más comúnmente como OVNIs, han vuelto a concitar la atención del gran público y de los medios de comunicación convencionales debido a filtraciones de filmaciones de la Marina estadounidense en 2017 que este año fueron confirmadas como reales por el Pentágono.
Ravi Kopparapu, científico planetario de la NASA y coautor del artículo de Scientific American.

Fotograma de una de las imágenes de un FANI filmado por la Marina estadounidense que fue filtrado a la opinión pública en 2017.

Jacob Haqq-Misra, astrobiólogo e investigador del Blue Marble Space Institute of Science y coautor del artículo publicado en Scientific American.
Mientras medios como The New York Times siguen publicando artículos sobre el tema con cierta regularidad y anticipando posibles nuevas divulgaciones por parte de las autoridades estadounidenses, a fines de julio la revista Scientific American publicó un artículo firmado por el científico planetario de la NASA Ravi Kopparapu y por el astrobiólogo e investigador del Blue Marble Space Institute of Science Jacob Haqq-Misra en que sostienen que los fenómenos aéreos anómalos merecen una investigación científica.

Equipos multidisciplinarios

En el artículo, los autores recuerdan que en la década de 1960 ya existió un interés por investigar el tema de los objetos voladores no identificados (OVNIs) en forma científica y para eso la Fuerza Aérea de Estados Unidos contrató a la Universidad de Colorado para que realizara ese estudio.

El proyecto de investigación OVNI de la Universidad de Colorado estuvo a cargo del reconocido físico Edward Uhler Condon y operó entre 1966 y 1968, estudiando casos y reuniendo antecedentes.

Al final de la investigación, la “Comisión Condon” emitió lo que hoy es conocido como “Informe Condon”, en que concluyó que era improbable que un mayor estudio de los OVNIs fuera interesante desde el punto de vista científico.

El “Informe Condon” produjo gran controversia a fines de los sesenta y aún se discute hoy, pues miembros de la comisión acusaron irregularidades en la forma de operar y en las investigaciones y afirmaron que Condon tuvo un sesgo negativo hacia el tema desde el principio. David Saunders, psicólogo y uno de los principales investigadores del grupo, publicó al respecto en un libro-denuncia titulado UFOs? Yes!

Tras la publicación del “Informe Condon”, Estados Unidos puso fin a su investigación oficial del fenómeno OVNI, el conocido “Proyecto Libro Azul”, el 17 de diciembre de 1969. Desde entonces, se suponía que la potencia mundial no investigaba más a los fenómenos aéreos anómalos en forma oficial, pero a raíz de las filtraciones de 2017 se supo que existió un programa secreto de investigación de “Fenómenos Aéreos No Identificados” en el Pentágono entre 2007 y 2012.

Con el renovado interés suscitado por las recientes revelaciones, los autores del artículo publicado por Scientific American sostienen que los OVNIs no sólo merecen ser estudiados por la ciencia, sino que para ese estudio es necesario formar equipos multidisciplinarios, en que expertos en diversas materias puedan colaborar, intercambiar información, puntos de vista y complementar competencias.

Curiosidad científica

En el texto, los autores indican que las recientes divulgaciones de videos e informaciones sobre avistamientos de fenómenos aéreos anómalos no han generado entre la comunidad científica un interés similar al que han despertado entre el público y los medios de comunicación.

“Parte del motivo podría ser el aparente tabú alrededor de los fenómenos FANI, vinculándolos a lo paranormal o la pseudociencia, al tiempo que ignoran la historia que hay detrás”, sostienen.

“¿Por qué estos eventos deberían importarle a los astrónomos, meteorólogos o científicos planetarios?... Porque somos científicos. La curiosidad es la razón por la que nos convertimos en científicos”, agregan, justificando una aproximación al tema por parte de los científicos.

Además, los autores recalcan que los fenómenos aéreos anómalos no son eventos propios sólo de Estados Unidos, sino que son “una ocurrencia mundial”.

“Varios otros países los estudiaron. Por eso, ¿no deberíamos, como científicos, escoger investigar y reducir la especulación en torno a ellos?”, proponen, y sostienen que una investigación sistemática es esencial para llevar a que el fenómeno sea del interés de la ciencia convencional.

“Quizás algunos, o incluso la mayoría, de los eventos FANI son simplemente aeronaves militares clasificadas, o extrañas formaciones climáticas, u otros fenómenos mundanos malinterpretados. Sin embargo, aún hay varios casos realmente intrigantes que podría valer la pena investigar”, advierten.

“No sabemos lo que son los FANIs y esa es justamente la razón por la que, como científicos, deberíamos estudiarlos”, concluyen.

Extrañas experiencias en Berkshire

publicado a la‎(s)‎ 29 jul. 2020 5:24 por Plataforma Sites Dgac

A comienzos de julio de 2020, Netflix, la plataforma de transmisión de películas y series de televisión online vía streaming, estrenó la serie documental Unsolved Mysteries ("Misterios sin Resolver"), que es una especie de relanzamiento de la misma serie que intrigó al público durante 14 temporadas desde su primera aparición en enero de 1987.
Tommy Warner, entrevistado para Unsolved Mysteries en 2019.

Melanie Kirchdorfer, entrevistada para Unsolved Mysteries en 2019.

Thomas Reed, entrevistado para Unsolved Mysteries en 2019.
Y gracias a esta nueva temporada, el público pudo conocer un caso de avistamiento múltiple de un fenómeno aéreo anómalo relativamente desconocido y que habría ocurrido hace varias décadas.

Se trata del extraño incidente del 1 de septiembre de 1969 ocurrido en una zona semirrural conocida como “Berkshires”, en el condado del mismo nombre del estado de Massachusetts, Estados Unidos, del que habrían sido testigos alrededor de 40 personas repartidas en las localidades de Great Barrington, Sheffield, Strockbridge y Egremont.

La noche de las luces

Los relatos dan cuenta que durante la calurosa noche del 1 de septiembre de 1969, el niño Tommy Warner se encontraba en la casa de sus vecinos, los Shaw, pintando con crayones junto a Debbie Shaw, que era cuatro años mayor que él.

Ya se hacía tarde cuando Tommy se levantó y se acercó a una ventana de la sala de los Shaw, cuando escuchó una voz que le decía “Necesitas irte a casa ahora”. Sin saber de dónde provenía esa voz, el niño se asustó mucho y salió corriendo de la morada de sus vecinos para irse a su casa.

Jane Shaw, hermana de Debbie, vio afuera a Tommy corriendo sobre el mismo punto, haciendo el movimiento, pero sin avanzar, durante cinco minutos, y al recordar el episodio de adulto, Warner dijo que corría, pero que no se movía.

En cierto momento, giró hacia la izquierda y habría visto frente a él a un OVNI “caer del cielo” y lanzar un rayo sobre él, que hizo que quedara rígido durante un momento, para luego desaparecer, todo a la vista de Jane Shaw.

Siete minutos después, Tommy Warner apareció tendido de espaldas al otro lado de la propiedad. Un hermano suyo le gritaba que se levantara y corriera, pero el niño decía que no podía moverse porque creía que el haz de luz que estaba sobre él se lo impedía.

Entonces, volvió a oír una voz en su cabeza que le decía “Terminaré en un minuto”, y transcurrido ese tiempo la luz desapareció y él pudo moverse nuevamente, sólo para incorporarse y ver cómo el OVNI desaparecía desplazándose por el cielo.

Captores desconocidos

A tres kilómetros de ahí, en el cercano Lago Mansfield, Melanie Kirchdorfer, de 14 años, llegaba en el auto familiar junto a su padre, madre y hermana al estacionamiento del lago para comer unos helados que habían comprado recién.

“Mi padre entró al estacionamiento y entonces apareció un aura radiante y luminosa”, recordó la mujer al compartir su testimonio con Unsolved Mysteries.

Sorprendido, el padre de Melanie decidió perseguir con el vehículo a la cosa luminosa, pese a la oposición de su esposa e hijas. La madre trató de calmar a las niñas diciendo que se trataba de una estrella fugaz, pero ellas creían que no se trataba de eso.

La hermana de Melanie no recuerda más allá de ese punto, pero en su relato ella asegura que habrían “levitado” para posteriormente “estar en una nave”, en la que se encontraba recostada y donde había “gente joven”, como niños, que luego “fueron desapareciendo uno a uno”.

Tommy Warner, a quien Jane Shaw dijo haber visto desaparecer tras ser alcanzado por un rayo proveniente del OVNI, asegura que habría visto a Melanie Kirchdorfer al interior de algún lugar extraño al que había sido transportado, porque “recuerda sus ojos”, pero la mujer afirmó que no tiene memorias de haberlo visto a él en ese lugar.

Tras ese extraño episodio, Melanie dijo haber recuperado la conciencia cuando estaba sola en el lago, por lo que tuvo que volver a su casa caminando.

La experiencia de los Reed

Pasadas las 21:00 horas de ese mismo día, Thomas Reed, de 9 años, volvía a su casa en el automóvil familiar junto a su madre, Nancy, a su abuela y a su hermano menor Matthew. La madre de los Reed dirigió el automóvil hacia el puente Sheffield, a unos 10 kilómetros al sur del poblado de Great Barrington.

Al salir del puente, que era cubierto, Reed dijo que vieron hacia la izquierda una luz que parecía alzarse desde la orilla del río Housatonic. Su madre, Nancy, la describió como una “bola de luz” suspendida en el aire a unos “dos pisos” de altura, y que brillaba.

Acto seguido, el OVNI se habría elevado y, de acuerdo a Thomas Reed, habría arrojado “barras de luz” hacia el suelo. Mientras todos miraban lo que pasaba, Matthew Reed giró hacia la derecha y vio lo que posteriormente dijo que era una especie de bola naranja que parecía rodar.

El automóvil avanzaba y los ocupantes dijeron sentir el ambiente “viciado”, como con un cambio de presión y un silencio total.

La madre de los Reed detuvo el auto a un lado del camino y a continuación sus ocupantes habrían visto, flotando, a un objeto en forma de disco. Nancy Reed lo describió como una caparazón de tortuga y Thomas Reed aseguró que tenía al menos 90 metros de largo.

Mientras observaban el extraño objeto por las ventanas abiertas del auto y con una temperatura de alrededor de 30 grados Celsius, todo el interior del vehículo se iluminó como si fuera de día.

De pronto, el silencio absoluto dio paso a un súbito ruido de grillos y ranas, y eso es lo último que recuerdan tanto Nancy como Thomas Reed. Según este último, el resto de sus recuerdos son fragmentados. Afirma haberse visto al interior de un lugar extraño, como un hangar “más grande que una cancha de fútbol (americano)”, donde había extraños aparatos luminosos. Sin embargo, en total recuerda unos 15 minutos de todo el episodio, cuando en realidad transcurrieron alrededor de tres horas.

Su madre y los demás miembros de la familia tampoco recuerdan qué ocurrió en ese lapso. El siguiente recuerdo de Nancy Reed es haber llegado con el automóvil a una farmacia localizada un poco más al sur, con la abuela de los Reed en el asiento del conductor y la madre en el del copiloto, cuando originalmente era la madre la que estaba al volante.

“Evento sobrenatural”

En 2015, la Sociedad Histórica de Great Barrington reconoció al “evento sobrenatural” de 1969 como un hecho histórico oficial. Incluso, contribuyentes privados erigieron una placa conmemorativa del incidente, pero provocó algunas controversias en la comunidad y luego fue retirada.

La placa decía: “La inducción oficial del primer incidente extraterrestre/OVNI de nuestra nación”.

En total, alrededor de 40 personas informaron haber sido testigos de las extrañas luces en el cielo de la zona de Berkshires esa noche y, algunas de ellas aseguraron haber vivido experiencias extremadamente inusuales.

¿Se trató de un invento, de un fraude o de psicosis colectiva? Menos de dos meses antes, el hombre había pisado por primera vez la Luna con la misión Apolo XI de la NASA, de modo que probablemente la imaginería espacial estaba en un punto particularmente alto.

Pero, como sea, el incidente aún permanece sin explicación hasta nuestros días. Y los únicos testimonios de las experiencias vividas y de la presencia de objetos voladores son los relatos de los testigos. No hay fotografías, no hay imágenes ni videos, por lo que hasta ahora constituyen sólo relatos.

Roswell, o la gran leyenda de la ufología

publicado a la‎(s)‎ 13 jul. 2020 6:23 por Plataforma Sites Dgac

El 24 de junio de 1947 tuvo lugar el avistamiento de fenómenos aéreos anómalos por parte de Kenneth Arnold en Estados Unidos, que dio pie a una serie de reportes similares en ese país y en el resto del mundo e iniciando de esa manera lo que se ha dado en llamar la “era OVNI contemporánea”.
Uno de los sitios en el desierto de Nuevo México donde supuestamente se habría estrellado un objeto a principios de julio de 1947.

Portada del periódico Roswell Daily Record del 8 de julio de 1947 en que se publica la noticia sobre la captura de un "platillo volador" en la región de Roswell.

El mayor Jesse Marcel mostrando para la prensa restos recuperados en el rancho Foster en julio de 1947.

Sin embargo, desde mediados de los noventa cobró prominencia un caso que tuvo lugar a la semana siguiente del avistamiento de Arnold y que actualmente es considerado como el más célebre en la historia de la ufología. Nos referimos, por supuesto, al famoso “Caso Roswell”.

Algo se estrella en Nuevo México

Entre el 2 y el 4 de julio de 1947, durante una noche de tormenta algo se estrelló en el rancho de J.B. Foster en Nuevo México, localizado a unos 130 kilómetros al noroeste del poblado de Roswell.

A la mañana siguiente, William “Mac” Brazel, que era el capataz del rancho Foster, encontró en terrenos de la propiedad los restos de algo que no pudo identificar. Había restos como de papel metálico y pequeñas vigas y palitos que recuerdan a lo que ahora conocemos como plástico.

Pasaron algunos días hasta que Brazel pudo cargar su camioneta con restos de ese material para llevarlos al pueblo y le mostró lo que había encontrado al sheriff de Roswell, George Wilcox.

El agente de la ley tampoco pudo identificar el material y dio aviso a la base aérea. Desde allí enviaron al mayor Jesse Marcel, quien examinó los restos e interrogó a Mac Brazel.

Intrigado, Marcel pidió a Brazel que lo llevara al lugar donde había recogido los restos. De esa manera, Brazel guió hacia el rancho Foster al mayor Marcel y al capitán Sheridan Cavitt, que era un oficial de Inteligencia.

Como los militares no sabían de qué se trataba el material que aún estaba esparcido en el terreno del rancho, informaron sobre la situación a sus superiores y eso dio pie a una “operación rastrillo”, en que un contingente de uniformados se desplazó al lugar para recoger hasta el último pedazo del extraño material.

Tras la recuperación de los restos, el jefe de la base aérea de Roswell, coronel William “Butch” Blanchard, ordenó al oficial encargado de Relaciones Públicas, Walter Haut, a que redactara una nota informando que el Escuadrón de Bombarderos 509 había recuperado los restos de un “platillo volador” en un rancho en las inmediaciones de Roswell.

Divulgación y desmentido

El Escuadrón de Bombarderos 509 era el único en el país que transportaba la bomba atómica y fueron aviones de esa unidad los que las lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, el 6 y 9 de agosto de 1945. Por lo tanto, se consideraba que el personal militar apostado en Roswell era altamente especializado y la nota emitida por la base aérea ciertamente captó la atención a nivel nacional y fuera de las fronteras de Estados Unidos cuando el Roswell Daily Record, el periódico local, publicó en la portada de su edición del martes 8 de julio de 1947 que la base aérea del Ejército en Roswell tenía la custodia de un “platillo volador”.

Como el tema fue divulgado por agencias de noticias, el incidente de Roswell fue uno de los primeros artículos de carácter ufológico publicado en la prensa chilena. Sin embargo, al día siguiente el mismo periódico publicó el desmentido oficial. Los restos recuperados fueron llevados a Forth Worth, Texas, donde fueron examinados por el general Roger Ramey. ¿El veredicto? Sólo se trataba de los restos de un globo meteorológico que había caído a tierra. La noticia quedó ahí y no trascendió mayormente.

El mundo prácticamente olvidó el incidente Roswell hasta fines de la década de 1970.

Jesse Marcel reactiva la leyenda

En 1978, Jesse Marcel, de 70 años, fue entrevistado por el ufólogo Stanton Friedman. En la entrevista, Marcel dijo que los restos recuperados en el rancho Foster no eran los restos de un globo meteorológico, como se había dicho, sino de un objeto de otro planeta y que la milicia estadounidense había encubierto el caso.

Ese fue realmente el inicio del “Caso Roswell” como se conoce hasta hoy. En 1980, Charles Berlitz —autor del bestseller internacional El Triángulo de las Bermudas— publicó junto a William Moore un libro titulado The Roswell Incident, en que daba cuenta del hecho original de 1947, las declaraciones posteriores de Jesse Marcel de fines de los setentas y apuntaba a un posible encubrimiento.

Aunque ese libro en particular no tuvo un impacto considerable, volvió a posicionar a Roswell como una historia ufológica en la década de 1980 y a preparar el terreno para lo que venía.

UFO Crash at Roswell, el primer libro más detallado sobre el incidente, fue publicado en 1991 por Kevin Randle y Donald Schmitt tras realizar una minuciosa investigación sobre el caso. En el libro, los autores documentaron varios testimonios, incluyendo el del hijo de Jesse Marcel, que dice haber visto restos de lo que se estrelló en el rancho Foster cuando era niño, y de otros testigos presuntamente involucrados con la recuperación del material e incluso de cadáveres de apariencia humanoide.

En la misma línea, Stanton Friedman publicó en 1992 Crash at Corona, a lo que siguió la publicación en 1994 de The Truth About the UFO Crash at Roswell, el segundo libro sobre el caso de Randle y Schmitt, donde aportaron aún más testimonios que apuntaban a que en 1947 se recuperaron los restos de algo realmente extraño y que las autoridades encubrieron la verdad.

Como si eso fuera poco, en 1995 un cineasta llamado Ray Santilli remeció al mundo al divulgar una filmación en que, aseguraba, se mostraba la autopsia que le habían practicado a una entidad humanoide cuyo cuerpo había sido recuperado cerca de Roswell en julio de 1947.

Aunque poco después se confirmó que la supuesta autopsia era en realidad un fraude, series de televisión como Los Expedientes X se encargaron de catapultar al incidente de Roswell como el caso OVNI por excelencia y a generar una serie de discusiones y polémicas entre los que creían que algo realmente exótico había caído en el rancho Foster y las autoridades habían tratado de encubrirlo, y los que defendían la tesis de que los restos pertenecían a un objeto convencional.

Versión oficial

Ante la controversia, el Gobierno estadounidense tomó cartas en el asunto y en 1995 publicó un documento titulado The Roswell Report, en que reveló que lo que cayó en el rancho Foster era en realidad un globo perteneciente al “Proyecto Mogul”, que en 1947 era de carácter secreto y que consistía en enviar globos a gran altitud en la estratósfera con sensores especiales para captar eventuales pruebas atómicas por parte de la Unión Soviética.

En 1997 y cuando quedaba cerca de una semana para que se cumplieran 50 años del mítico caso, la Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó un segundo informe titulado The Roswell Report: Case Closed, en que ahonda en la explicación convencional sobre el caso y agrega que las supuestas entidades humanoides reportadas eran en realidad dummies, maniquíes que lanzaban los militares desde aviones a grandes alturas para realizar diversas pruebas físicas y de equipamiento.

Con eso, las autoridades estadounidenses dieron por cerrado el tema de Roswell, aunque los ufólogos y aficionados a los OVNIs desconfían de la versión oficial y creen que algo más sucedió en el desierto de Nuevo México en 1947.

Kenneth Arnold y el inicio de la investigación ufológica

publicado a la‎(s)‎ 2 jul. 2020 6:22 por Plataforma Sites Dgac

Existen ciertos hitos que marcan épocas e inician corrientes, movimientos, revoluciones y hasta paradigmas basados más bien en creencias que en hechos objetivos y comprobables.
Kenneth Arnold en 1947, con su avioneta detrás.

Kenneth Arnold años después de su famoso avistamiento, mostrando una ilustración que correspondería a uno de los nueve objetos que dijo haber observado en vuelo.
En ufología, ese hito fundacional ocurrió el martes 24 de junio de 1947, cuando tuvo lugar el avistamiento que dio inicio a la “era moderna” de los objetos voladores no identificados (OVNI) y en 2020 se cumplieron 73 años desde ese incidente.

Kenneth Arnold era un hombre de negocios y piloto de avión de 32 años que recorría diferentes localidades del noroeste de Estados Unidos en su calidad de dueño de Great Western Fire Control Supply, una empresa que instalaba sistemas para la prevención y supresión de incendios establecida en Boise, Idaho, en 1940.

Poco después de las 14:00 horas del día en cuestión, Arnold inició un vuelo desde Chehalis a Yakima, ambos en el estado noroccidental de Washington, en un avión CallAir A-2. Durante el vuelo hizo un breve desvío tras enterarse de que se ofrecía una recompensa de 5.000 dólares por el hallazgo de un avión de transporte C-46 de los Marines estadounidenses que se había estrellado cerca del Monte Rainier. El cielo estaba completamente despejado y había un viento leve.

Objetos desconocidos

Minutos antes de las 15:00 horas, cuando volaba a cerca de 3.000 metros de altitud, Arnold se dio por vencido en la búsqueda de la aeronave siniestrada y comenzó a desplazarse hacia el este rumbo a Yakima.

En ese momento vio como un relampagueo brillante, parecido al reflejo del Sol en un espejo. Pensó que podía ser otra aeronave, pero al escudriñar el cielo sólo vio a un DC-4 a su izquierda y a unos 24 kilómetros más atrás.

Alrededor de 30 segundos después de ver el primer relampagueo, observó una serie de reflejos brillantes en la distancia a su izquierda, al norte del Monte Rainier, que en ese momento estaba a unos 40 kilómetros de distancia.

Esos reflejos provenían de nueve objetos que volaban en una larga cadena. Kenneth Arnold pensó que podían ser gansos, pero descartó esa explicación debido a la altitud a la que estaban, su brillante reflejo y su alta velocidad. Entonces, pensó que podía tratarse de un nuevo tipo de aeronave. Intentó encontrar alguna cola en los objetos, pero no lo consiguió.

Los objetos se aproximaron al Monte Rainier y pasaron rápidamente delante del macizo. En un momento, pasaron detrás de un pico menor de Monte Rainier, por lo que estuvieron fuera de la vista de Arnold por breves momentos. Como él conocía su propia posición y la de ese pico menor del Monte Rainier, calculó que los objetos estaban a unos 37 kilómetros de distancia.

Velocidad fantástica

Arnold comparó los nueve objetos con el DC-4 en la distancia y estimó que tenían un tamaño angular levemente menor que el de esa aeronave. Cuando los objetos pasaron Monte Rainier, Arnold giró su avión hacia el sur en un curso más o menos paralelo. Abrió una ventana lateral y comenzó a observar a los objetos sin un vidrio en medio. El fenómeno siguió su vuelo hacia el sur, moviéndose continuamente por delante de su propia posición.

Entonces, Arnold comenzó a medir su velocidad. Vio que se movieron desde el Monte Rainier al Monte Adams, donde los perdió de vista, en un minuto y 42 segundos, de acuerdo al reloj en su panel de instrumentos. La distancia entre ambos montes era de 80 kilómetros. Al realizar los cálculos más tarde, determinó que los objetos se movían a 2.700 kilómetros por hora, tres veces más que cualquier otra aeronave tripulada en 1947.

Como no sabía con exactitud a qué distancia los objetos se habían perdido de vista, Arnold estimó la velocidad en unos 1.900 kilómetros por hora, aún más rápido que cualquier aeronave conocida de esa época. Aún quedaban poco menos de 4 meses para que Chuck Yeager rompiera la barrera del sonido a bordo del X-1.

Nacen los “platillos voladores”

Kenneth Arnold aterrizó en Yakima cerca de las 16:00 horas y relató su avistamiento al administrador general del aeropuerto, su amigo Al Baxter. Al poco rato, todo el personal del aeropuerto conocía la historia y Arnold conversó al respecto con algunos funcionarios. Aparentemente, su amigo Baxter no le creyó.

Entonces, Arnold voló a una feria aérea en Pendleton, Oregon, pero no sabía que alguien en Yakima había llamado por teléfono antes de su llegada y había contado que Arnold había visto algún tipo de aeronave nueva.

El testigo relató su avistamiento a varios pilotos amigos, que sugirieron que quizás había visto misiles guiados o algo nuevo.

Arnold sólo fue entrevistado por periodistas al día siguiente, 25 de junio, cuando visitó las oficinas del periódico East Oregonian en Pendleton. Su testimonio sorprendió por sobrio y creíble a los reporteros y el periodista William “Bill” Bequette escribió una nota que divulgó Associated Press y que describía lo visto por Arnold como “platillos”. De ese modo se acuñó el término “platillos voladores”.

A partir de entonces, medios en todo el mundo comenzaron a publicar reportes de avistamientos de los “platillos voladores”. Había nacido la era OVNI contemporánea.

Controversia

Sin embargo, hasta ahora existe controversia sobre la verdadera forma de los objetos reportados por Arnold. Algunos estudiosos afirmaban que originalmente habló de objetos con forma de media luna y que al describir la manera en que se movían, dijo que lo hacían “como platillos saltando sobre el agua” y que la prensa había malinterpretado esa descripción de movimiento y le había atribuido erróneamente esa forma a los objetos.

Pero otros estudiosos aseguran que en los primeros reportes no figura esa descripción de movimiento, sino que la formuló Kenneth Arnold varios años después, y que efectivamente la mención de “platillo” la hizo en referencia a la forma de los objetos.

Como sea, también es cierto que Kenneth Arnold fue el primer ufólogo propiamente tal. Cerca de la fecha de su avistamiento hubo otro incidente muy difundido en Maury Island. Tras convertirse en una celebridad, Ray Palmer, el editor de la revista Amazing Stories, reclutó a Arnold para investigar personalmente el caso de Maury Island para publicar posteriormente un artículo al respecto en la revista. Así, Kenneth Arnold se convirtió en la primera persona en recibir una remuneración por investigar una historia ufológica.

Los “platillos voladores” llegan a Chile

La revisión de periódicos y revistas chilenas no arrojan artículo alguno sobre el avistamiento de Kenneth Arnold en castellano. La primera mención a los “platillos voladores” en informativos chilenos tuvo lugar durante la segunda semana de julio de 1947 a raíz del ahora archiconocido “Caso Roswell”.

El 8 y 9 de julio de 1947, el periódico Roswell Daily Record publicó sendas notas informando y posteriormente negando la caída de un “disco volador” en las inmediaciones de Roswell, en Nuevo México, Estados Unidos. Lo que en un comienzo se pensó que era un disco volador luego se identificó como un globo meteorológico y la historia fue casi olvidada durante décadas hasta que fue “rescatada” y resucitada por ufólogos estadounidenses a fines de la década de 1970.

En Chile, diarios como El Mercurio publicaron sobre el caso Roswell debido a notas que llegaban por cable, y posteriormente los medios locales comenzaron a informar de avistamientos de “platillos voladores” en distintas localidades de Chile, en forma similar a lo que ocurría en otros países.

El incidente OVNI de Teherán

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2020 6:15 por Plataforma Sites Dgac

En los anales de la ufología existen casos que destacan por la extrañeza del incidente, la cercanía con el fenómeno aéreo anómalo y la calidad de los testigos.
Avión caza F-4 Phantom II como el que pilotaba Parviz Jarafi durante el incidente OVNI de Teherán de septiembre de 1976.

El general (R) de la Fuerza Aérea Iraní Parviz Jafari durante su testimonio en el National Press Club en Washington D.C., Estados Unidos, en noviembre de 2007.
Un caso que reúne esas tres características es el ocurrido en Teherán, Irán, en la madrugada del 19 de septiembre de 1976. En esa fecha, a las 0:30, hora local, la Fuerza Aérea Imperial Iraní recibió cuatro llamados telefónicos de ciudadanos que vivían en el área de Shermiran de la capital diciendo que habían visto objetos extraños en el cielo.

Algunos informaron sobre un objeto con forma de ave, mientras que otros reportaron haber visto un helicóptero con un foco, pero no había helicópteros en el aire en esos momentos. La Fuerza Aérea iraní resolvió enviar a un caza F-4 Phantom II a investigar el origen del fenómeno e interceptar al eventual intruso.

Efectos en los instrumentos

El caza iraní despegó a las 1:30, hora local, y se dirigió a un punto a unos 75 kilómetros al norte de Teherán. Debido a su brillo, el objeto no identificado era fácilmente visible desde una distancia de 130 kilómetros.

Cuando el F-4 se aproximó hasta 45 kilómetros del objeto no identificado, sufrió una pérdida de todos los instrumentos y comunicaciones, por lo que abortó la interceptación para volver a la base. Cuando dio la espalda al objeto desconocido y comenzó a alejarse, recuperó sus instrumentos y comunicaciones.

A eso de las 1:40, hora local, despegó un segundo F-4 para investigar al objeto. Al llegar a unos 45 kilómetros, el OVNI se alejó y se mantuvo a esa misma distancia. Su tamaño era difícil de determinar debido a su intenso brillo. Su luz era como la de luces estroboscópicas en un patrón rectangular que alternaba en rápida sucesión el azul, el verde, el rojo y el naranja en forma tan rápida que podían verse los cuatro colores al mismo tiempo.

Falla en el armamento

El objeto y el F-4 siguieron una trayectoria hacia el sur de Teherán cuando otro cuerpo luminoso, con un tamaño aparente de la mitad o un tercio de la Luna, salió del primer objeto. Ese segundo objeto se dirigió directamente al F-4 a gran velocidad.

El piloto, Parviz Jafari, intentó disparar un misil AIM-9 contra el objeto, pero en ese momento su panel de armamento se apagó y perdió todas las comunicaciones.

Ante esa situación, Jafari inició un viraje, con el segundo objeto muy cerca detrás, a unos 5 o 7 kilómetros, pero luego volvió al cuerpo original y se fusionó con este. Poco después, un tercer cuerpo salió por el otro lado del primer fenómeno y descendió a gran velocidad.

La tripulación del F-4, que había recuperado las comunicaciones y el panel de control de armamentos, vio cómo ese tercer objeto se aproximaba al suelo, anticipando una explosión. Sin embargo, el fenómeno pareció reposar suavemente en el suelo y emitió una luz muy brillante en un área de unos 2 o 3 kilómetros.

El F-4 descendió y siguió observando la posición del tercer objeto. Poco después, el F-4 volvió a la base y aterrizó, pero durante la aproximación a la pista observó un cuarto OVNI, un objeto cilíndrico con luces brillantes a cada lado y una luz destellante al medio.

Un avión comercial que se aproximaba a la misma hora al Aeropuerto Internacional de Mehrabad sufrió una falla en las comunicaciones, pero no reportó haber observado nada anormal.

Después de la salida del Sol, los tripulantes del F-4 fueron llevados en helicóptero al área donde el tercer objeto aparentemente había aterrizado, pero no notaron nada fuera de lo normal en el lugar, que era un lecho de lago seco.

Sin embargo, hacia el oeste de ese lugar encontraron una pequeña casa con un jardín, por lo que aterrizaron en las inmediaciones y preguntaron a los inquilinos de la vivienda si habían notado alguna cosa inusual durante la noche. Ellos relataron haber oído un ruido muy fuerte y haber visto una luz muy brillante, como un relámpago.

Testimonio en 2007

El 12 de noviembre de 2007, el general (R) de la Fuerza Aérea Iraní Parviz Jafari compartió su testimonio durante una reunión en el National Press Club en Washington, Estados Unidos, donde se congregaron militares de distintos países para compartir sus vivencias en torno a fenómenos aéreos anómalos.

“Uno de los objetos se dirigió hacia mí. Pensé que era un misil. Traté de lanzarle un misil que persigue el calor, pero mi panel de misiles se apagó. Otro me siguió mientras descendía en mi regreso (a la base)”, declaró Jafari en la oportunidad.

“Durante mi entrevista en el cuartel después del incidente, el teniente (coronel) estadounidense Olin Mooy tomó notas, pero cuando terminó no pude encontrarlo para conversar con él”, agregó.

Hoy los investigadores conocen el reporte preparado por los militares estadounidenses sobre el incidente de Teherán tras conseguirlo en virtud de la Ley de Libertad de Información (FOIA, por su sigla en inglés).

Físico de University at Albany publica estudio del caso Nimitz

publicado a la‎(s)‎ 17 jun. 2020 6:08 por Plataforma Sites Dgac

Al estudiar sucesos vinculados con fenómenos aéreos anómalos, una de las quejas es que la comunidad científica no se interesa por investigar este tipo de hechos. El CEFAA accedió a un estudio redactado por Kevin H. Knuth, Doctor en Física y Profesor Asociado de la Universidad de Albany, Estados Unidos, junto a dos colaboradores sobre el caso “Nimitz”.
Imagen del portaaviones USS Nimitz y de Kevin Knuth, el físico de la University at Albany y autor principal del estudio sobre los avistamientos OVNI por parte de aviones cazas de la Marina estadounidense.

Un avión caza F-18 Super Hornet como los que protagonizaron los encuentros con objetos aéreos anómalos costa afuera de California, en el Pacífico, en 2004.
Presentamos aquí un compendio de un paper publicado el 16 de diciembre de 2019 que trabaja con supuestos basados en relatos reales entregados por testigos que presenciaron Fenómenos Aéreos No identificados (UAP) en el mes de noviembre de 2004 en la costa del Pacífico frente a San Diego.

Se trata de un estudio titulado “Estimando las características de vuelo de vehículos aéreos anómalos no identificados en el encuentro Nimitz de 2004”, presentado en el Trigésimo Noveno (39) Taller Internacional sobre la Inferencia Bayesiana y Métodos Máximos de Entropía en Ciencia e Ingeniería, que tuvo lugar entre el 30 de junio y el 5 de julio de 2019 en Garching, Alemania.

El documento fue escrito por Kevin H. Knuth, Robert M. Powell y Peter A. Reali. Los tres son miembros de la Coalición Científica para Estudios de los FANIs (SCU, por su sigla en inglés), un grupo de científicos, ex militares, ex agentes y otros profesionales que creen que se justifica investigar el fenómeno en forma seria.

El caso Nimitz

De acuerdo a los autores, durante un período de dos semanas en noviembre de 2004, el Grupo de Ataque Once de Portaaviones de la Marina de Estados Unidos (CSG-11), que incluye al portaviones nuclear USS Nimitz y al crucero de misiles guiados clase Ticonderoga USS Princeton, habrían detectado un sinnúmero de “vehículos aéreos no identificados”, VANIs, que es otro término que utilizan para denominar a los Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP).
 
El incidente principal ocurrió el 14 de noviembre de 2004, pero varios días antes, operadores de radar del USS Princeton estaban detectando UAP en el radar a 80.000 pies (24.380 metros) o más de altitud al norte del Grupo de Ataque en las inmediaciones de las islas de Santa Catalina y San Clemente, costa afuera del estado de California.

Según el ex especialista jefe de operaciones del USS Princeton Kevin Day, los sistemas de radar de la Defensa de Misiles Balística detectaron los “VANIs” en órbita baja alrededor de la Tierra para luego caer a 80.000 pies (24.380 metros). 

Estos fenómenos habrían llegado en grupos de 10 a 20, luego bajaron a 28.000 pies (8.530 metros) y volaron al sur con una velocidad cercana a los 100 nudos (185 kilómetros por hora). 

Los testigos señalaron que periódicamente, los VANIs bajaban desde los 8.530 metros hasta el nivel del mar (unos 150 metros), o incluso bajo la superficie del océano, en apenas 0,78 segundos.

Masa, fuerza G y velocidad

Contando con estimaciones de aceleración, los autores utilizaron complejas fórmulas matemáticas para calcular la energía involucrada en la aceleración de los VANIs. Eso requería una estimación de la masa de los blancos, que los autores no tenían.

Por eso, calcularon que uno de los blancos era del tamaño aproximado a un avión F/A-18 Super Hornet, que tiene un peso de unas 32.000 libras, o 14.550 kilos. 

Como buscaban una estimación de potencia mínima, tomaron la aceleración de 5.370 g y asumieron que el VANI tenía una masa de 1.000 kilos. 

Entonces estimaron que, el blanco habría alcanzado una velocidad máxima de alrededor de 46.000 millas por hora (74.000 kilómetros por hora) durante el descenso, o 60 veces la velocidad del sonido, en un punto en que la potencia requerida llegó hasta los 1.100 gigavatios, que —siempre según los autores— excede la producción de energía nuclear total de Estados Unidos por un factor de más de 10. 

Comparativamente, la planta de energía nuclear más grande de Estados Unidos, la Estación de Generación Nuclear de Palo Verde en Arizona, provee de alrededor de 3,3 gigavatios de energía para cerca de 4 millones de personas.

“Tic-Tac”

El 14 de noviembre de 2004, el Grupo de Batalla se preparaba para realizar ejercicios de entrenamiento. 

Dos F/A-18F Super Hornet despegaron desde el Nimitz para el ejercicio de defensa aérea que se realizaría a entre 130 y 240 kilómetros al sud-sudoeste de San Diego. 

Ambos aviones, con nombres código FastEagle01 y FastEagle02, eran tripulados por un piloto y un operador del sistema de armas. El comandante del Escuadrón VFA-41 David Fravor pilotaba el FastEagle01 y el teniente comandante Jim Slaight era el operador del sistema de armas del FastEagle02.

Una media hora tras el despegue, Kevin Day, que operaba el sistema de radar SPY-1 en el USS Princeton, detectó VANIs entrando al área de ejercicios. El ejercicio se aplazó y se ordenó a FastEagle01 y FastEagle02 interceptar a un VANI a una distancia de casi 100 kilómetros y a una altitud de 6.100 metros.

Cuando los F-18s se aproximaban al “punto de fusión”, que es donde el radar no puede diferenciar las posiciones de los F-18 y de los VANIs, Fravor y Slaight notaron una parte de la superficie del mar con perturbaciones, donde parecía haber un gran objeto, posiblemente una aeronave caída, sumergido a unos 3 a 4,5 metros debajo de la superficie. 

Mientras observaban la perturbación desde 6.100 metros de altura, los cuatro pilotos detectaron un FANI blanco con la forma de un gran tanque de butano cilíndrico, o del caramelo “Tic-Tac”, moviéndose erráticamente de un lugar a otro, casi como una pelota de ping-pong que realizaba cambios instantáneos en su dirección sin variar su velocidad.
De acuerdo a los testigos, el objeto en forma de “Tic-Tac” tendría el tamaño de un F-18, unos 12 a 15 metros de longitud y 3 a 4,5 metros de ancho, sin superficies de vuelo aparente ni medios de propulsión, y su movimiento no tenía un efecto aparente sobre la superficie del mar, como se esperaría de algo como un rotor de helicóptero.

Entonces, el comandante Fravor bajó a investigar y el OVNI subió a su encuentro. Giraron uno en torno al otro, pero cuando Fravor hizo una maniobra para acercarse, el VANI se alejó y se perdió en un segundo.

Comparativamente, Fravor notó que incluso un caza volando a Mach 3 demora entre 10 a 15 segundos en desaparecer de vista. El teniente comandante Slaight dijo que el VANI aceleró como si hubiera sido “disparado desde un rifle” y que se perdió de vista en un segundo.

En total, todo el encuentro duró cinco minutos. Cuando el UAP  “Tic-Tac” se perdió, los pilotos volcaron su atención en el objeto grande en el agua, pero la perturbación había desaparecido.

Un misterio

Tras el encuentro, los dos aviones regresaron al USS Nimitz, sin combustible suficiente para intentar perseguir al “Tic-Tac”. En su regreso, recibieron un llamado desde el USS Princeton en que se les informó que el “Tic-Tac” estaba esperando precisamente en el punto preestablecido al que debían concurrir para iniciar el ejercicio aéreo. El operador Kevin Day notó que eso era sorprendente, porque esas coordenadas fueron predeterminadas y eran secretas. Parecía que el “Tic-Tac” fue intencionalmente a esa localización.

“En este documento, hemos trabajado bajo la presunción de que estos FANIs fueron aparatos físicos tal como fueron descritos por los pilotos. El hecho de que estos FANIs exhibieran características de vuelo impresionantes lo dejan a uno buscando otras posibles explicaciones. Una explicación muy inteligente sugerida por uno de los revisores es que estos FANIs pudieran haber sido generados por la intersección de dos o más rayos láser o máser que habrían ionizado el aire, lo que podría crear una imagen visual, una imagen infrarroja, así como una región que se reflejaría en radar y que posiblemente explicaría buena parte de las observaciones”, escriben los autores.

“Aunque dicha hipótesis podría explicar las observaciones visuales, infrarrojas y de radar, no podría explicar los retornos de radar suborbitales de los sistemas de radar de la Defensa de Misiles Balística (…) ni los retornos de sonar cuando el FANI Tic-Tac entró al océano”, agregan.

Difícil concluir

Hacia el final del documento, los autores afirman que es difícil extraer conclusiones útiles.

“La naturaleza, origen y propósitos de estos VANIs es desconocido. Tampoco se sabe si son pilotados, controlados en forma remota o autónomos. Si algunos de estos VANIs son de origen extraterrestre, entonces debería ser importante evaluar la posible amenaza que presentan. Lo que es más interesante, estos VANIs tienen el potencial de entregar nuevos puntos de vista sobre la ingeniería aeroespacial y otras tecnologías”, escriben.

“El potencial de una amenaza seria, así como la promesa de avances en ciencia e ingeniería, junto a nuestras expectativas respecto a la evolución de la vida extraterrestre son razones importantes para que los científicos estudien seriamente y entiendan estos objetos”, argumentan. 

El CEFAA reproduce parte de este estudio con la finalidad de dar a conocer investigaciones académicas sobre fenómenos aéreos anómalos, en este caso efectuadas en Estados Unidos sin que ello signifique una postura que avale lo desarrollado en el documento.

UMMO, el gran fraude ufológico forjado en España

publicado a la‎(s)‎ 4 may. 2020 8:23 por Plataforma Sites Dgac

Desde los albores de la “era contemporánea” de la ufología (a partir de junio de 1947) se han hecho conocido personajes en diferentes partes del mundo que dicen estar en contacto con seres presuntamente extraterrestres de los más variados orígenes, desde planetas y satélites naturales del Sistema Solar, como Venus, Marte y Ganímedes, a lejanas estrellas y constelaciones, como Orión y las Pléyades.

En la década de 1950, y en forma paralela al avance de la carrera espacial, surgieron personajes como George Adamski, Orfeo Angelucci, Truman Bethurum, Eugenio Siragusa y Daniel Fry, por mencionar sólo a algunos, que decían estar en contacto regular con angélicos seres de otros mundos que venían a la Tierra a entregar un mensaje de paz y amor y a evitar que nos autodestruyéramos con el mal uso de la energía nuclear y el daño ecológico.

En América Latina es bien conocido el caso de Sixto Paz Wells, un peruano que desde mediados de los setenta asegura estar en contacto con seres provenientes de Ganímedes, una de las lunas del planeta Júpiter, y de lejanos planetas. Paz incluso afirma haber estado en Ganímedes en un par de ocasiones y ha sido invitado varias veces a programas de televisión donde detalla las utópicas civilizaciones de sus amigos cósmicos sin aportar evidencia alguna.

Pero uno de los casos de supuesto contacto con civilizaciones extraterrestres más famosos en hispanoamérica, y que también trascendió fronteras, es el denominado asunto “UMMO”, que nació en la España franquista de mediados del siglo XX.

La Ballena Alegre

Un funcionario de Correos llamado Fernando Sesma Manzano decía mantener contacto con seres de otros mundos y desde 1954 lideraba en Madrid un grupo llamado “Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio BURU”.

Fernando Sesma, supuesto contactado con extraterrestres y uno de los primeros destinatarios de las cartas de los supuestos ummitas.

El grupo realizaba encuentros semanales para hablar de “platillos voladores” y otros tópicos vinculados a la parapsicología en el sótano del Café Lion, en un local llamado La Ballena Alegre, a metros de la Plaza de Cibeles de Madrid. Ahí se reunían aficionados a los temas paranormales, dramaturgos y miembros de la policía secreta franquista.

En 1966 y después de recibir una llamada telefónica de un supuesto extraterrestre, Sesma comenzó a recibir cartas escritas a máquina de entidades humanoides que decían ser originarias de la estrella Wolf 424, de un planeta llamado “UMMO”. Las misivas trataban sobre distintos aspectos de la ciencia y las artes. Fernando Sesma leía algunas de las cartas en las tertulias en La Ballena Alegre y muchos de los asistentes no ponían en duda la autenticidad del contacto, pues estimaban que el contenido de las cartas abarcaba conceptos más avanzados que los que se manejaban en la época.

Los supuestos ummitas decían haber arribado a la Tierra el 28 de marzo de 1950 en una “nave lenticular” que habría aterrizado en el departamento francés de los Bajos Alpes, a unos 8 kilómetros del pueblo de La Javie. Algunos de los expedicionarios se habrían quedado para estudiar nuestro planeta, tras lo cual habrían comenzado a contactar a algunas personas, como Sesma, a través de cartas que enviaban desde distintos lugares del mundo, desde lugares tan cercanos como Madrid y tan lejanos como Australia.

Aluche y San José de Valderas

Dos de los hitos en la historia de UMMO se produjeron en 1966 y 1967, cuando los supuestos ummitas dieron pruebas fehacientes de su existencia.

El 6 de febrero de 1966, un OVNI habría aterrizado en la localidad de Aluche, en las afueras de Madrid, y dejó huellas en el suelo. Los testigos fueron un hombre llamado José Luis Jordán Peña y Vicente Ortuño. El vespertino Informaciones cubrió el hecho y de ese modo fue conocido por la opinión pública.

Aunque la noticia tomó a casi todos por sorpresa, Fernando Sesma dijo que a él le habían avisado con cuatro días de antelación. Y eso no era todo. En una de las misivas le dijeron que algunos meses más tarde una de sus naves se dejaría ver en San José de Valderas, también en la zona de Madrid.

El 1 de junio de 1967 se difundió la supuesta aparición de una nave circular que en su “panza” mostraba el mismo signo con que los supuestos ummitas rubricaban sus cartas: dos paréntesis enfrentados, unidos por una franja horizontal atravesada por otra vertical.

Horas más tarde, el periodista de Informaciones Antonio San Antonio recibió un llamado telefónico en la redacción. Un hombre que no quiso identificarse dijo que había sido testigo del OVNI y que lo había fotografiado. Si le interesaba, dejaría las fotografías depositadas a su nombre en una tienda de la zona de Carabanchel. El periodista recogió el sobre con los negativos y publicó las fotografías con la historia en el vespertino.

Algunas de las publicaciones, fotografías y dibujos tras la supuesta aparición del OVNI ummita en San José de Valderas.

Credulidad y sospechas

Esos dos “hitos fundacionales” del affaire UMMO fueron recibidos con enorme credulidad y entusiasmo por algunos estudiosos y ufólogos. Uno de ellos fue Antonio Ribera, el “padre” de la ufología en España, quien también comenzó a recibir algunas cartas de los supuestos ummitas y terminó escribiendo varios libros sobre el tema. Uno de los más recordados es Un caso perfecto (1969), coescrito con Rafael Farriols.

Ya en ese entonces, algunos ufólogos, como el gallego Óscar Rey Brea, dudaban de la autenticidad de las fotografías de San José de Valderas y en la década de los setenta los ufólogos del ala escéptica de España ya sospechaban que todo el asunto había sido urdido por José Luis Jordán Peña y algunos cómplices.

Jordán Peña es un personaje que comenzó a tener preponderancia en el tema de UMMO en los años sucesivos y además comenzó a figurar en distintos programas de televisión y artículos de revistas sobre ufología y parapsicología en España. Era vicepresidente de la Sociedad de Parapsicología de España y había sido uno de los supuestos testigos del OVNI de Aluche.

A fines de los noventa comenzó a operar en España una “camada” de jóvenes investigadores que habían crecido leyendo la historia en libros como Un caso perfecto y que decidieron investigar en profundidad el asunto.

En 1997, uno de esos periodistas, Manuel Carballal, recreó las fotografías de San José de Valderas con una caña de pescar y una maqueta.

Engaño descubierto

Pero Carballal no se quedó con eso y fue a entrevistar al controvertido Jordán Peña. “He sido el autor de Ummo. Es un experimento que hice para estudiar la credulidad del hombre, pero se me fue de las manos”, admitió Jordán Peña a Carballal. “Fue un fallo mío. Estoy arrepentido. Mi intención fue hacer creer que existía un grupo de extraterrestres que habían llegado hasta Francia y desde allí se extendieron a España, Sudamérica, etcétera. Pero es preciso decir que no hacía alusión a ninguna secta. Los creyentes eran libres de creer o no. Lo que pasa es que, con el tiempo, algunas personas se han fanatizado con Ummo y lo han convertido en una secta. Una cosa que no era peligrosa la hicieron peligrosa”, agregó.

Según Jordán Peña, para mantener la farsa durante décadas había recibido la ayuda económica e infraestructura de agencias de inteligencia extranjeras, aunque nunca aportó muchos detalles al respecto y lo que dijo era vago y contradictorio.

José Luis Jordán Peña, el autor confeso del fraude de UMMO.

Debido a eso, muchos aficionados a los ovnis se negaron a creer en la confesión de Jordán Peña y para ellos el affaire UMMO sigue vigente hasta hoy y se niegan a creer que haya sido obra de un solo hombre.

José Luis Jordán Peña falleció en Madrid el 9 de septiembre de 2014 y, según el autor Eduardo Bravo las comunicaciones ummitas no cesaron tras su deceso y hasta hoy siguen llegando cartas y mensajes que ahora también se sirven de redes sociales.

Fuentes: Magonia.com, diario El País.

Caso Nueva Zelanda 1978

publicado a la‎(s)‎ 29 jul. 2015 13:14 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 11 mar. 2016 5:35 ]

Fecha: Septiembre 1978
Hora: 0130 Hora Local
Ubicación: Justo al Norte de Samoa en la ruta Auckland-Honolulu
Avión: DC 10-30
Testigo: Co-Piloto George Richardson y Piloto

El Capitán Richardson es un piloto retirado de aerolíneas neozelandesas que ha pilotado en DC 10-30 y Boeing 747-200. Tiene licencia de piloto de transporte y de piloto recreacional. Tiene en total aproximadamente 18,000 horas de vuelo. Estuvo en la aviación comercial desde 1961 a 1991 y fue Controlador de Tráfico aéreo del 1961 a 1965.

Detalles: La duración del primer avistamiento fue de más o menos 10 segundos y se trató del positivo avistamiento de un vehículo. (Vehículo aéreo no identificado). Las condiciones del aire estaban estables con alguna nube plana. Las estrellas estaban visibles pero no había Luna.

El DC 10 se encontraba a nivel de vuelo de crucero a unos 33,000 pies, justo al norte de Samoa. El capitán Richardson (entonces copiloto) describe esa noche como muy negra, muy oscura. El avión sobrevolaba estratos de nubes y él observaba por la ventanilla de la cabina cuando divisó una luz blanca muy brillante que se aproximaba rápidamente sobre las nubes y exclamó, “Tráfico a nuestra izquierda”.

La luz se estaba moviendo de Oeste a Este desde 270 hacia 090 grados magnéticos. La luz (vehículo) cruzó la trayectoria del DC-10 de izquierda a derecha. Ellos viajaban rumbo norte, aproximadamente a 010 Magnético, y el vehículo se dirigía hacia el Este al mismo nivel. El vehículo cruzó muy cercano su camino – a más o menos 150 pies de distancia. Durante un par de segundos ambos pilotos pensaron que iban a chocar con el objeto.

Los dos pilotos observaron un objeto cilíndrico muy grande, de más o menos 150 pies de largo, con grandes ventanillas ovaladas de unos 3 pies de ancho, que emitían una luz blanca muy fuerte. El objeto no mostraba secciones como alas, cola o timón y claramente se trataba de una estructura metálica sólida. Estimaron que viajaba a más de 500 nudos (575 mph, o 926 kph) y desapareció hacia atrás de ellos por el lado de estribor.

Los pilotos pudieron observar el objeto cilíndrico durante aproximadamente 3 a 4 segundos. Tenía más o menos la misma estructura y forma del fuselaje de un DC-10 sin la cola o las alas. El frente tenía una punta redondeada mientras que un tercio de su parte trasera se estrechaba marcadamente. El capitán Richardson comentó que el vehículo no produjo ninguna turbulencia.

Caso Nueva Zelanda - Burbuja de Luz

publicado a la‎(s)‎ 29 jul. 2015 11:44 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 11 mar. 2016 5:36 ]

Fecha : 1984
Lugar : Ruta Los Ángeles Tahití, cerca del Ecuador
Aviones : Boeing 747-200
Testigos : Capitán George Richardson y copiloto, y Capitán Neil Pullem y copiloto
El Cap. Richardson es un piloto retirado de aerolíneas neozelandesas, con un total de aprox. 18.000 horas de vuelo. También ha sido controlador de tránsito aéreo.

Detalles:

Trata del avistamiento de un fenómeno lumínico anómalo que iluminó una enorme área con una luz extremadamente potente. Ocurrió durante una noche clara después del ocultamiento lunar. La duración del fenómeno fue de aproximadamente 5 minutos.

El capitán Richardson se encontraba volando en la ruta Los Ángeles a Tahití y se encontraba cerca del Ecuador. El avión permanecía a una altura entre los 33 y 35 mil pies.

El avión del capitán Pullem se encontraba en la ruta Honolulu a Nadi más o menos en una ruta casi paralela, a 1,000 millas de distancia del capitán Richardson.

Los pilotos se encontraban conversando por radio VHF cuando el capitán Richardson escuchó a los otros pilotos exclamar “Qué diablos es eso!”

Los pilotos de ambos aviones repentinamente se encontraron volando en el borde de lo que el capitán Richardson describe como “un domo enorme de luz muy brillante- extremadamente brillante que iluminó el océano entre 80 y 100 millas adelante – tanto fue que parecía que estuviésemos de día. Todos los cúmulos de nubes bajas eran claramente visibles y hasta las condiciones del mar se podían apreciar”.

Una burbuja de luz

Lo más perturbador pero intrigante a la vez de esta luminosidad era que no provenía de ninguna fuente visible; la luz no se formaba como un rayo emanando de alguna área o punto determinado. No parecía brillar desde arriba o abajo o tener las características de luces artificiales o naturales conocidas.

El cap. Richardson comentó que jamás había visto cosa parecida. Era como una burbuja de luz produciendo su propia energía. La luz era extremadamente blanca e intensa y parecía irradiar en todas las direcciones dentro de esa área, manteniendo unos “límites” muy claros.

Este capitán podía ver el fenómeno a su estribor mientras que el otro avión lo observaba sobre su babor. Mientras observaban el fenómeno luminoso los pilotos se sintieron alarmados y temerosos, preocupados por la seguridad de sus naves y sobre qué acciones deberían tomar. Hasta pensaron que la luz podría provenir de una explosión atómica, aunque no había evidencia de alguna teniendo lugar, ni ondas de choque ni turbulencia. Ellos continuaron volando en sus rutas, discutiendo sus cursos de acción cuando, al igual que como comenzó, la masiva área de luz “se apagó” y ambos aviones se vieron envueltos nuevamente en la oscuridad.

Los pilotos no reportaron el incidente en su momento. Concluyeron que si lo hacían, serían entrevistados “por hombres de bata blanca si hacían cualquier referencia pública sobre el incidente”. “Decidimos quedarnos callados ya que el Oficial de Operaciones de Aerolíneas Neozelandesas era un hombre poco comprensivo y no había necesidad de alterarlo con este tipo de información”.

Caso Valentich

publicado a la‎(s)‎ 29 jul. 2015 10:42 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 17 dic. 2019 6:54 ]


 
La desaparición en vuelo de FrederickValentich el 21 Oct. 1978 al SW de Melbourne en Australia, ha llegado a ser uno de los casos más estudiados y publicitados en el mundo. Pese a los esfuerzos coordinados de las autoridades de gobierno y privados no se encontró ningún rastro del avión.

La existencia de la cinta de transmisión entre el piloto y el control, además del testimonio de tres testigos que vieron al avión en picada con un gran objeto con luces verdes brillantes encima, revelan claramente el encuentro con un Ovni.

*Material entregado por Richard Haines


Trascripción cinta ATC
 
Tiempo DSJ CC  
9:06:14 *   Melbourne, este es DSJ. ¿Tiene algún tráfico conocido sobre 5.000.
9:06:23   * DSJ. No hay tráfico conocido.
9:06:26 *   Yo estoy viendo una gran aeronave sobre 5.000.
9:06:46   * ¿Qué tipo de aeronave es.
9:06:50 *   No lo puedo afirmar.Tiene cuatro brillos. Me parecen a mí como luces de aterrizajes.
9:07:04   * DSJ., Lo estoy escuchando en buenas condiciones.
9:07:32 *   Melbourne, este es DSJ. Ahora la aeronave pasó sobre mí por lo menos a 1000 pies arriba.
9:07:43   * DSJ. Recibido. ¿Es una aeronave grande?. Confirme.
9:07:47 *   Para mi es desconocida, debido a la alta velocidad que se desplaza. ¿Hay algún tráfico Fuerza Aérea en la vecindad?
9:07:57   * DSJ. No hay aeronaves en la vecindad.
9:08:18 *   Melbourne, está aproximando exactamente desde el Este hacia mí.
9:08:28 *   DSJ.
9:08:42 *   Abre el micrófono por dos segundos.
9:08:49 *   DSJ. A mi me parece que está jugando una especie de game conmigo. El ha volado dos o tres veces sobre mí, a velocidades que no podría identificar.
9:09:02   * DSJ, Roger. ¿Cuál es su actual nivel?
9:09:06 *   Mi nivel es 4.500, cuatro cinco cero cero.
9:09:11   * DSJ. Confirme.¿Ud. no puede identificar la aeronave?
9:09:14 *   Afirmativo.
9:09:18   * DSJ. Roger. Mantenga.
9:09:28 *   Melbourne, DSJ. No es un avión, es un............
9:09:46   * DSJ.Melbourne. Puede Ud.describir la aeronave?.
9:09:52 *   DSJ.Está volando pasado y tiene una gran extensión. No puedo identificar más que eso. Tiene una velocidad increíble. Esta delante mío a la derecha ahora Melbourne.
9:10:07   * DSJ.Roger. ¿Que dimensión tiene el objeto?
9:10:20 *   DSJ. Parece como que me está escoltando. Ahora estoy virando a la derecha y orbitando. La cosa esa también está orbitando
encima mío. Tiene una luz verde metálica y está brillando en su parte exterior.
9:10:48 *   DSJ. En este momento se ha desvanecido.
9:11:03 *   Melbourne. ¿Ud. sabe que tipo de aeronave he visto?.¿Es una aeronave militar?.
9:11:08   * DSJ. Confirme. ¿La aeronave se ha desvanecido?.
9:11:14 *   Diga nuevamente.
9:11:17   * DSJ. ¿La aeronave aún está con Ud?.
9:11:23 *   DSJ. Está a..... aproximando desde el Sur-Weste.
9:11:37   * DSJ.
9:11:52 *   DSJ.El motor se fue a relantí y esta áspero.Lo he tratado de reactivar veintidos, veintitres veces. La cosa está ahí y está como tosiendo.
9:12:04   * DSJ. ¿Cuáles son sus intenciones?.
9:12:09 *   Mis intenciones son ir a King Island. Ah...Melbourne, esa extraña aeronave está revoloteando encima mío nuevamente. Está revoloteando y no es un avión.
9:12:22   * DSJ.
9:12:28     DSJ. Melbourne. No hay respuesta. Se escucha un extraño sonido metálico de fondo que también era audible durante la
transmisión.
9:12:49   * DSJ. Melbourne. No hay respuesta. Se pierde contacto.
ines en FIDAE 2000, traducción del CEFAA.

1-10 of 10