Historia de la DGAC

publicado a la‎(s)‎ 11 mar. 2019 12:58 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 11 mar. 2019 13:02 ]
La Aviación Civil y los hitos de la Dirección General de Aeronáutica Civil
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Parte 1: El inicio de todo

Los primeros chilenos

    Los primeros chilenos que pilotearon un avión en el mundo fueron José Luis Sánchez Besa y Emilio Edwards Bello sobre los cristalinos cielos de verano de la ciudad de Reims, en Francia un 26 de agosto de 1909. 

    Meses antes, entusiasmados con estas revolucionarias máquinas -que eran capaces de alcanzar el cielo y volar como los pájaros-  habían hecho un curso de vuelo en una escuela de aviación en Mourmelon le Grand, en el país galo.

    Fue tal el entusiasmo que causó el vuelo de esos frágiles aviones en estos jóvenes chilenos que decidieron ir a cuantas actividades, concursos y festivales de aviación se organizaban.

    En el mes de agosto de 1909, ambos pilotos participaron en el gran “meeting” de aviación de Reims, el primero de una serie de concursos aéreos que empezaron a diseminarse por Europa.

    La “Gran Semana de Champagne” se llamó el evento. Chile fue el único país latinoamericano que tuvo representantes en esa actividad internacional, entre competidores de la talla de  Henri Farman, Hubert Latham, Louis Blériot, Glenn H. Curtiss y otros.


Construcción de un biplano

    Ambos disfrutaban de este nuevo estilo de vida que habían encontrado en Europa, sin embargo la familia de Emilio Edwards Bello lo presionó para regresar a Chile.

   El dolor que causó la ausencia de su amigo, no impidió a Sánchez Besa seguir y participar activamente en la aviación. Incluso, se lanzó a construir un biplano de líneas parecidas al Voisin que dio, según los entendidos,  muy buenos resultados.

    A pesar de su participación en diversos concursos, Sánchez Besa no logró grandes triunfos pero se dedicó a volar y pasar las pruebas para obtener su licencia de piloto.

   Con dedicación y pasión, logró pasar los exámenes exigidos por el Aero Club de Francia, recibiendo el 29 de agosto de 1910, con disimulado orgullo su licencia Nº 155 de piloto aviador.


Una Escuela de Aviación en Francia

    Con espíritu tenaz y perseverante, Sánchez  Besa organizó, en 1911, una Escuela de Aviación en Betheny, cerca de Reims,  para competir con las escuelas de los grandes de la aviación mundial como Blériot, Voisin, Farman, Sommer, y Breguet, entre otros.

   El inventor chileno bautizó su escuela con el simbólico nombre de “L'Éspace”, la que, con el correr del tiempo, adquirió un reconocido  prestigio europeo.

    A sus aulas asistieron pioneros de la aviación nacional como los oficiales del ejército chileno,  Víctor Contreras, Alejandro Bello y el sargento Juan Verscheure y quien fuera Director de la Escuela de Aeronáutica Militar, el teniente Manuel Ávalos Prado. 

 

Fabricando hidroaviones

   Sánchez Besa, también, experimentó en la fabricación de hidroaviones, obteniendo un brillante éxito y resonante actuación mundial.

   Comenzó por participar en el primer concurso internacional de aparatos marinos, organizado en la historia de la aeronáutica, que se desarrolló en la Bahía de Mónaco, frente al Mediterráneo en la semana comprendida entre el 24 y el 31 de marzo de 1912.

Primer vuelo en Chile

    Mientras José Luis Sánchez Besa demostraba su empeño y creatividad en la naciente actividad aérea en el Viejo Continente, en el Chile de 1910, se preparaba el primer vuelo de un avión en cielos nacionales.

    Los empresarios David Echeverría y Miguel Covarrubias,  habían adquirido, el año 1909, un avión Voisin en Francia que arribó a Chile un año después.

    Fueron los hermanos César y Félix Copetta los encargados de armarlos y, uno de ellos, en pilotearlo.

Vuelo del 20 de agosto de 1910 sobre Santiago


   El 20 de agosto de 1910, César y Félix, junto a unos parroquianos y a los dueños del biplano, montaron el fuselaje y las alas sobre una carreta para dirigirse a la entonces Chacra Valparaíso, hoy calles Ramón Cruz con Irarrázaval, a unos 4 kilómetros al suroriente del centro de la capital,  Santiago.

  Aunque ese día hubo un inesperado y brevísimo  vuelo, no fue sino hasta el día siguiente que César Copetta efectuó el primer vuelo oficial de un avión en Chile. 

  Ese hito se registró a las cuatro de la tarde, quedando sellado en las páginas de la historia del país. 


Nacimiento de la Escuela de Aeronáutica Militar

  El entusiasmo generado por ese primer vuelo, los logros de los chilenos Cecil Grace, en Inglaterra, y Luis Alberto Acevedo, en Chile, además de las exhibiciones aéreas del francés Bartolomé Cattaneo y el español Antonio Ruiz, en 1911, motivaron un interés creciente en los chilenos.

 Desde el año 1909, el Gobierno de Chile había encargado a sus representantes en Europa estudios sobre las actividades aéreas, fruto de lo cual, cuatro años más tarde -el 11 de febrero de 1913- fue creada la Escuela de Aeronáutica Militar, en el sector de El Bosque, cercano a San Bernardo, en la capital.

   A esta nueva unidad se le otorgaron recursos que alcanzaron los 700 mil pesos en oro de 18 peniques, permitiendo, a poco andar,  que el 7 de marzo de ese año, el entonces capitán Manuel Ávalos efectuara el primer vuelo militar en Chile.

 

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