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Exitoso lanzamiento de nave privada con cuatro astronautas a la estación espacial

publicado a la‎(s)‎ 18 nov 2020 3:57 por Plataforma Sites Dgac
A las 1:02 (hora de Chile) del martes 17 de noviembre de 2020 se confirmó el acoplamiento exitoso de la cápsula Resilience con la Estación Espacial Internacional, en el marco de la misión Crew-1, un esfuerzo conjunto entre la NASA y la empresa aeroespacial SpaceX del magnate Elon Musk, quien dio un nuevo e importante paso en sus planes por colonizar la Luna y Marte.
Estos son los cuatro astronautas que viajaron a la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Resilience de SpaceX (de izquierda a derecha): Soichi Noguchi, de la agencia espacial japonesa JAXA, Michael Hopkins, Shannon Walker y Victor Glover (NASA).

El momento del despegue del cohete Falcon 9 de SpaceX que transportó la cápsula Resilience con los cuatro astronautas a bordo.
El domingo 15 de noviembre de 2020 despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Estados Unidos, el cohete Falcon 9 de SpaceX que transportaba la cápsula Crew Dragon bautizada como Resilience y tripulada por los astronautas estadounidenses Michael Hopkins, Victor Glover y Shannon Walker, más el astronauta de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) Soichi Noguchi.

Tras un vuelo de 27 horas y media, la cápsula se acopló exitosamente a la Estación Espacial Internacional, que orbita a unos 400 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, donde los cuatro astronautas fueron recibidos por su colega de la NASA Kate Rubins, por el comandante de la EEI, Sergey Ryzhikov, y por el cosmonauta Sergey Kud-Sverchkov, ambos de la agencia espacial rusa Roscosmos.

Ellos y Kate Rubins se encontraban en la Estación Espacial Internacional desde el 14 de octubre. Hopkins, Glover, Walker y Noguchi permanecerán en la EEI durante seis meses.

“La NASA está cumpliendo con su compromiso con el pueblo estadounidense y con nuestros socios internacionales de proveer de misiones seguras, confiables y efectivas desde el punto de vista de los costos hacia la Estación Espacial Internacional usando a la industria privada estadounidense”, comentó el administrador de la NASA, Jim Bridenstine.

No es un juego

Lo que pareciera ser a simple vista una misión más al espacio, la realidad se encarga de recordarnos que no es así. La tecnología puede fallar, los hombres podemos cometer errores y en estos vuelos que parecieran ser ya casi habituales un minúsculo detalle hace la diferencia entre la vida y la muerte, el fracaso y el éxito.

La complejidad de los sistemas, los programas y la resistencia de los materiales y componentes, entre otros elementos, son de tal magnitud que es  imperativo reconocer que aún este tipo de misiones son experimentales.

Lanzar al espacio y colocar en órbita a cuatro seres humanos dentro de un ambiente protegido y transportarlos a una órbita baja -en la que se encuentra la Estación Espacial Internacional- es una empresa que desafía los límites de la inteligencia humana y la eficiencia de la tecnología.

Los cuatro astronautas norteamericanos llegaron sin contratiempos a la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, la misión europea con su cohete Vega, lanzada el lunes, falló a los ocho minutos de vuelo, cuando alcanzaba la órbita, por lo que se perdieron satélites de España y Francia.

Aquello es un recordatorio del desafío y los riesgos que corren quienes vuelan en esas naves y quienes en tierra, sufren la responsabilidad de cada despegue y misión al espacio, asediados por úlceras que amenazan su salud y conciencias que palpitan los riesgos.

La Luna, Marte y más allá

La misión Crew-1 de la NASA y SpaceX es considerada un hito y el inicio de una nueva era de misiones tripuladas a la Estación Espacial Internacional, pues es la primera de al menos seis misiones entre ambas compañías en virtud de un contrato por 2.600 millones de dólares firmado en 2014.

En mayo de 2020 despegó desde Cabo Cañaveral la misión conjunta Demo-2, en que dos astronautas estadounidenses, Doug Hurley y Bob Behnke, realizaron el primer vuelo tripulado a bordo de una cápsula Crew Dragon hacia la EEI. Fue la primera vez en casi 10 años que despegaba hacia el espacio un cohete tripulado desde suelo estadounidense y eso puso fin a la dependencia de la NASA de las cápsulas rusas Soyuz, luego cerrar su programa de transbordadores en julio de 2011.

Días antes del más reciente lanzamiento, el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, explicó que la meta final de este tipo de misiones es “tener más recursos para hacer cosas para las que aún no hay un mercado comercial, como ir a la Luna y a Marte bajo el programa Artemisa”, en el que la NASA quiere enviar a la primera mujer y al próximo hombre que pisarán la Luna en 2024, para luego establecer una presencia humana sostenida allí hacia el fin de la década.

Poco después de que la cápsula Resilience se puso en órbita, Elon Musk —que el 13 de noviembre informó por Twitter que de cuatro exámenes por Covid-19 que le practicaron, dos dieron positivo y dos, negativo— publicó en esa red social un “emoji” de un corazón.

La Luna el 2022, Marte el 2024

Previamente, Musk ha manifestado en varias oportunidades su anhelo por llegar a establecer bases permanentes en la Luna, de colonizar el planeta Marte y de llegar incluso más allá.

El 16 de octubre, en la Convención de la International Mars Society, Musk dijo que pretende lanzar uno de sus cohetes Starship en una misión no tripulada a Marte en cuatro años y enviar ese mismo cohete a la Luna en 2022.

Musk cree que la Humanidad necesita establecer una presencia permanente y autosuficiente en Marte para asegurar “la continuación de la conciencia como la conocemos”, en caso de que la Tierra se vuelva inhabitable debido a alguna catástrofe, desde una guerra nuclear al impacto de un asteroide.

Tras el despegue exitoso de la misión Crew-1, la NASA y SpaceX recibieron felicitaciones desde todo el mundo y de parte de figuras como el ex astronauta Edwin “Buzz” Aldrin y del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.
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