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El mayor radiotelescopio del mundo buscará señales de vida en el espacio

publicado a la‎(s)‎ 8 jun 2020 6:40 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 8 jun 2020 6:41 ]
Además de las agencias espaciales y empresas privadas como la NASA y SpaceX, los astrónomos y técnicos espaciales siguen trabajando incansablemente por tener mejores herramientas para poder escudriñar los secretos del cosmos.

Imágenes del radiotelescopio FAST, el más grande del mundo, ubicado en Guizhou, en el sudoeste de China.
El 11 de enero de 2020, la agencia oficial de noticias china Xinhua reveló que el radiotelescopio más grande del mundo había comenzado a operar con todo su potencial. El colosal instrumento fue bautizado como FAST y está localizado en una depresión natural en Guizhou, en el sudoeste de China.

FAST es la sigla en inglés para “Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros”. Su construcción, que costó 180 millones de dólares, comenzó en 2011 y aunque funcionó por primera vez en 2016, desde entonces había estado realizando pruebas, ajustes y mejoras.

Ojo en el Cielo

El apodo de FAST es “Tianyan”, que significa “Ojo en el Cielo”. Entre otras, una de sus metas científicas es el estudio de los púlsares (estrellas rotantes de neutrones altamente magnetizadas) y en agosto de 2017 descubrió dos de ellas.

Dado que es un radiotelescopio enorme y muy potente, los científicos creen que podrá realizar grandes descubrimientos astronómicos, en especial durante sus primeros años de operación a todo su potencial, dijo Jiang Peng, ingeniero jefe del radiotelescopio. De hecho, durante su período de prueba, en sólo dos años, el FAST ha identificado 102 nuevos púlsares.

Como tiene medio kilómetro de diámetro, es más grande que el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, que con 305 metros de diámetro era el más grande de su categoría antes de que el FAST comenzara a funcionar.

Sus creadores esperan que las señales que capte el radiotelescopio sirvan para develar misterios relacionados con el origen y la evolución del universo. Entre sus metas científicas destacan la búsqueda de ondas gravitacionales, sondeos de materia oscura e incluso la detección de señales de comunicación interestelar provenientes de eventuales civilizaciones extraterrestres.

Trabajo de larga duración

El FAST realizará dos completos mapeos del cielo que tomarán cerca de cinco años y los científicos demorarán otros 10 años sólo en analizar todos los datos recopilados, aunque también tendrá flexibilidad operacional para su uso en otros temas que vayan surgiendo.

Los mapeos tomarán cerca de la mitad del tiempo de observación del radiotelescopio, lo que dará cabida a objetivos como la búsqueda de exoplanetas con campos magnéticos, que probablemente sean esenciales para la existencia de vida.

Uno de los aspectos que más interesa a los científicos es la capacidad que tendrá el FAST de detectar las “ráfagas rápidas de radio”, unos intensos eventos energéticos que duran sólo milésimas de segundo.

El origen de esas ráfagas aún es un enigma para los astrónomos, así es que cualquier avance en esa materia será muy bien recibido.

El FAST tiene la capacidad de recolectar ondas de radio en un área dos veces más extensa que el telescopio de Arecibo, en Puerto Rico, y “será una herramienta excelente para detectar y estudiar las ráfagas rápidas de radio más tenues”, dijo a BBC Mundo Victoria Kaspi, astrofísica de la Universidad de McGill en Canadá.
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