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“Lens flares”, esos destellos espectaculares

publicado a la‎(s)‎ 5 nov. 2018 11:40 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 5 nov. 2018 12:04 ]

La palabra inglesa “flare” se puede definir como “un repentino y breve estallido de luz brillante”. También se usa con el sentido de llamarada o destello. Un gran porcentaje de reportes que recibe el CEFAA, incluyen fotografías que los muestran. Repasaremos brevemente su naturaleza y cómo descubrirlos antes de apresurarse a calificarlos como objetos voladores no identificados.


Figura  1. Fenómeno aéreo reportado sobre Temuco.




Figura  2 ¿Qué es lo que produce un “flare”?




Figura  3. Esquema de un objetivo fotográfico.




Figura  4. Análisis geométrico de un destello parásito.




Figura  5. “Flare” en una puesta de Sol.




Figura  6. Histograma de una puesta de Sol con “flare”.

Una parte importante de los relatos de avistamientos de fenómenos aéreos anómalos que recibe el CEFAA, se apoyan en fotografías que los muestran (Figura 1). 


¿Cuál es su origen?

En condiciones óptimas, casi toda la luz que atraviesa un objetivo fotográfico llega al plano focal (*) y forma la imagen. Sin embargo, a veces, parte de esta luz no se refracta correctamente hacia dentro y se refleja en la superficie de las lentes y otros elementos que se encuentran al interior de los objetivos o monturas. Y si bien no forman una imagen en el plano focal, igual lo atraviesan y entonces quedan impresas en la imagen y la alteran. (Figura 2)

Si tomamos en cuenta que el interior de un objetivo zoom actual puede estar compuesto de diez o más lentes y elementos individuales, no es tan difícil que existan haces de luz reflejados, dispersos y vueltos a reflejar en su interior. (Figura 3)


¿Dependen de la máquina fotográfica que se usó?

Los reflejos en la cámaras son corregidos en el proceso de diseño y fabricación de los objetivos fotográficos, empleando recubrimientos interiores y combinaciones especialmente diseñadas de lentes.  Las soluciones existen, pero como encarecen el precio de los objetivos, se pueden esperar mayores índices de “flare” en los kit de las cámaras reflex digitales de nivel más básico.

Los reflejos han estado presentes desde siempre en las lentes de los equipos fotográficos. En las cámaras análogas, se traducen en marcas irregulares en el negativo o en su degradación general cuando se fotografía con la fuente luminosa de frente. En el caso de las cámaras digitales, la existencia de estas luces parásitas hace que al sensor le llegue una información “diferente” a la que se observa a través del visor del equipo. 


¿Cuándo sospechar que se trata de ellos?

Dependiendo de la intensidad de la luz que incide en las lentes, cambiará el efecto “flare” que altere la fotografía. Una constante es su aparición en las imágenes finales sin haber sido vistos en la escena fotografiada.

Cuando se trata de luces difusas, estas se pueden manifestar en las imágenes como velos, semejantes a neblinas iluminadas que destiñen los colores, empobreciendo sus contrastes y su intensidad. Si la intensidad de la luz incidente aumenta, pueden generarse figuras similares a estrellas, formas geométricas regulares o parecidas a anillos de luz.

Cuando las fotografías se toman enfrentando fuentes de luz intensas -como el Sol, la Luna, focos situados en contraluz y brillos fuertes -entonces los “flares” se pueden superponer a las imágenes formando distintos tipos de artefactos (**)  o manchas luminosas consideradas anormales. A veces, podrán ser reflejos de alguna parte de la estructura interior de los objetivos fotográficos.


Los “flares” que recibe el CEFAA

Al analizar las fotografías de los casos, los pesquisamos complementando dos procedimientos: buscando simetrías y revisando el histograma de tonos (***)  de las imágenes. A continuación ejemplificaremos estos métodos: simetrías en las imágenes y huellas de los destellos en los histogramas.


a) Simetrías en las imágenes

En enero de 2018 el CEFAA recibió una serie de fotografías de lo que se calificaba como un objeto volador no identificado asociado a una condición meteorológica. El objeto de la Figura 4 no había sido visto más que en las tomas. Para confirmar su origen se procedió a analizarlas geométricamente, trazando las diagonales que unieran los vértices de la imagen y ubicaran su punto de simetría. Así se constató la relación existente entre el objeto reportado y el Sol, que era la principal fuente de luz de la escena.


b) “Flares” en los histogramas

Aún cuando tengamos elementos muy oscuros  en la escena fotografiada (Figura 5), una imagen con “flare” produce un histograma en el que existen pocos valores asociados a la zona de tonos obscuros, que se encuentra en el lado izquierdo del gráfico (Figura 6). 




En conclusión, los “flares” o destellos parásitos no son objetos voladores no identificados, sino que efectos de luz producidos por la cámara que captura las imágenes. 

De platillos voladores a fenómenos aéreos

publicado a la‎(s)‎ 26 oct. 2018 12:07 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 5 nov. 2018 12:01 ]

"Platillo volador" y "OVNI" son palabras usadas comúnmente para referirse a lo que en el CEFAA entendemos como fenómenos aéreos. En muchas ocasiones, llevan a crear representaciones mentales que poco tienen que ver con lo que se ha buscado describir con ellas. Por lo mismo, no solamente pueden confundir, sino que además tienen la capacidad de transformarse en elementos sobre los cuales se fundamentan razonamientos más complejos. Este documento busca explicar su significado y relatar brevemente cómo se originaron.







Figura 1. Keneth Arnold















Figura 2. Edward Ruppelt










Figura 3. Richard F. Haines

El concepto de platillo volador

Platillo volador es  un concepto acuñado por el periodista norteamericano Bill Bequette, al interpretar una observación efectuada por el piloto civil estadounidense,  Keneth Arnold (Figura 1), quien se encontraba colaborando en la búsqueda de un avión de la marina extraviado con más de 20 efectivos, el 24 de junio de 1947.

Arnold, piloteando un monomotor  Call- Air- 2, de ala baja y de dos asientos, pasadas las dos de la tarde y volando en las cercanías del monte Rainier con buen tiempo y un cielo sin nubes, de pronto observó unos extraños reflejos en la cabina. Cuando miró hacia el este en dirección al cerro Rainier vio el vuelo de nueve objetos que se desplazaban en dirección sureste, en el Estado de Washington, en Estados Unidos.

Al comienzo pensó que se trataba de aviones muy rápidos de la Fuerza Aérea (USAF), sin embargo cuando empezó a buscar las alas o los timones de los objetos, no los encontró.

Su experiencia la narró al reportero Bill Bequette, quien interpretó el avistamiento como platos voladores. Posteriormente Arnold señaló que los objetos que observó se parecían más a una especie de medialuna.

El concepto platillo volador fue profusamente usado por los medios de comunicación hasta fines de la década de los sesenta.


¿ Qué es un OVNI?

Objeto Volador No Identificado (OVNI). El concepto comenzó a usarse por  los investigadores estadounidenses entre los años 1952 y 1953. Nació de los estudios e investigaciones realizadas por el oficial de la Fuerza Aérea (USAF), Edward Ruppelt (Figura 2) durante su permanencia en el llamado "Proyecto Libro Azul". 

La bibliografía sobre estos temas lo sindica como autor del término  Unidentified Flying Object (UFO), Objeto Volador No Identificado en castellano.

Ruppelt encabezó durante un par de años uno de los estudios más acabados de reportes de avistamientos en Estados Unidos, "Blue Boock" que se inició el año 1947 y finalizó en 1969, logrando reunir 12.618 reportes. 


¿ Qué es un FANI ?

Fenómeno Aéreo No Identificado (FANI) es un término acuñado por Richard F. Haines (Figura 3) en el año 1980, entendiéndose como tal un estímulo visual (*) provocado por un objeto o una luz que se desplaza en el espacio aéreo, que no corresponde a ninguna aeronave convencional y que después de ser investigado permanece como algo completamente desconocido.

Haines nació en Washington, Estados Unidos, graduándose de bachillerato en el año 1960. Logró un Master y un Doctorado en la Universidad Estatal de Michigan en el campo de la Sicología Experimental. 

Se desempeñó en el Centro de Investigaciones Ames de la NASA, en Mountain View, California, entre los años 1967 y 1986 como científico en numerosos proyectos de las misiones espaciales Gemini, Apollo, Skylab y Space Station.

Ha reunido más de 20 años de experiencia en el conocimiento de fenómenos aéreos anómalos, especialmente en avistamientos reportados por pilotos, análisis de evidencias fotográficas e información. 

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