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Júpiter y Saturno, el último espectáculo astronómico del año

publicado a la‎(s)‎ 21 dic 2020 13:32 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 22 dic 2020 4:51 ]

Después del espectacular eclipse total de Sol que fue visible desde varias localidades de las regiones del Biobío y de La Araucanía, en el sur de Chile, el 14 de diciembre, este peculiar año 2020 aún ofreció otro espectáculo astronómico.
La conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno fue visible en toda su magnitud al atardecer del lunes 21 de diciembre de 2020. No ocurría una así desde el 16 de julio de 1623.

El astrónomo, escritor y Premio Nacional de Ciencias Exactas José Maza instó a todos a observar el fenómeno, que calificó como "la conjunción de nuestras vidas".

El profesor de astronomía de la Universidad de Chile Patricio Rojo explica que con un telescopio o binoculares incluso podían ser visibles algunas de las lunas de Júpiter.
Se trató de la conjunción planetaria de Júpiter y Saturno, los planetas más grandes del Sistema Solar, que fue visible en toda su magnitud desde prácticamente todo el mundo el lunes 21 de diciembre de 2020. En Chile, el fenómeno fue visible a partir de la hora de la puesta de Sol y mirando en dirección al oeste. Se pudo ver a ojo desnudo, aunque con telescopio o binoculares fue posible apreciar más detalles, pues esos instrumentos permitieron a algunos contemplar incluso alguna de las 79 lunas de Júpiter.

Han pasado 400 años desde que ambos planetas estuvieron tan cerca y hace 800 años que el fenómeno no ocurría durante la noche.

“Una conjunción astronómica sucede cuando dos objetos parecieran acercarse mucho en la esfera celeste. En realidad, no se acercan, sino que se alinean. Ambos están en la misma dirección si uno los mira”, explicó el profesor de astronomía de la Universidad de Chile Patricio Rojo.

“Esta semana, tenemos una conjunción de Júpiter y Saturno. Estos planetas parecieran acercarse mucho, pero en realidad cada uno va a estar en su órbita. Por lo tanto, la distancia entre ellos sigue siendo muy grande, sólo que desde la Tierra los vemos cerquita. Este acercamiento máximo que tienen hoy día no se había visto desde el siglo XVII, en que Galileo podría haberlo visto con sus telescopios, pero era una observación muy difícil porque estaba muy cerca del Sol y no hay registros de que Galileo lo haya intentado”, agregó.

“La conjunción de nuestras vidas”

El conocido astrónomo José Maza, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999 y que también es autor de libros astronómicos de divulgación, hizo un llamado a través de un video en YouTube a que la gente observara la conjunción, que pudo ser contemplada a ojo desnudo y sin tener que usar ningún tipo de protección, pues podría ser una oportunidad única en nuestras vidas.

“No se olviden de mirar el 21 de diciembre al atardecer a Júpiter y Saturno, que van a estar muy, muy juntos, en conjunción. Eso ocurre cada más o menos 20 años, porque Saturno se demora 30 años en dar una vuelta (alrededor del Sol), Júpiter se demora 12, y cada 20 años Júpiter vuelve a pasar a Saturno. Así es que esta conjunción, pero no tan buena, se va a repetir en 20 años más”, explicó.

“Pero una (conjunción) tan buena como esta, hay que irse atrás hasta 800 años para encontrar una de este calibre. Así es que esta es la conjunción de nuestras vidas. Al menos en la mía, yo creo que va a ser la última. Entonces, miren el 21 de diciembre, al ponerse el Sol, mirando hacia el oeste”, recomendó el académico en la plataforma de videos online.

Aprovechando al buen clima y la posibilidad de contemplar el fenómeno en forma completamente segura y gratuita, los astrónomos instaron al público a salir a la intemperie para contemplar este espectáculo probablemente único en nuestras vidas.

“Para los que han estado mirando el cielo estos últimos días, lo que han visto a simple vista han sido dos estrellas que se van acercando, que están entre la Luna y el horizonte, son dos estrellitas que cada día están más cerca. Si se mira con algún telescopio, con algún tipo de largavista, se podría incluso ver las lunas de Júpiter. Los anillos de Saturno son más difíciles (de ver). Esos requieren algún telescopio con mayor aumento. Pero las lunas de Júpiter se pueden ver, casi con un simple largavista. O con una buena cámara o con un buen zoom”, advirtió Patricio Rojo.

La conjunción entre Júpiter y Saturno coincidió con el comienzo del verano en el Hemisferio Sur y con el solsticio de invierno en el Hemisferio Norte. La última vez que ocurrió una alineación de tal magnitud entre ambos planetas fue el 16 de julio de 1623 y no se volverá a observar hasta el 15 de marzo de 2080, según cálculos de los astrónomos.

Espectacular eclipse total de Sol en el sur de Chile

publicado a la‎(s)‎ 1 dic 2020 4:23 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 1 dic 2020 5:07 ]

El lunes 14 de diciembre de 2020 ocurrirá el próximo gran espectáculo astronómico que tendrá como protagonista a Sudamérica y, en forma particular, al sur de Chile y Argentina.
El eclipse total de Sol del 14 de diciembre de 2020 será visible desde varias localidades del sur de Chile en forma total alrededor de las 13:00 horas.

El mapa muestra la zona desde donde el eclipse será más visible dentro del territorio chileno e incluye ciudades como Temuco, Pucón, Valdivia, Puerto Saavedra, Villarrica, Curarrehue, Teodoro Schmidt, Carahue, Loncoche, Lican Ray y Nueva Imperial, entre otras.
Se trata de un eclipse total de Sol, que se produce cuando la órbita de la Luna hace que se interponga entre la Tierra y el Sol. Como la Luna y el Sol alcanzan diámetros aparentes similares para el observador desde tierra, parece como si la Luna tapara por completo al Sol, “eclipsándolo”.

El fenómeno —que desde Chile fue visible por última vez el 2 de julio de 2019 desde las regiones de Atacama y Coquimbo y fue particularmente apreciable desde ciudades como La Serena, Coquimbo y otras localidades de la zona— comenzará alrededor de las 11:30, hora local, y llegará a su totalidad alrededor de las 13:00 horas.

La oscuridad comenzará en el Océano Pacífico, a dos mil kilómetros al noreste de Papeete, en la Polinesia Francesa, para posteriormente pasar a 650 kilómetros de la Isla de Pascua.

Entonces, el eclipse parcial se iniciará a las 11:37 horas en Isla Mocha y luego la sombra se proyectará al territorio continental cerca del Lago Budi, en Puerto Saavedra.

Ahí se producirá una franja territorial donde el eclipse tendrá mayor visibilidad, que contemplará las ciudades de Pucón, Villarrica, Caburgua y Curarrehue, entre otras localidades. Posteriormente, la franja de oscuridad pasará por Argentina, donde el día se hará noche en las provincias de Neuquén y Río Negro.

Zonas privilegiadas

El eclipse será visible desde gran parte de Sudamérica, desde un pequeño territorio de África y en áreas de los Océanos Pacífico y Atlántico.

Desde territorio nacional, las zonas donde el fenómeno será más visible son las regiones de La Araucanía y de Los Ríos, con posibilidad de apreciar entre un 90 y un 100 por ciento el eclipse total.

El cono de oscuridad, conocido como “umbra”, será una franja de aproximadamente 110 kilómetros e incluirá a ciudades de la Región de La Araucanía como Puerto Saavedra, Teodoro Schmidt, Carahue, Nueva Imperial, Freire, Pitrufquén, Gorbea, Loncoche, Pucón, Lican Ray y Villarrica.

En Temuco, el evento podrá observarse tanto en forma parcial como total, dependiendo del sector de la ciudad en que esté el observador.

En la capital, Santiago, el fenómeno alcanzará un 79 por ciento de visibilidad y en Concepción, en la Región del Biobío, un 94 por ciento.

Para observar el espectáculo astronómico en forma segura, los expertos recomiendan usar anteojos que cumplan con la norma ISO 12312-2 con menos de tres años de antigüedad, que se encuentren en buen estado y hayan sido adquiridos en el comercio establecido.

Los filtros caseros, como radiografías, vidrio ahumado o rollos fotográficos revelados, no sirven y si una persona los usa para observar el eclipse, podría sufrir de daño ocular.

Fuentes: Teletrece y Meganoticias.

Exitoso lanzamiento de nave privada con cuatro astronautas a la estación espacial

publicado a la‎(s)‎ 18 nov 2020 3:57 por Plataforma Sites Dgac

A las 1:02 (hora de Chile) del martes 17 de noviembre de 2020 se confirmó el acoplamiento exitoso de la cápsula Resilience con la Estación Espacial Internacional, en el marco de la misión Crew-1, un esfuerzo conjunto entre la NASA y la empresa aeroespacial SpaceX del magnate Elon Musk, quien dio un nuevo e importante paso en sus planes por colonizar la Luna y Marte.
Estos son los cuatro astronautas que viajaron a la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Resilience de SpaceX (de izquierda a derecha): Soichi Noguchi, de la agencia espacial japonesa JAXA, Michael Hopkins, Shannon Walker y Victor Glover (NASA).

El momento del despegue del cohete Falcon 9 de SpaceX que transportó la cápsula Resilience con los cuatro astronautas a bordo.
El domingo 15 de noviembre de 2020 despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Estados Unidos, el cohete Falcon 9 de SpaceX que transportaba la cápsula Crew Dragon bautizada como Resilience y tripulada por los astronautas estadounidenses Michael Hopkins, Victor Glover y Shannon Walker, más el astronauta de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) Soichi Noguchi.

Tras un vuelo de 27 horas y media, la cápsula se acopló exitosamente a la Estación Espacial Internacional, que orbita a unos 400 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, donde los cuatro astronautas fueron recibidos por su colega de la NASA Kate Rubins, por el comandante de la EEI, Sergey Ryzhikov, y por el cosmonauta Sergey Kud-Sverchkov, ambos de la agencia espacial rusa Roscosmos.

Ellos y Kate Rubins se encontraban en la Estación Espacial Internacional desde el 14 de octubre. Hopkins, Glover, Walker y Noguchi permanecerán en la EEI durante seis meses.

“La NASA está cumpliendo con su compromiso con el pueblo estadounidense y con nuestros socios internacionales de proveer de misiones seguras, confiables y efectivas desde el punto de vista de los costos hacia la Estación Espacial Internacional usando a la industria privada estadounidense”, comentó el administrador de la NASA, Jim Bridenstine.

No es un juego

Lo que pareciera ser a simple vista una misión más al espacio, la realidad se encarga de recordarnos que no es así. La tecnología puede fallar, los hombres podemos cometer errores y en estos vuelos que parecieran ser ya casi habituales un minúsculo detalle hace la diferencia entre la vida y la muerte, el fracaso y el éxito.

La complejidad de los sistemas, los programas y la resistencia de los materiales y componentes, entre otros elementos, son de tal magnitud que es  imperativo reconocer que aún este tipo de misiones son experimentales.

Lanzar al espacio y colocar en órbita a cuatro seres humanos dentro de un ambiente protegido y transportarlos a una órbita baja -en la que se encuentra la Estación Espacial Internacional- es una empresa que desafía los límites de la inteligencia humana y la eficiencia de la tecnología.

Los cuatro astronautas norteamericanos llegaron sin contratiempos a la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, la misión europea con su cohete Vega, lanzada el lunes, falló a los ocho minutos de vuelo, cuando alcanzaba la órbita, por lo que se perdieron satélites de España y Francia.

Aquello es un recordatorio del desafío y los riesgos que corren quienes vuelan en esas naves y quienes en tierra, sufren la responsabilidad de cada despegue y misión al espacio, asediados por úlceras que amenazan su salud y conciencias que palpitan los riesgos.

La Luna, Marte y más allá

La misión Crew-1 de la NASA y SpaceX es considerada un hito y el inicio de una nueva era de misiones tripuladas a la Estación Espacial Internacional, pues es la primera de al menos seis misiones entre ambas compañías en virtud de un contrato por 2.600 millones de dólares firmado en 2014.

En mayo de 2020 despegó desde Cabo Cañaveral la misión conjunta Demo-2, en que dos astronautas estadounidenses, Doug Hurley y Bob Behnke, realizaron el primer vuelo tripulado a bordo de una cápsula Crew Dragon hacia la EEI. Fue la primera vez en casi 10 años que despegaba hacia el espacio un cohete tripulado desde suelo estadounidense y eso puso fin a la dependencia de la NASA de las cápsulas rusas Soyuz, luego cerrar su programa de transbordadores en julio de 2011.

Días antes del más reciente lanzamiento, el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, explicó que la meta final de este tipo de misiones es “tener más recursos para hacer cosas para las que aún no hay un mercado comercial, como ir a la Luna y a Marte bajo el programa Artemisa”, en el que la NASA quiere enviar a la primera mujer y al próximo hombre que pisarán la Luna en 2024, para luego establecer una presencia humana sostenida allí hacia el fin de la década.

Poco después de que la cápsula Resilience se puso en órbita, Elon Musk —que el 13 de noviembre informó por Twitter que de cuatro exámenes por Covid-19 que le practicaron, dos dieron positivo y dos, negativo— publicó en esa red social un “emoji” de un corazón.

La Luna el 2022, Marte el 2024

Previamente, Musk ha manifestado en varias oportunidades su anhelo por llegar a establecer bases permanentes en la Luna, de colonizar el planeta Marte y de llegar incluso más allá.

El 16 de octubre, en la Convención de la International Mars Society, Musk dijo que pretende lanzar uno de sus cohetes Starship en una misión no tripulada a Marte en cuatro años y enviar ese mismo cohete a la Luna en 2022.

Musk cree que la Humanidad necesita establecer una presencia permanente y autosuficiente en Marte para asegurar “la continuación de la conciencia como la conocemos”, en caso de que la Tierra se vuelva inhabitable debido a alguna catástrofe, desde una guerra nuclear al impacto de un asteroide.

Tras el despegue exitoso de la misión Crew-1, la NASA y SpaceX recibieron felicitaciones desde todo el mundo y de parte de figuras como el ex astronauta Edwin “Buzz” Aldrin y del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

¿Hallazgo de vida microbiana en Venus?

publicado a la‎(s)‎ 16 sept 2020 5:00 por Plataforma Sites Dgac

El lunes 14 de septiembre de 2020, el mundo fue sorprendido por el anuncio de un grupo de científicos sobre la aparente presencia de un gas en las nubes del planeta Venus que podría ser el indicio de la presencia de vida microbiana.
Científicos anunciaron el hallazgo de gas fosfina en las nubes del planeta Venus, que podría ser generado por procesos geoquímicos hasta ahora desconocidos o por la presencia de vida microbiana.

Rodrigo Herrera Camus, académico de la Universidad de Concepción, investigador del Centro de Astrofísica CATA y doctor en Astronomía de la Universidad de Maryland.
Jane Greaves, una astrónoma del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido, lideró el equipo responsable del descubrimiento y junto a Anita Richards, de la Universidad de Manchester; y a William Bains y Sara Seager, ambos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), anunció a través de una videoconferencia que detectaron la presencia de fosfina en nubes a unos 50 kilómetros sobre la superficie de Venus que podrían ser un indicador de la presencia de vida.

Al mismo tiempo que tenía lugar el anuncio, la revista Nature Astronomy publicó un artículo sobre el hallazgo.

Candidato improbable

La superficie de Venus es una especie de infierno desierto y rocoso con temperaturas cercanas a los 400 grados Celsius y una presión atmosférica de más de 90 veces la que existe al nivel del mar en la Tierra.
Sin embargo, a unos 50 kilómetros sobre la superficie de Venus la temperatura alcanza unos 25 grados centígrados y existe una presión atmosférica similar a la de la Tierra. Es allí donde se ubica la fosfina que fue detectada por primera vez en junio de 2017 con el telescopio James Clerk Maxwell en Hawái.

Aunque los datos recabados con el telescopio de Hawái no fueron concluyentes, en 2019 el Atacama Large Millimiter/Submillimeter Array (ALMA), desde el Desierto de Atacama, en Chile, captó una señal definitiva de fosfina.

La atmósfera de nuestro planeta contiene una parte de fosfina entre 10 billones. En Venus en cambio, se vieron entre cinco y 20 partes por cada 1.000 millones, explicó Clara Sousa-Silva, astrónoma del MIT y coautora del estudio. Según sus análisis, esta concentración sólo puede deberse a la presencia de fenómenos geoquímicos desconocidos o a la presencia de vida.

Gas tóxico

La fosfina —o fosfano— es un gas tóxico que huele a ajo y a pescado podrido y que mata a formas de vida que dependen del oxígeno. La fosfina fue usada como arma química durante la Primera Guerra Mundial, aún se utiliza para fumigaciones agrícolas, como raticida, en la industria de los semiconductores y también es generado a partir de la elaboración de metanfetaminas.

Sin embargo, la fosfina también es un producto natural de algunas especies de bacterias anaeróbicas, que son organismos que viven en ambientes desprovistos de oxígeno, como vertederos, pantanos e intestinos de animales.

La molécula de fosfina (PH3) tiene una estructura piramidal. Arriba se ubica un átomo de fósforo y debajo, tres átomos de hidrógeno.

“Si bien se ha detectado gas fosfina en Júpiter y Saturno, estos son planetas que tienen las condiciones en su atmósfera, por ser planetas gigantes, para poder crear la fosfina sin la necesidad o la intervención de microorganismos, como ocurre acá en la Tierra”, explica Rodrigo Herrera Camus, académico de la Universidad de Concepción, investigador del Centro de Astrofísica CATA y doctor en Astronomía de la Universidad de Maryland.

“Ahora, Venus es un planeta similar a la Tierra. Entonces, el hecho de que detectemos gas fosfina, y en la abundancia en que se detectó, que es mayor que la abundancia que existe en la Tierra, indicaría que si no existe algún proceso geológico o físico químico en la atmósfera que la pueda producir, esta fosfina pueda estar, de alguna manera, ligada a la presencia de microorganismos que la generaron”, agrega el especialista.

En 2019, el equipo científico que realizó el anuncio publicó un estudio en el que concluyó que la presencia de fosfina en cualquier planeta rocoso con temperaturas templadas es un biomarcador que no tiene falsos positivos. Por eso, las hipótesis que se barajan ahora es que, en efecto, la fosfina captada en Venus se debe a procesos geoquímicos hasta ahora desconocidos en ese planeta, o a la presencia de vida microbiana.

Enigma científico

En palabras simples, la fosfina no debería estar presente en la atmósfera venusina. Según los científicos, es muy difícil de elaborar y la química en las nubes de ácido sulfúrico que cubren Venus deberían destruir esas moléculas antes de que puedan acumularse hasta alcanzar las cantidades observadas.

Sin embargo, los científicos advierten que aún la detección misma de fosfina debe ser verificada y que la huella de ese gas descrita en el estudio podría ser una señal falsa generada por los telescopios o el procesamiento de los datos.

La posibilidad de que exista vida en las nubes de Venus tampoco es algo nuevo, sino que se ha considerado por casi 60 años.

“Aunque las condiciones en la superficie de Venus hacen que la hipótesis de que exista vida allí sea implausible, las nubes de Venus son otra cosa completamente”, escribieron el renombrado astrónomo Carl Sagan y su colega Harold Morowitz en la revista Nature en 1967.

Según César Fuentes, doctor en Astrofísica de la Universidad de Harvard y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el descubrimiento “pone a Venus más arriba en la lista de prioridades para buscar vida en el Sistema Solar”.

De acuerdo al doctor Rodrigo Herrera, los próximos pasos apuntan a estudiar con más detención las características de Venus.

“El primer paso importante es mejorar el actual modelo que tenemos de la atmósfera de Venus para realmente poder descartar de que existe un proceso en su atmósfera, ya sea por la radiación del Sol, geológico, etcétera, que pueda producir la fosfina sin la necesidad de invocar microorganismos que la produzcan”, sostiene.

“Y, por supuesto, sería fantástico si pudiéramos tener sondas que fueran a visitar el planeta Venus. Existen un par de iniciativas privadas, India también tiene un proyecto en mente y la NASA en febrero anunció entre sus finalistas algunos proyectos que podrían visitar el planeta Venus”, agrega.

“Así es que si bien este hallazgo del gas fosfina no indica directamente que exista vida en Venus, aumenta nuestras posibilidades de que nuestro vecino efectivamente pueda albergar microorganismos y alimenta, por supuesto, el interés en intentar financiar misiones que visiten este planeta en el corto plazo”, concluye el astrónomo.

Fuentes: Nature Astronomy, Las Últimas Noticias, Space.com y El País.

La NASA lanzó misión que pondrá a prueba primer vuelo en Marte

publicado a la‎(s)‎ 21 jul 2020 5:38 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 30 jul 2020 5:35 ]

Desde tiempos inmemoriales, la Humanidad ha alzado la vista al cielo y puesto sus ojos sobre Marte, que junto a Venus son los planetas más cercanos a la Tierra y que han encendido nuestra imaginación en lo que respecta a la búsqueda de vida en el espacio y a visitar otros mundos.
Así lucirá el helicóptero marciano Ingenuity, que realizará los primeros vuelos de un vehículo humano propulsado en el Planeta Rojo.
Poco a poco, los secretos de Marte han comenzando a ser revelados gracias a varias misiones al Planeta Rojo desde mediados de 1965, cuando la sonda Mariner 4 de la NASA realizó el primer sobrevuelo y envió las primeras imágenes de cerca de la superficie marciana.

En un comienzo, Estados Unidos y la Unión Soviética eran los únicos países capaces de enviar misiones al espacio, pero con los años se fueron sumando nuevos países.

Para este 2020 hay varias misiones programadas para Marte por parte de Estados Unidos, China, la Unión Europea, Rusia y Emiratos Árabes Unidos.

El helicóptero marciano

Uno de los proyectos más ambiciosos lanzados este año es el del llamado Mars Helicopter Ingenuity, que pondrá a prueba el primer artefacto volador propulsado en el Planeta Rojo.

Se trata de una pequeña aeronave autónoma de 49 centímetros de alto y 1,8 kilos de peso que es transportada a Marte adherida a la sonda Perseverance, que fue lanzada desde la Estación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Cabo Cañaveral, Florida, el 29 de julio de 2020.

Los expertos de la NASA prevén que ambos vehículos alcancen la superficie marciana el 18 de febrero de 2021 en el cráter Jezero.

La misión de Ingenuity, de naturaleza experimental, será completamente independiente de la misión científica del Perseverance, que es un vehículo que se desplazará por el suelo marciano. Durante los meses posteriores al aterrizaje, el helicóptero realizará pruebas de vuelo en la delgada atmósfera marciana.

Su desempeño durante esos vuelos experimentales contribuirá a la toma de decisiones y a considerar el uso de pequeños helicópteros para futuras misiones en Marte, donde podrían tener un papel de respaldo como exploradores robóticos, examinando el terreno desde la altura, o como un vehículo científico propiamente tal que llevará una carga de instrumentos.

De acuerdo a la NASA, poner un vehículo en el aire dará a los científicos una nueva perspectiva sobre la geología de la región e incluso los ayudará a explorar áreas que son demasiado inclinadas o resbaladizas como para que pase un vehículo que se desplace por el suelo.

El proyecto es solamente una demostración de tecnología; no está diseñado para respaldar la misión Perseverance de Marte 2020, que buscará señales de vida ancestral y recolectará muestras de rocas y sedimentos para su posible regreso a la Tierra en misiones posteriores.

Vuelos de prueba

Luego de su despliegue entre 60 y 90 días marcianos después de que Perseverance llegue a la superficie del Planeta Rojo, el vehículo terrestre avanzará aproximadamente 100 metros para alejarse del helicóptero, de modo que Ingenuity comience a realizar sus vuelos de prueba. El vehículo volaría en hasta cinco oportunidades, y no más de una vez por día, durante su campaña de pruebas de 30 días.

Cada vuelo no duraría más de tres minutos, a una altitud de entre 3 y 10 metros sobre la superficie, y podría cubrir 300 metros de distancia en cada una de estas pruebas.

La hélice del helicóptero rotará a 2.400 revoluciones por minuto en un vehículo especialmente diseñado para sostenerse y desplazarse por la atmósfera marciana, que es menos densa, donde hay menos presión y temperaturas extremas.

La demostración tecnológica podría forjar los cimientos a partir de los cuales podrían desarrollarse aeronaves más capaces para la exploración aérea de Marte y de otros planetas con atmósferas.

Ingenuity usa rotores coaxiales contrarrotatorios de alrededor de 1,1 metros de diámetro. Como carga, los responsables del proyecto lo dotarán de una cámara de alta resolución enfocada hacia abajo para la navegación, descenso y escudriñamiento del terreno, además de un sistema de comunicaciones para enviar datos a Perseverance.

El artefacto también incluye sistemas resistentes a la radiación y capaces de operar en el ambiente gélido de Marte y usará paneles solares para recargar sus baterías.

NASA enviará sonda para impactar a un asteroide

publicado a la‎(s)‎ 3 jul 2020 7:06 por Plataforma Sites Dgac

Desde hace décadas, los astrónomos del mundo escudriñan el cosmos con cierta inquietud. Aunque aparentemente no ocurre con regularidad, se pueden dar casos en que asteroides impacten en la Tierra con efectos devastadores.
Concepto artístico sobre la misión DART de la NASA.

Otra imagen artística de la misión DART de la NASA, poco antes de que la sonda impacte en el cuerpo menor del asteroide Didymos.
Los científicos creen que fue un incidente de ese tipo el que provocó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años y han ocurrido eventos más recientes, como la explosión de Tunguska, en la estepa rusa, el 30 de junio de 1908, que han dejado una gran destrucción a nivel local, pero afortunadamente no han ido más allá de eso.

Hollywood también se ha encargado de instalar la temática en el imaginario colectivo con películas como Armagedón e Impacto Profundo, ambas estrenadas en 1998.

La ciencia defiende al planeta

Pero más allá de la ficción del cine, los científicos escudriñan las vecindades de nuestro Sistema Solar en busca de asteroides potencialmente peligrosos que se dirijan hacia nosotros, ideando también planes y proyectos para poner en práctica en caso de una amenaza inminente.

Una de esas iniciativas se llama Double Asteroid Redirection Test (DART), o “Prueba de Redirección de Asteroide Doble”, y es una misión que la agencia espacial estadounidense, NASA, ejecutará en 2021.

Concretamente, DART (una sigla que en inglés deletrea una palabra que en castellano se traduce como “dardo”) está concebido como una prueba de tecnologías de defensa planetaria para impedir que la Tierra sea impactada por un asteroide peligroso.

Los científicos a cargo contemplan que DART sea la primera demostración de la técnica del “impacto cinético” para cambiar el movimiento de un asteroide en el espacio.

Para poner a prueba esa técnica a través de la sonda DART, los responsables del Laboratorio de Física Aplicada, del Programa de Exploración del Sistema Solar y de la Oficina para la Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA eligieron al asteroide binario Didymos, que está cercano a la Tierra.

El cuerpo principal Didymos tiene un ancho de 780 metros, pero su cuerpo secundario, o pequeña luna, tiene un tamaño aproximado de 160 metros, que es más cercano al tamaño de los asteroides que podrían presentar una amenaza al planeta.

De acuerdo al plan de la misión, la sonda DART conseguirá la desviación con un impacto cinético al estrellarse contra la pequeña luna a una velocidad aproximada de 6,6 kilómetros por segundo con la ayuda de una cámara abordo y de un sofisticado programa de navegación autónoma.

Un equipo internacional de astrónomos coordinado por la investigadora Cristina Thomas, de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, ha estado observando al asteroide Didymos desde 2015.

Los estudios más recientes fueron realizados desde Cerro Paranal, en el norte de Chile, y para ellos los científicos utilizaron el Telescopio Muy Grande del Observatorio Austral Europeo (ESO).

De la ficción a la realidad

Los expertos esperan que la colisión cambie la velocidad de la pequeña luna en su órbita alrededor del cuerpo principal en una fracción de un uno por ciento, pero eso cambiaría el período orbital del cuerpo secundario en varios minutos, lo suficiente para ser observado y medido usando telescopios.

“Aunque estamos realizando observaciones desde tierra, no sabemos mucho sobre su composición y estructura”, afirmó sobre el asteroide Angela Stickle, del equipo de simulación de DART.

“Debemos anticipar y simular una amplia gama de condiciones y predecir resultados posibles, para que una vez que DART se estrelle contra Didymos B podamos entender las mediciones de los instrumentos”, agregó.

La estructura del asteroide es un dato crítico. Los científicos no están seguros si Didymos B está compuesto de roca sólida, escombros sueltos o algo más suave similar a la arena. Una superficie más suave absorberá más la fuerza de DART durante el impacto, y el desvío del asteroide será menor que si se tratara de una roca sólida.

La ventana para el lanzamiento de la sonda DART comenzará a fines de julio de 2021. El artefacto alcanzará el espacio a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX que despegará desde la Base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de Vandenberg, en California.

Una vez en el espacio, la sonda DART desplegará un conjunto de paneles solares que alimentarán su sistema de propulsión eléctrico. De acuerdo a la NASA, al usar un sistema de propulsión eléctrico, DART podría beneficiarse de una gran flexibilidad en el calendario de la misión y al mismo tiempo podrá demostrar en la práctica la nueva generación de la tecnología de propulsores iónicos, que podrían utilizarse en futuras misiones de la NASA.

Tras una travesía de un año por el espacio posterior a su lanzamiento, la sonda interceptará el cuerpo secundario de Didymos a fines de septiembre de 2022, cuando el asteroide esté a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra.

Eso permitirá que se realicen observaciones desde telescopios y que radares planetarios midan el cambio en la velocidad y trayectoria de la pequeña luna tras el impacto de DART.

Fuentes: NASA y BBC Mundo en español.

El mayor radiotelescopio del mundo buscará señales de vida en el espacio

publicado a la‎(s)‎ 8 jun 2020 6:40 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 8 jun 2020 6:41 ]

Además de las agencias espaciales y empresas privadas como la NASA y SpaceX, los astrónomos y técnicos espaciales siguen trabajando incansablemente por tener mejores herramientas para poder escudriñar los secretos del cosmos.

Imágenes del radiotelescopio FAST, el más grande del mundo, ubicado en Guizhou, en el sudoeste de China.
El 11 de enero de 2020, la agencia oficial de noticias china Xinhua reveló que el radiotelescopio más grande del mundo había comenzado a operar con todo su potencial. El colosal instrumento fue bautizado como FAST y está localizado en una depresión natural en Guizhou, en el sudoeste de China.

FAST es la sigla en inglés para “Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros”. Su construcción, que costó 180 millones de dólares, comenzó en 2011 y aunque funcionó por primera vez en 2016, desde entonces había estado realizando pruebas, ajustes y mejoras.

Ojo en el Cielo

El apodo de FAST es “Tianyan”, que significa “Ojo en el Cielo”. Entre otras, una de sus metas científicas es el estudio de los púlsares (estrellas rotantes de neutrones altamente magnetizadas) y en agosto de 2017 descubrió dos de ellas.

Dado que es un radiotelescopio enorme y muy potente, los científicos creen que podrá realizar grandes descubrimientos astronómicos, en especial durante sus primeros años de operación a todo su potencial, dijo Jiang Peng, ingeniero jefe del radiotelescopio. De hecho, durante su período de prueba, en sólo dos años, el FAST ha identificado 102 nuevos púlsares.

Como tiene medio kilómetro de diámetro, es más grande que el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico, que con 305 metros de diámetro era el más grande de su categoría antes de que el FAST comenzara a funcionar.

Sus creadores esperan que las señales que capte el radiotelescopio sirvan para develar misterios relacionados con el origen y la evolución del universo. Entre sus metas científicas destacan la búsqueda de ondas gravitacionales, sondeos de materia oscura e incluso la detección de señales de comunicación interestelar provenientes de eventuales civilizaciones extraterrestres.

Trabajo de larga duración

El FAST realizará dos completos mapeos del cielo que tomarán cerca de cinco años y los científicos demorarán otros 10 años sólo en analizar todos los datos recopilados, aunque también tendrá flexibilidad operacional para su uso en otros temas que vayan surgiendo.

Los mapeos tomarán cerca de la mitad del tiempo de observación del radiotelescopio, lo que dará cabida a objetivos como la búsqueda de exoplanetas con campos magnéticos, que probablemente sean esenciales para la existencia de vida.

Uno de los aspectos que más interesa a los científicos es la capacidad que tendrá el FAST de detectar las “ráfagas rápidas de radio”, unos intensos eventos energéticos que duran sólo milésimas de segundo.

El origen de esas ráfagas aún es un enigma para los astrónomos, así es que cualquier avance en esa materia será muy bien recibido.

El FAST tiene la capacidad de recolectar ondas de radio en un área dos veces más extensa que el telescopio de Arecibo, en Puerto Rico, y “será una herramienta excelente para detectar y estudiar las ráfagas rápidas de radio más tenues”, dijo a BBC Mundo Victoria Kaspi, astrofísica de la Universidad de McGill en Canadá.

El avión espacial X-37B inicia su sexta misión al espacio

publicado a la‎(s)‎ 20 may 2020 6:12 por Plataforma Sites Dgac

El domingo 17 de mayo, United Launch Alliance lanzó desde Cabo Cañaveral, Florida, un cohete Atlas 5 que puso en órbita al avión espacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos X-37B, que de ese modo inició su sexta misión.
El avión X-37B tiene un diseño que recuerda al de los transbordadores espaciales, ya dados de baja. El domingo 17 de mayo inició su sexta incursión en el espacio en otra misión secreta y clasificada para la NASA y las fuerzas militares estadounidenses.
El X-37B es un vehículo espacial reusable que realiza misiones largas —de carácter secreto y clasificado— que pueden durar hasta dos años. La misión lanzada el domingo lleva a bordo varios experimentos científicos militares y de la NASA.

La aeronave, construida por Boeing, tiene un diseño muy parecido a los ya dados de baja transbordadores espaciales norteamericanos.

La secretaria de la Fuerza Aérea estadounidense, Barbara Barrett, dijo a los periodistas que el X-37B es “digno de desclasificarse” y un activo con el que el público estadounidense debería familiarizarse. Sin embargo, las tareas específicas que realiza el vehículo en el espacio son clasificadas. En su transmisión en vivo del lanzamiento, United Launch Alliance (ULA) sólo pudo mostrar los primeros siete minutos del vuelo.
 
“Los detalles del vehículo, la misión que realizará en órbita y dónde irá es todo clasificado”, dijo a los periodistas el presidente ejecutivo de ULA, Tory Bruno. “Tenemos que parar la transmisión en vivo en forma precoz de modo que no entreguemos a adversarios demasiada información sobre el vuelo”, agregó.

Experimentos

El peculiar avión estará en el espacio durante meses y desplegará un pequeño satélite de investigaciones llamado FalconSat-8, según explicó Barbara Barrett previamente este mes. “Esta misión del X-37B transportará más experimentos que cualquier otra misión previa”, afirmó Barrett. 

Sin embargo, se sabe que entre los experimentos a realizar, el X-37B probará el efecto de la radiación sobre semillas y otros materiales y que transformará energía solar en energía de radiofrecuencias de microondas que podrían ser transmitidas a tierra.

El jefe de operaciones espaciales de la Fuerza Espacial estadounidense, general John Raymond, estuvo en Cabo Cañaveral junto a Barbara Barrett para observar el lanzamiento de la misión que tiene en nombre código USSF-7.

En una teleconferencia con periodistas, el general Raymond afirmó que los militares estadounidenses obtienen valiosa información con cada misión nueva del X-37B. “Aprendemos mucho sobre el valor de la reusabilidad y la autonomía”, sostuvo. En los cinco vuelos que ha realizado hasta el momento, el X-37B estuvo 2.865 días en órbita.
 
Al completar su misión, la aeronave vuelve a la Tierra y aterriza en forma autónoma.

Misiones previas

La primera misión del X-37B tuvo lugar en 2010 y el domingo 27 de octubre de 2019 el vehículo aterrizó en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, poniendo fin a su quinta misión con la que anotó un récord de 780 días en órbita.
 
El avión espacial tiene una pequeña bodega de carga y obtiene la energía para operar a partir de un dispositivo solar desplegable.

El vehículo pesa casi cinco toneladas, mide 8,8 metros de largo, poco menos de 4,5 metros de una punta del ala a la otra y fue diseñado para permanecer 270 días en órbita.
 
Fuente: Spacenews.com

Tras 10 años, EEUU regresa al espacio en una nave propia

publicado a la‎(s)‎ 24 abr 2020 6:26 por Plataforma Sites Dgac

El 27 de mayo próximo, tras una década, dos astronautas norteamericanos retornarán al espacio en una nave fabricada en ese país. Desde el 21 de julio de 2011 sólo se usaron cápsulas rusas Soyuz para viajar a la Estación Espacial Internacional.
La cápsula Dragon de la empresa aeroespacial SpaceX será la encargada de llevar a dos astronautas a la Estación Espacial Internacional el 27 de mayo de 2020. Será la primera misión tripulada lanzada desde territorio estadounidense en casi 10 años.

El antiguo "logo gusano"de la NASA ha vuelto a aparecer, esta vez en el cohete Falcon 9 de SpaceX que llevará a dos astronautas a la Estación Espacial Internacional a bordo de una cápsula Dragon.
El 27 de mayo la compañía espacial SpaceX lanzará a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken en la misión “Demo-2” hacia la Estación Espacial Internacional, en lo que será la primera misión tripulada del programa de tripulaciones comerciales de la NASA.
El lanzamiento de la cápsula Dragon con los dos astronautas marcará un hito importante para el Programa Comercial Tripulado de la NASA, que involucra el desarrollo por parte de SpaceX y de Boeing de naves capaces de llevar a humanos a la Estación Espacial Internacional (EEI). Con eso, la NASA quiere poner fin a su dependencia de la cápsula espacial Soyuz rusa para tales propósitos.

La agencia espacial estadounidense ha pagado hasta 86 millones de dólares por asiento y alrededor de 55,4 millones de dólares en promedio para llevar a sus astronautas a bordo de las cápsulas rusas.

La misión “Demo-1” de SpaceX tuvo lugar a comienzos de 2019, cuando una cápsula espacial Dragon no tripulada realizó exitosamente el viaje hasta la Estación Espacial Internacional y luego regresó a tierra.

Doug Hurley y Bob Behnken despegarán desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, en un cohete Falcon 9 de SpaceX que lucirá el antiguo y tradicional logo “gusano” de la NASA. Luego estarán hasta 110 días en el espacio, aunque la NASA dijo que “la duración específica de la misión será determinada en la estación sobre la base de la preparación del próximo lanzamiento de una tripulación comercial”.

Fin de los transbordadores

Después de un programa de vuelos de 30 años – entre 1981 y 2011- y con dos grandes tragedias en su historia, los transbordadores espaciales de la NASA fueron retirados, marcando con ello el término de los vuelos tripulados al espacio desde territorio norteamericano.

El 21 de julio de 2011, el transbordador Atlantis, después de una misión de 13 días, aterrizó en la pista del Centro Espacial John Kennedy, en Florida.

Voló al espacio en 33 ocasiones de un total de 135 viajes que realizaron los transbordadores espaciales de la NASA desde el primer periplo del Columbia el 12 de abril de 1981.

La historia de estos vehículos se tiñó de luto en dos ocasiones, en enero de 1986 y febrero de 2003, cuando por distintas razones los transbordadores Challenger y Columbia se desintegraron con siete astronautas a bordo cada uno, sumándose a los mártires y pioneros que han perdido la vida en viajes al espacio exterior.

Impacto del Coronavirus

Debido a la pandemia de Coronavirus, no habrá espectadores en las playas y sitios de observación para ver el despegue del cohete hacia la EEI, como era habitual para las misiones tripuladas estadounidenses desde que Alan Shepard se convirtió en el primer ciudadano de ese país en llegar al espacio en 1961.

La NASA ha cancelado muchas de sus actividades como consecuencia del Coronavirus, pero ha mantenido las vinculadas a la Estación Espacial. El viernes 17 de abril pasado los astronautas de la NASA Jessica Meir y Andrew Morgan regresaron a tierra a bordo de una cápsula Soyuz.

La EEI ha tenido una tripulación de astronautas de todo el mundo en forma continua desde 2000. Estados Unidos y Rusia son sus principales operadores, pero desde 2011 Rusia ha sido el único país capaz de transportar astronautas hacia y desde la estación espacial.

Programa Artemisa 

La NASA y SpaceX esperan que la misión "Demo-2" marque el comienzo de una nueva era en los vuelos espaciales humanos a la que sigan lanzamientos regulares de tripulaciones a la Estación Espacial Internacional.

Pero eso no es todo. La agencia espacial estadounidense también trabaja en el Programa Artemisa, cuya misión consiste en llevar a la primera mujer a la Luna en el año 2024, acompañada por un astronauta varón.

De acuerdo a la información entregada por la NASA, para lograr ese objetivo usará tecnologías innovadoras para explorar más de la superficie lunar de lo que se ha hecho hasta ahora.

“Colaboraremos con nuestros socios comerciales e internacionales y estableceremos la exploración sostenible en 2028. Entonces, usaremos lo que aprendamos en y alrededor de la Luna para dar el próximo paso gigante – enviar a astronautas a Marte”, afirma la agencia espacial estadounidense en el sitio web del Programa Artemisa.

LAS ENFERMEDADES Y LA EXPLORACIÓN ESPACIAL

publicado a la‎(s)‎ 27 mar 2020 9:24 por Plataforma Sites Dgac

Se presume que los virus han estado presentes desde hace por lo menos 300 millones de años de acuerdo a hallazgos en estudios realizados a avispas. Sin embargo, hay investigadores que afirman que podrían haberse originado antes o después del surgimiento de las primeras células.
La relación entre la salud y los vuelos prolongados en el espacio se ha vuelto en una gran preocupación para los científicos de la NASA.

(Fuente: NASA)

Los científicos buscan formas de mantener sanos a los astronautas durante períodos prolongados para futuras misiones al espacio profundo.

(Fuente: NASA)
Desde el advenimiento de los homínidos, es decir hace unos tres a cuatro millones de años, grandes epidemias han azotado a la humanidad, ocasionadas por virus y bacterias.

Algunos historiadores afirman que el faraón egipcio Ramsés V, hace unos tres mil años, habría fallecido debido al virus que provoca la viruela.

¿Pero qué son los virus? Difícil pregunta. Se dice que los virus están en la frontera entre lo vivo y lo no vivo, pues se comportan como organismos vivos en presencia de células a las que pueden atacar; antes de eso son como cristales, inactivos, formados por material genético y proteínas.

Son incapaces de autorreproducirse y sólo se replican cuando ingresan a una célula viva. Necesita de una célula viva para poder multiplicarse. Es mucho más pequeño que una bacteria y se considera un agente causante de enfermedades.

Como ellos, las bacterias también han atacado al ser humano produciendo grandes epidemias. Desde Atenas, unos 400 años antes de Cristo, en que la peste, ocasionada por una bacteria, diezmó a miles y luego la peste negra en la Edad Media, entre 1347 y 1352, que causó la muerte de entre un 30 y 50 por ciento la población europea.

Un gran reto

A propósito de estas epidemias y de la pandemia de coronavirus que azota al planeta y a nuestro país, el tema a nivel de la exploración espacial se estudia desde hace décadas en Rusia, en los Estados Unidos y en Europa: cómo enfrentar enfermedades en viajes prolongados al espacio.

Las evidencias logradas por investigaciones efectuadas hasta ahora sobre fisiología espacial indican que los astronautas sometidos a un fuerte estrés fisiológico y sicológico pueden reactivar virus latentes en sus organismos.

Tanto los lanzamientos como los aterrizajes de las naves espaciales en la Tierra son afectados por condiciones de micro e hipergravedad que ocasionan disfunciones en los sistemas inmunológicos de los astronautas.

Se sabe que el aumento en los niveles de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, que suprimen el sistema inmunológico, despiertan la acción de virus latentes y enfermedades luego de un viaje al espacio.

Los médicos han establecido que la velocidad de reactivación de la varicela zoster en astronautas es más frecuente que cualquier otro virus, incluso que el de la gripe.

Sistema inmunológico

Estados Unidos, Rusia, China, la Comunidad Europea y la India se han fijado ambiciosos programas de exploración espacial a la Luna, Marte y más allá.

Fuera de todos los retos tecnológicos de una exploración espacial se encuentra la capacidad de respuesta humana a enfermedades que pudieran desencadenarse en viajes prolongados fuera del planeta.

La NASA lleva adelante un ambicioso programa llamado “Functional Immune”, una investigación que se desarrolla en la Estación Espacial Internacional y que tiene que ver con la respuesta inmune del cuerpo humano en condiciones de ingravidez a las amenazas externas y biológicas de una tripulación que viaja por el espacio.

Se ha comprobado que la microgravedad produce modificaciones en el sistema inmunitario, situación que puede afectar a algunos astronautas desde erupciones cutáneas, alergias inusuales hasta la reactivación de algún virus latente. 

Reactivación de virus

Los investigadores descubrieron que en astronautas sanos se han reactivado virus que se han encontrado en muestras de sangre, orina y saliva.

Esta situación puede desencadenarse en cualquier momento en que el sistema inmunitario se debilite en microgravedad o incluso en situaciones estresantes en la Tierra.

Considerando lo anterior, los científicos han encaminado sus estudios en otra línea, esta vez en individuos sanos para definir —y, tal vez, desarrollar— mitigaciones para problemas inmunológicos antes de embarcarse en misiones al espacio profundo, donde el sistema inmunológico será sometido a condiciones de microgravedad durante períodos muy largos de tiempo.

Organismos sanos

Hasta ahora, las únicas medidas a la mano para los viajes al espacio son las preventivas, el uso de vacunas protectoras, una buena nutrición, ejercicio físico, la pasteurización de alimentos y filtros en el aire que respiran los astronautas.

Para las misiones al espacio profundo, donde los miembros de la tripulación no tendrán acceso a opciones de retorno rápido, mantenerse saludable es importante tanto para la seguridad de los astronautas como para el éxito de la misión.

Los estudios hoy se han encaminado a investigar a los organismos sanos con la finalidad de descubrir y tratar una enfermedad antes de que se presente.
El coronavirus ha reactivado, alimentado y motivado nuevas líneas de investigación para proteger a la especie humana en nuestro planeta y en las futuras exploraciones y colonización de otros mundos.

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