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Falleció conocido ufólogo Luis Altamirano

publicado a la‎(s)‎ 9 sept 2020 11:56 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 10 sept 2020 4:33 ]
A las 2:00 AM del miércoles 9 de septiembre de 2020, y pocos días antes de cumplir los 76 años, falleció aquejado de una neumonía Luis Altamirano, uno de los pioneros de la investigación ufológica en Chile que desde hacía años vivía en un hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas en la comuna de Ñuñoa, en Santiago.
En la imagen del recuerdo de fines de los setenta o comienzos de los ochenta, Luis Altamirano (segundo de izquierda a derecha) figura compartiendo en el grupo ufológico CIO, uno de los primeros que existieron en Chile, junto a Aquiles Castillo, Luis Riquelme y Juan Castillo, entre otros.

(Fuente: IIEE Chile)

En la fotografía, probablemente de la década de 1980, un sonriente Luis Altamirano figura al centro. A su derecha, Hugo Pacheco, otro de los pioneros de la ufología chilena que ya partieron.

(Fuente: IIEE Chile)

Una fotografía más reciente de Luis Altamirano.

(Fuente: Rodrigo Bravo)
En la comunidad ufológica es posible encontrar a los más variopintos personajes, algunos de ellos muy entrañables y que son recordados debido a sus peculiares características, y Luis Altamirano era uno de ellos, pues se destacó como un gran buscador y recopilador de recortes de prensa y artículos de revistas sobre información vinculada a los OVNIs.

De corta estatura, con un rostro dominado por una prominente nariz y orejas sobresalientes, Altamirano se caracterizó siempre por su sencillez y generosidad, pues ayudó desinteresadamente con información a más de una generación de ufólogos.

Reservado y generoso 

Luis Bernardo Altamirano Cañoles nació en Valdivia, en el sur de Chile, el 13 de septiembre de 1944 y se crió y educó en Osorno. Su interés por el fenómeno OVNI se gestó durante sus primeros años de adolescencia, cuando el lanzamiento del satélite ruso Sputnik en 1957 le provocó una profunda impresión y lo hizo tornar sus ojos al firmamento y preguntarse por los misterios del Hombre y del Universo.

A raíz de esta afición, el niño comenzó a recortar y coleccionar artículos de periódicos y revistas donde se abordaba el tema de los “platillos voladores”, como se les conocía en esa época.

En 1965, Altamirano se radicó en Santiago y dedicó casi todo su tiempo libre a buscar en la Biblioteca Nacional artículos de prensa donde se abordaba el tema de los no identificados.

“Tiene unas cualidades muy alejadas del mundo de los ufólogos, o sea, es humilde, sabe escuchar, es reservado a su manera, además de tener una memoria digna de elogios”, escribió sobre él Raúl Núñez Gálvez, quien compartió con Altamirano en varias oportunidades.

Y Núñez tiene razón, pues quienes conocieron a Luis Altamirano saben de su carácter más bien introvertido, de escucha permanente y colaboración desinteresada. Además, Luis tenía una dicción algo dificultosa que obligaba a sus interlocutores a ponerle toda la atención para poder entender sus palabras.

“El Nibelungo”

En 1978, el fallecido ufólogo Hugo Pacheco creó el Centro de Investigación de OVNIs (CIO) junto a Aquiles Castillo, Luis Riquelme y Alberto Montenegro, entre otros, y Luis Altamirano también fue uno de los fundadores de dicha agrupación.

Años después, a mediados de los noventa, Aquiles Castillo fundó otro grupo de interesados en el Fenómeno OVNI llamado OVNI-Chile, en que también participó Altamirano junto a estudiosos como Carlos Muñoz Brito, Claudio Chandía, Lucy Quezada y Ernesto Giraud.

Se dice que el fallecido ufólogo Jorge Anfruns Dumont le inventó el apodo con el que era conocido hasta hoy, “El Nibelungo”, por los enanos de la mitología germánica que vivían en las entrañas de la tierra, mote que Luis Altamirano se tomaba con humor.

El 25 de noviembre de 2009, Altamirano publicó en calidad de coautor junto al periodista y escritor Juan Guillermo Prado el libro “Historia de la Ufología en Chile” y además colaboró en el dossier “Ufología en Chile” coordinado por Diego Zúñiga y publicado en 2002 en Cuadernos de Ufología de la Fundación Anomalía, en España.

El ocaso en “Las Rosas”

Durante varias décadas, Luis Altamirano trabajó en una empresa de elaboración de alimentos. En la misma fábrica en que se desempeñaba, vivía en una modesta habitación donde, aquejado por lo que se ha dado en llamar el Síndrome o el Mal de Diógenes, estaba rodeado por toda suerte de cachureos y papeles que coleccionaba.

En 2006, un par de años después de cumplir los sesenta, Luis sufrió una trombosis que le impidió seguir trabajando. Como no tenía familiares ni amigos cercanos, donó gran parte de su acervo ufológico documental a Raúl Núñez y fue a parar a un hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas en la comuna de Ñuñoa, donde vivía en la actualidad y recibía con alegría a conocidos que aún lo recuerdan con afecto y gratitud.

En 2020, Luis se contagió de Coronavirus durante la pandemia de Covid-19 por el que atraviesa el planeta, pero se recuperó de la enfermedad.

A fines de julio se divulgó un video por redes sociales dando cuenta de una importante donación de la Fundación Charlie Clark en Chile para ayudar a alimentar a familias durante la pandemia, y parte de esa donación fue destinada al hogar N°5 de la Fundación Las Rosas en Ñuñoa, donde vivía Luis, gracias a la intervención de Rodrigo Fuenzalida Herrera, quien además de ser un conocido ufólogo es el gerente de operaciones de la Fundación Charlie Clark en Chile.

Poco después, el 15 y 16 de agosto de 2020, varios ufólogos y agrupaciones organizaron un encuentro nacional de ufología que se desarrolló en forma virtual, una jornada solidaria en beneficio de Luis Altamirano, que generó un gran interés entre los seguidores de la temática.

Pero, pese a doblegar al Coronavirus, la salud de Luis estaba frágil tras sufrir una segunda trombosis y finalmente abandonó la existencia terrenal en la madrugada del 9 de septiembre en el Hospital del Salvador.

Sus restos mortales serían sepultados en el Cementerio Metropolitano entre el 9 y el 10 de septiembre y la noticia sobre su deceso, difundida a través de redes sociales por Rodrigo Bravo, Rodrigo Fuenzalida y otros de sus conocidos, causó un profundo pesar en la comunidad ufológica chilena.

A menos de 24 horas de su deceso, varios ufólogos proponían en redes sociales rendir un homenaje póstumo a Luis Altamirano cuando las condiciones sanitarias debido a la pandemia de Covid-19 lo permitan.
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