Inicio‎ > ‎Actualidad‎ > ‎Noticias‎ > ‎

¿Estados Unidos trabaja en un nuevo "Proyecto Libro Azul"?

publicado a la‎(s)‎ 26 feb 2020 6:18 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 15 abr 2020 6:11 ]
Desde el cierre del “Proyecto Libro Azul” el 17 de diciembre de 1969, se creía que Estados Unidos no había vuelto a realizar estudios oficiales sobre fenómenos aéreos anómalos.
El edificio del Pentágono en Washington D.C., Estados Unidos.


El magnate Robert T. Bigelow, fundador de Bigelow Aerospace y estudioso de los fenómenos aéreos anómalos.


Luis Elizondo, 
director de seguridad global y programas especiales de la Academia de Artes y Ciencias Hacia las Estrellas.
Sin embargo, a raíz de la divulgación en diciembre de 2017 de tres videos filmados en 2004 por cazas de la Marina estadounidense en que captaron “fenómenos aéreos no identificados” (FANI o UAP, por su sigla en inglés), ha vuelto a surgir la pregunta si el país del norte ha estado investigando oficialmente a los OVNIs desde al menos 2008, según Popular Mechanics.

La revelación

El 16 de diciembre de 2017, un artículo del New York Times reveló que el Pentágono financió secretamente la investigación sobre OVNIs a través del Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP, por su sigla en inglés), pero a eso siguieron declaraciones contradictorias.

Inicialmente, el Pentágono dijo que el AATIP sí había investigado los OVNIs bajo el liderazgo de Luis Elizondo, un ex alto funcionario de la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia (OUSDI, por su sigla en inglés). Sin embargo, poco después la versión cambió y la nueva portavoz del Pentágono, Susan Gough, dijo a The Black Vault que al AATIP no estaba relacionado con OVNIs, que Elizondo no había sido director del programa y que no había tenido “responsabilidades asignadas” a ese programa.

Según detalla Popular Mechanics en un extenso artículo, el origen de la actividad actual del Pentágono en relación a los fenómenos aéreos anómalos se remonta a 1995, cuando el magnate Robert T. Bigelow, fundador de Bigelow Aerospace, creó y financió el National Institute for Discovery Science (NIDS), que funcionó hasta fines de 2004.

Bigelow nunca ha escondido su fascinación con el tema y en una entrevista con el programa 60 Minutes de la cadena CBS en 2017 dijo que estaba “absolutamente convencido” de la existencia de extraterrestres.

Un rancho enigmático

En el NIDS colaboraron científicos y personajes de cierto renombre, como el ex astronauta Edgar Mitchell (uno de los astronautas que pisaron la Luna), el astrónomo, informático y ufólogo de fama mundial Jacques Vallée y el doctor Colm Kelleher, entre otros hombres de ciencia y ex agentes de la ley.

El Instituto estudió temas “paranormales”, incluyendo supuestos encuentros con “críptidos”, o animales extraños, mutilaciones de ganado y especialmente OVNIs. 

La investigación más conocida del NIDS fue su estudio de una hacienda en Utah donde supuestamente sucedían fenómenos paranormales que compró Bigelow, llamada "Rancho Skinwalker", que posteriormente jugó un papel importante en el interés de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA, por su sigla en inglés) en los OVNIs.

En una entrevista, el senador por el estado de Nevada Harry Reid dijo que un científico de la DIA contactó a Bigelow y pidió autorización para visitar el Rancho Skinwalker. La visita habría tenido lugar en 2007 y en esa oportunidad el científico de la DIA habría tenido una “experiencia”, lo que convenció a la DIA de la necesidad de estudiar “seriamente” a los OVNIs y a los fenómenos paranormales.


Informe especial

En julio de 2008 y con el apoyo de los fallecidos senadores Ted Stevens y Daniel Inouye, el senador Harry Reid buscó financiamiento en el Congreso estadounidense para el Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales (AATIP). En agosto de ese año la DIA llamó a una licitación en el sector privado. Al cierre de ese proceso a comienzos de septiembre de 2008, BAASS, una subsidiaria de Bigelow Aerospace, fue la única empresa que se presentó para la licitación y recibió 10 millones de dólares para un contrato de un año, con la opción de extenderlo por cinco años.

Al finalizar ese contrato de un año, BAASS entregó a la DIA el denominado “Informe de 10 meses”, de 494 páginas, con planes estratégicos, resúmenes de proyectos, tablas de datos, gráficos, descripciones de efectos de campos de fuerza en la biología, características físicas, métodos de detección, capacidades teóricas, entrevistas con testigos, fotografías y sinopsis de casos, todos vinculados a fenómenos aéreos no explicados.

Hasta que terminó su relación contractual con la DIA en 2012, BAASS emitió un total de 38 “informes técnicos” para el AATIP vinculados de algún modo al estudio de los “fenómenos aéreos no identificados”.

Según Susan Gough, del Pentágono, el AATIP funcionó hasta 2012, pero varias fuentes consultadas por la revista Popular Mechanics aseguran que en realidad no cerró y que sigue operando hasta hoy.

Personaje polifacético

A partir de 2012 entra en escena el controvertido Elizondo, que trabajó como agente de contrainteligencia y luego se desempeñó en la comunidad de Inteligencia estadounidense. 

En octubre de 2017, Elizondo renunció al Pentágono para entrar a una compañía privada llamada Academia de Artes y Ciencias Hacia las Estrellas (TTSA, por su sigla en inglés), encabezada por el ex vocalista del grupo de rock Blink-182 Tom DeLonge, que fue la entidad responsable de divulgar al público uno de los videos de la Marina estadounidense en 2017.

Actualmente, Elizondo es el director de seguridad global y programas especiales de la empresa.

Consultas al Pentágono

Según Popular Mechanics, en octubre de 2019 miembros del Comité Selecto de Inteligencia del Senado y del Comité de Servicios Armados del Senado habrían sido informados sobre temas actuales vinculados a los “fenómenos aéreos no identificados” y en esas reuniones habrían participado ex contratistas de BAASS y el actual liderazgo del AATIP.

El año pasado, el Brigadier General Richard Stapp, director de la Oficina Central del Programa de Acceso Especial del Departamento de Defensa, habría señalado que los misteriosos objetos observados por militares en sus vuelos no están vinculados a tecnología secreta estadounidense.

El Pentágono no respondió a las solicitudes de Popular Mechanics para corroborar la veracidad de aquellas afirmaciones.
Comments