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El legado de grandeza y generosidad de un “nibelungo”

publicado a la‎(s)‎ 25 feb 2021 5:11 por Plataforma Sites Dgac

Poco más de cinco meses después de su deceso, el sábado 20 de febrero de 2021 fue lanzado en forma virtual un libro que homenajea y destaca la figura de Luis Altamirano Cañoles, uno de los precursores de la ufología en Chile, que en forma humilde y casi anónima recopiló alrededor de 3.000 casos publicados en la prensa local.
El Teniente Coronel del Ejército de Chile, piloto, investigador y escritor Rodrigo Bravo Garrido junto a su libro El Legado del Nibelungo.

Portada de El Legado del Nibelungo, una publicación de Editorial Digital.

El autor junto al homenajeado, Luis Altamirano Cañoles, pocos años antes de su deceso.
El Legado del Nibelungo es la tercera obra literaria del oficial del Ejército de Chile, piloto, investigador y escritor Rodrigo Bravo Garrido, un libro de 153 páginas que resalta al solitario Luis Altamirano como una persona tremendamente humana y generosa, que compartió desinteresadamente la información que recopiló con otros estudiosos del fenómeno OVNI.

“Fue una persona que tuvo una grandeza y una generosidad muy poco vista, no tan sólo en el ámbito ufológico, sino que yo diría en general, en la sociedad en que vivimos”, explicó el autor.

“‘El Nibelungo’ se lo puso (el médico psiquiatra y estudioso de las supuestas abducciones) Mario Dussuel, pero con cariño, porque conoce lo que significa la historia de los nibelungos, que custodiaban tesoros”, explicó Bravo en conversación con el CEFAA.

De baja estatura, con un rostro dominado por una prominente nariz y orejas sobresalientes, Altamirano se caracterizó siempre por su sencillez y generosidad, pues ayudó con información a más de una generación de ufólogos, y su aspecto físico le valió que fuera apodado “El Nibelungo”, por los enanos de la mitología germánica que vivían en las entrañas de la tierra protegiendo oro y piedras preciosas, mote que se tomaba con humor.

“La conclusión es que fue tanto lo que Altamirano logró leer con respecto a noticias propias de ufología, que al final se convirtió en un custodio de información, tal como los nibelungos custodiaban tesoros. Por eso, va de la mano con el apodo, pero no de forma despectiva ni peyorativa”, aclaró el autor.

En 2010, el Teniente Coronel Bravo publicó en calidad de coautor junto a Juan Castillo Cornejo el libro Ufología Aeronáutica y en 2017 la obra Los extraterrestres han muerto.

Un vistazo a la ufología chilena

La presentación de la obra estuvo a cargo de Rodrigo Fuenzalida Herrera, quien al referirse al libro dijo que “Rodrigo (Bravo) se pasea por varios ámbitos de la ufología nacional, generando sin querer una especie de historiografía de la ufología en Chile”.

“Yo creo que si quieren conocer también aspectos inéditos o aspectos que están siendo parte de una memoria perdida en torno al origen de la ufología en Chile, es vital leer El Legado del Nibelungo", agregó Fuenzalida.

“Altamirano – añade Rodrigo Bravo- fue un ratón de biblioteca, una persona que en un trabajo absolutamente silencioso y solitario reunió casi 3.000 casos, todos de la prensa chilena”.

La primera parte del libro está dedicada a repasar la vida de Luis Altamirano, que llegó a Santiago en 1965 a los 21 años desde el sur de Chile y que en 1978 fue uno de los miembros fundadores del Centro de Investigación de OVNIs (CIO) junto a Luis Riquelme, Aquiles Castillo y Hugo Pacheco. En esas páginas se entregan, además, datos sobre las actividades de UFO-Chile, una agrupación civil e investigativa de reportes sobre OVNIs, a la que Altamirano no perteneció.

Cartas a un pionero

En la parte final del libro, el autor incluyó cerca de 15 cartas escritas por personas que conocieron y compartieron con Luis Altamirano, desde reconocidos ufólogos chilenos como Sergio Sánchez, Diego Zúñiga y Raúl Núñez, hasta voluntarias y religiosas que lo cuidaron durante los años que vivió en un hogar de la Fundación Las Rosas, tras sufrir una trombosis en 2006.

La obra también contiene algunas fotografías que retratan distintas etapas de la vida del homenajeado, que el 25 de noviembre de 2009 publicó en calidad de coautor junto al periodista y escritor Juan Guillermo Prado el libro Historia de la Ufología en Chile y además colaboró en el dossier “Ufología en Chile” coordinado por Diego Zúñiga y publicado en 2002 en Cuadernos de Ufología de la Fundación Anomalía, en España.

¿Son realmente nuevos y relevantes los documentos publicados de la CIA?

publicado a la‎(s)‎ 15 ene 2021 12:30 por Plataforma Sites Dgac

En un año que se prevé que sea importante en lo vinculado a noticias sobre fenómenos aéreos anómalos debido a un esperado reporte del Pentágono solicitado por el Congreso de Estados Unidos, los seguidores del tema fueron sorprendidos durante la semana del 11 de enero por la publicación de documentos desclasificados por la CIA.
La colección de archivos sobre OVNIs de la CIA está disponible ahora para todo el mundo en el sitio web The Black Vault.
El sitio web The Black Vault, manejado por el investigador John Greenewald Jr., puso a disposición del público cientos de archivos desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos donde se refiere al tópico, y que asegura que es la totalidad de la documentación que tiene sobre el tema.

Sin embargo, algunos estudiosos más familiarizados con la ufología advierten que en realidad no se trata de nada nuevo, sino de documentos que ya estaban “dando vueltas” por Internet desde hace varios años y que lo único nuevo es que John Greenewald Jr. compró un CD con estos archivos a la CIA en 2020 y publicó la nueva lista actualizada de casos desclasificados por la agencia de Inteligencia en The Black Vault.

La “Comisión Robertson”

Prácticamente desde los inicios de la “era OVNI” contemporánea en 1947, estudiosos han apuntado al supuesto interés de la CIA en el estudio del fenómeno de los objetos voladores no identificados. Los archivos compartidos por John Greenewald Jr. datan de la década de 1950 en adelante y se refieren a asuntos tanto dentro de Estados Unidos como en el exterior.

Por ejemplo, figuran cartas y memorandos escritos antes y después de la denominada “Comisión Robertson”, en que la CIA convocó a cinco renombrados científicos en enero de 1953 para estudiar los antecedentes con que contaban sobre los “platillos volantes”, encabezada por el matemático y físico Howard P. Robertson.

La “Comisión Robertson” fue una reunión secreta en su momento, pero su existencia fue desclasificada y es conocida desde hace años. Varios otros documentos subidos a The Black Vault corresponden a cartas enviadas a los participantes de esa reunión para recomendarles cómo tratar con un tal doctor Leon Davidson, que estuvo hostigando a la CIA entre 1953 y 1956, aproximadamente, tratando de acceder a una transcripción de un supuesto mensaje radial que habría llegado desde el espacio.

Los documentos también muestran memorandos en que la CIA indicaba qué subdepartamento se encargaría de seguir las noticias que aparecieran sobre lo que llamaba “aeronaves no convencionales” y destaca que el tema podía ser usado por eventuales enemigos, como la Unión Soviética, en operaciones de guerra psicológica.

En todo caso, la misma CIA ha admitido en al menos dos oportunidades haberse vinculado de alguna manera con el asunto OVNI. La primera vez fue a fines de 1997, cuando publicó un estudio en el que afirmó que durante la Guerra Fría los militares le mintieron al público sobre la verdadera naturaleza de muchos objetos voladores no identificados para esconder su creciente flota de aviones espías U-2 y SR-71.

Posteriormente, el 2 de julio de 2014, la CIA publicó en su cuenta oficial de Twitter: “¿Se acuerdan de los reportes de actividad inusual en los cielos en los años ’50? Éramos nosotros”, con un vínculo a un informe descargable titulado “La CIA y el programa U-2, 1954-1974”.

Sudamérica

En lo que toca a Sudamérica, los documentos desclasificados por la CIA muestran más que nada reportes de prensa locales recogidos por operativos de la agencia en los países en los que operaban y que eran remitidos a Langley.

De ese modo, encontramos un texto con el reporte en la prensa local del avistamiento de un OVNI en la localidad de Bahía Blanca, Argentina, en mayo de 1962 y el reporte sobre la caída de un satélite artificial en territorio boliviano a mediados de mayo de 1978.

Respecto a Chile, hay un documento enviado a fines de julio de 1950 con la traducción de un artículo enviado por el doctor Eduard Ludwig para Cóndor, una revista en alemán que era publicada en Chile en esos años.

En el artículo, titulado “El misterio de los ‘discos voladores’. Una contribución a su posible explicación”, Ludwig habla sobre su experiencia personal años antes trabajando en la planta de investigación del profesor Junkers en Dessau, Alemania, donde estaban desarrollando un “nuevo tipo de aeronave” que podría explicar la existencia de los “platillos voladores”, que, recordemos, eran un fenómeno reciente en 1950.

En cualquier caso, la cantidad de documentos ahora a disposición del público es grande, de modo que los seguidores del tema de los fenómenos aéreos anómalos podrán pasarse horas revisando los documentos y buscando datos “nuevos” entre documentación no tan nueva, pero que sólo ahora está disponible para el gran público.

Los interesados en buscar entre la documentación, que está en inglés, pueden hacerlo ingresando al sitio web https://www.theblackvault.com/documentarchive/ufos-the-central-intelligence-agency-cia-collection/

¿Llamados desde otra estrella?

publicado a la‎(s)‎ 8 ene 2021 4:52 por Plataforma Sites Dgac

El viernes 18 de diciembre de 2020, el periódico británico The Guardian filtró la noticia de que un millonario proyecto llamado Breakthrough Listen había detectado una misteriosa señal de radio proveniente de Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, a “apenas” 4,2 años luz de distancia.
Los radiotelescopios escudriñan el espacio en busca de alguna señal procedente de eventuales formas de vida inteligente.

Concepción artística de uno de los planetas de la estrella Proxima Centauri, ubicada a "apenas" 4,2 años luz del Sol y de la Tierra y desde donde provendría la señal captada por los astrónomos.

César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, investigador del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y doctor en Astrofísica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.
La señal fue hallada al revisar datos de archivo durante el segundo semestre del año pasado y aunque parece provenir desde Proxima Centauri, los científicos aún no pueden descartar que se haya originado de interferencia basada en la Tierra. Eso disminuye mucho la probabilidad de que se trate de una transmisión de alguna forma de inteligencia extraterrestre, o lo que se conoce como una “firma tecnológica”.

Los científicos responsables del hallazgo advierten que aún hay mucho trabajo por hacer, pero estiman que el interés que ha generado la noticia es justificado.

“(La señal) posee algunas propiedades particulares que han hecho que pase muchos de nuestros chequeos y aún no podemos explicarla”, comentó Andrew Siemion, astrónomo de la Universidad de California en Berkeley y jefe del proyecto de 100 millones de dólares Breakthrough Listen, financiado por el empresario y físico multimillonario ruso-israelí Yuri Milner.

La particularidad de la señal es que ocupa una banda de espectro radial muy estrecha, los 982 megahercios, que usualmente es una frecuencia de transmisiones utilizadas por satélites y vehículos espaciales construidos por el hombre.

“No conocemos formas naturales para comprimir la energía electromagnética en una frecuencia tan concentrada” como esta, afirmó Siemion, aunque también advirtió que podría obedecer a algún fenómeno natural hasta ahora desconocido.

La señal fue captada originalmente a fines de abril de 2019 desde el radiotelescopio Parkes, en Australia. Proxima Centauri es una estrella del tipo enana roja y se han descubierto dos planetas que orbitan alrededor, llamados “Proxima b” y “Proxima c”, de los cuales el primero está dentro de la “zona habitable” definida por los astrofísicos.

Cautela

César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), también recomendó actuar con mesura.

“Lo que podemos esperar es que esta señal y estos datos van a seguir siendo investigados precisamente porque no ha podido ser replicada esta detección”, comentó Fuentes, que también es doctor en Astrofísica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Efectivamente, uno de los problemas con la misteriosa señal, bautizada por los científicos como BLC1, o “Breakthrough Listen Candidate 1”, es que no ha podido ser detectada de nuevo.

“Es bien poco probable que esta se transforme o sea una señal que corresponda a vida inteligente, aunque por supuesto que existe la posibilidad, por baja que sea”, agregó César Fuentes.

En 1977, los astrónomos detectaron una señal similar conocida como “Wow!”, que sin embargo nunca más volvieron a captar.

“Ha habido casos similares de señales en radio que tampoco han tenido una buena explicación, con características que parecen no tener origen natural, o no se encuentra una explicación natural, lo cual no significa que no la tenga, sino a la incapacidad de nosotros de explicarla, pero que luego son muy difíciles de corroborar porque no se vuelven a repetir”, sostuvo Fuentes.

Todos los especialistas concuerdan en que lo más probable es que la señal provenga de alguna fuente de interferencia basada en la Tierra previamente desconocida y que es posible que en los próximos meses se sepa más al respecto, porque los estudios de la misteriosa señal continúan.

Fuente: Scientific American.

CEFAA ofreció charla vía Zoom a controladores de tránsito aéreo

publicado a la‎(s)‎ 23 nov 2020 4:13 por Plataforma Sites Dgac

El Director Ejecutivo del Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, Hugo Camus Palacios, ofreció el sábado pasado a los controladores de Tránsito Aéreo afiliados al Colegio de la orden una charla sobre la labor investigativa que realiza este organismo.
Pantallazo de la teleconferencia ofrecida por el Director Ejecutivo del CEFAA, Hugo Camus Palacios, a controladores de tránsito aéreo el sábado 21 de noviembre de 2020.

Esta y las siguientes imágenes muestran parte de la presentación ofrecida durante la charla del Director Ejecutivo del CEFAA a controladores de tránsito aéreo.



La actividad se realizó vía zoom a profesionales que se encuentran cumpliendo servicios desde el Aeropuerto Chacalluta, en Arica, hasta los Aeródromos y Aeropuertos del centro-sur del país y la antártica chilena.

Moderó esta teleconferencia el presidente de Colegio, Jorge Caro, desde el Aeródromo Teniente Marsh, en el continente helado en una reunión que se prolongó por espacio de casi dos horas.

El director del CEFAA agradeció la colaboración que han prestado los ATC desde su creación el 3 de octubre de 1997.  Y como un homenaje a estos profesionales exhibió un video histórico sobre los orígenes de esta especialidad en Chile.

Audios originales

En la oportunidad se explicó el organigrama del Comité, mencionando al equipo permanente, a los Asesores Internos, Externos y delegados de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad.

Hizo un breve resumen histórico de los inicios de la investigación oficial de estos fenómenos -el año 1968- y la labor investigativa con sus distintas etapas que deben cumplirse siguiendo un riguroso protocolo desarrollado en los últimos años.

Se dieron a conocer los análisis a los que se someten diariamente las imágenes y videos de fenómenos aéreos anómalos que se reportan a través de la web www.cefaa.gob.cl o al correo electrónico cefaa@dgac.gob.cl

Los controladores escucharon audios originales junto a recreaciones en video de casos aeronáuticos destacados desde el año 1983 hasta el 2018, que se usaron para explicar las características de estos fenómenos.

Los ATC participaron activamente en la reunión efectuando preguntas sobre el tema, el trabajo que se realiza y cómo pueden colaborar como asesores del CEFAA.

Por su parte Hugo Camus agradeció el apoyo brindado en términos de información y reportes recibidos en 23 años y la colaboración permanente de estos profesionales.

Hallazgo de agua en la Luna lleva a repensar procesos químicos

publicado a la‎(s)‎ 28 oct 2020 5:27 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 28 oct 2020 10:54 ]

Científicos de la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos anunciaron el lunes 26 de octubre el hallazgo de agua en la superficie iluminada de la Luna, es decir en la cara que resulta visible para nosotros desde la Tierra.
El cráter Clavius, en el hemisferio sur de la Luna, donde científicos detectaron la presencia de moléculas de agua.

SOFIA, el telescopio montado sobre un avión Boeing 747SP modificado que logró el hallazgo.
El descubrimiento fue confirmado por el Observatorio Estratosférico para Astronomía Infrarroja (SOFIA, por su acrónimo en inglés), un telescopio de 2,7 metros de diámetro montado sobre un avión Boeing 747SP modificado que vuela a 13.700 metros de altura, por sobre el 99 por ciento del vapor de agua presente en la atmósfera terrestre, para tener una visión más clara del universo infrarrojo.

“Teníamos indicios de que el H2O —el agua tal como la conocemos— podría estar presente en el lado iluminado de la Luna”, comentó Paul Hertz, director de la División de Astrofísica en el Directorio de Misiones Científicas en los cuarteles de la NASA en Washington.

“Ahora sabemos que está ahí. Este hallazgo desafía nuestro entendimiento de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”, agregó.
 
Usando su Cámara Infrarroja para Objetos Distantes para el Telescopio SOFIA, ese observatorio pudo captar una longitud de onda específica única para las moléculas de agua, de 6,1 micrones, y descubrió una concentración relativamente sorprendente en el soleado cráter Clavius, en el hemisferio sur de la Luna.

El hallazgo indica que el agua podría estar distribuida en toda la superficie lunar y que probablemente no sólo esté limitada a lugares fríos y bajo las sombras.

Cráter Clavius

Observaciones previas de la superficie lunar habían detectado alguna forma de hidrógeno, pero no habían logrado distinguir si se trataba de agua o de su pariente químico cercano, el hidróxilo (OH).

“De por sí el descubrimiento es importante porque a pesar de que ya se sabía que hay agua en la Luna… lo increíble de este descubrimiento es que se encontraron moléculas de agua en zonas de la Luna donde deberían haberse evaporado, porque son zonas donde les llega el Sol. Y la temperatura no da para mantenerlas congelados”, explicó Robbie Barrera, licenciado en Física y Matemáticas de la USACH y divulgador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).

“Entonces, implica que, primero, hay que repensar los procesos. Tal vez hay un proceso químico que está provocando moléculas de H2O y tal vez con lo rápido que llegan, así de rápido se van. Puede que aparezcan y desaparezcan. Entonces, si logramos entender ese proceso, podríamos ser capaces, eventualmente, de aprovecharlo para futuras bases espaciales. Pero para eso tendríamos que entender muy bien el proceso”, agregó.

Los datos provenientes de los alrededores del cráter Clavius indican concentraciones de agua de 100 a 412 partes por millón, que equivalen más o menos a una botella de agua de 355 ml, atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar. Los resultados fueron publicados en el más reciente número de la revista Nature Astronomy.

Comparativamente, el desierto del Sahara tiene 100 veces la cantidad de agua detectada por SOFIA en el suelo lunar. Pero pese a las bajas cantidades, el hallazgo plantea interrogantes sobre cómo se crea el agua y cómo logra persistir en la superficie lunar, que carece de aire.

El agua es un recurso vital en el espacio profundo y un ingrediente clave para la vida tal como la conocemos. Su presencia es crucial para el programa Artemisa de la NASA, que quiere averiguar todo lo que pueda al respecto antes de enviar a la primera mujer y al próximo hombre que pisarán la Luna en 2024, para luego establecer una presencia humana sostenida allí hacia el fin de la década.

Fuente: NASA.

CEFAA: 23 años investigando fenómenos aéreos anómalos

publicado a la‎(s)‎ 22 sept 2020 8:16 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 19 oct 2020 6:04 ]

El 3 de octubre de 2020, el Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA), dependiente de la Secretaría General de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), cumplió 23 años de existencia.
El equipo actual del CEFAA, encabezado por el Director Hugo Camus, en las dependencias del Comité en Cerrillos.

Integrantes del CEFAA y algunos asesores del Comité poco después de su creación a fines de los noventa, encabezado por el General (R) Ricardo Bermúdez.
En ese día y mes, pero del año 1997, el CEFAA nació a través de la Resolución Exenta N° 01599 tras el interés manifestado por el entonces Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile, General del Aire Fernando Rojas Vender, y por el ex Comandante de esa rama, General Ramón Vega Hidalgo, quienes determinaron que el organismo investigativo quedara bajo la dependencia de la DGAC.

De esta forma, mediante un documento oficial el entonces Director de la Institución, General de Brigada Aérea Gonzalo Miranda Aguirre, dio vida al CEFAA en dependencias de la Escuela Técnica Aeronáutica, en la Quinta Normal, en Santiago.

En 1996, la prensa escrita en nuestro país publicó artículos sobre 27 avistamientos, con un promedio de poco más de dos por mes, y en 1997, se registró casi un caso por mes, de acuerdo a datos aportados por el ingeniero Pablo Petrowitsch, uno de los primeros estudiosos de este tipo de fenómenos en Chile.

Avistamientos en Arica

Aunque 1996 fue copioso en reportes de avistamientos, los casos decisivos para la creación del CEFAA ocurrieron a fines de marzo y comienzos de abril de 1997. Durante esos días, la prensa publicó reportes sobre luces de origen desconocido sobre Arica por tres noches consecutivas y uno de los incidentes incluso fue visto por personal de la Torre de Control y por el entonces jefe del Aeropuerto de Chacalluta.

La misión del CEFAA es recopilar, estudiar, analizar y clasificar toda la información relativa a fenómenos aéreos extraños reportados en el territorio nacional, con el objetivo de apoyar la seguridad de las operaciones aéreas en el espacio aéreo de responsabilidad de la DGAC, que abarca 32 millones de kilómetros cuadrados.

Historia

El primer Director del CEFAA fue el Coronel Enzo Di Nocera y desde su nacimiento estuvo vinculado a la nueva entidad el Controlador de Tránsito Aéreo Gustavo Rodríguez Navarro, quien era conocido dentro de la DGAC porque desde hacía décadas que investigaba los reportes de fenómenos aéreos anómalos por interés personal.

En 1998, el General de Brigada Aérea Ricardo Bermúdez Sanhueza asumió la dirección de la ETA y también del CEFAA, hasta febrero de 2002. En marzo de ese año, la jefatura del CEFAA quedó a cargo del General de Brigada Aérea Hernán Henríquez Cobaise, quien ostentó ese puesto hasta marzo de 2008. Durante todos esos años, el CEFAA entró en una etapa de latencia.

El 15 de diciembre de 2009, el entonces Director General de Aeronáutica Civil, General de Brigada Aérea José Huepe Pérez, dispuso que el CEFAA pasara a depender directamente de la Secretaría General de la DGAC, por lo que el Comité abandonó la Escuela Técnica Aeronáutica, pasó a funcionar en terrenos del Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio y quedó nuevamente a cargo del General (R) Ricardo Bermúdez.

El CEFAA operó durante años con el General Bermúdez a la cabeza, con el Controlador de Tránsito Aéreo Gustavo Rodríguez como investigador y con José Lay como Encargado de Relaciones Internacionales.

Durante esos primeros años, el CEFAA se destacó por realizar charlas gratuitas con distintos invitados en la Escuela Técnica Aeronáutica, por un evento de alto perfil con invitados internacionales durante la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE) 2000 y por eventos similares durante las ediciones de FIDAE de 2016 y 2018.

En diciembre de 2016, el General Bermúdez abandonó la dirección del CEFAA y en septiembre de 2017 se integró por concurso público el periodista científico e historiador Hugo Camus Palacios, quien al poco tiempo asumió la dirección del Comité.

Herencia histórica

El mérito de haber iniciado la investigación de estos fenómenos en Chile es de la Comisión Chilena para Estudios de Fenómenos Espaciales No Identificados, creada por el Director de la Oficina Meteorológica de Chile, Sergio Napoleón Bravo, y patrocinada por la Sociedad Científica de Chile, en la que participaban destacados académicos, científicos e investigadores de la época.

En una entrevista publicada por el diario español ABC en 1969, Sergio Bravo afirmó: “Confieso que en un principio, cuando las noticias al respecto comenzaron a invadir la Prensa mundial, fuimos escépticos. Pero eran tantos los relatos y la solvencia profesional de muchas de las personas que lo referían que nació en nosotros la inquietud de investigar estos hechos en forma sistemática y científica”.

Nuevo CEFAA

En 2017, además de Hugo Camus, se sumó al CEFAA Pablo Trigo Marihual como asistente administrativo. A fines de ese año dejaron el Comité Gustavo Rodríguez y José Lay tras varios años de servicio y en marzo de 2018 se integró a través de concurso público el profesor de ciencias Gustavo Arriagada Bustamante, en calidad de investigador.

El nuevo equipo del CEFAA terminó de conformarse a mediados de octubre de 2019, cuando se sumó como segundo investigador el periodista Patricio Abusleme Hoffman.

Durante los pocos años en que ha funcionado el nuevo CEFAA, el Director Camus ha participado en congresos ufológicos, ha sido entrevistado por distintos medios de comunicación y, junto al investigador Gustavo Arriagada, ha dictado charlas sobre la labor del CEFAA a personal aeronáutico y de distintas ramas de la Fuerzas Armadas en varias ciudades de Chile.

Tras el cambio de paradigma que significó la pandemia mundial por Covid-19, los integrantes del CEFAA han continuado realizando sus labores en forma remota, consultando a sus asesores internos y externos cuando los casos en estudio así lo ameritan.

Para reportar cualquier avistamiento de fenómenos aéreos anómalos que hayan tenido lugar dentro del territorio de la República de Chile, los usuarios pueden hacerlo a través del sitio web del CEFAA en el siguiente enlace:

http://www.cefaa.gob.cl/home/enviar-caso

Falleció conocido ufólogo Luis Altamirano

publicado a la‎(s)‎ 9 sept 2020 11:56 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 23 feb 2021 11:12 ]

A las 23:35 del martes 8 de septiembre de 2020, y pocos días antes de cumplir los 76 años, falleció aquejado de una neumonía Luis Altamirano, uno de los pioneros de la investigación ufológica en Chile que desde hacía años vivía en un hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas en la comuna de Ñuñoa, en Santiago.
En la imagen del recuerdo de fines de los setenta o comienzos de los ochenta, Luis Altamirano (segundo de izquierda a derecha) figura compartiendo en el grupo ufológico CIO, uno de los primeros que existieron en Chile, junto a Aquiles Castillo, Luis Riquelme y Juan Castillo, entre otros.

(Fuente: IIEE Chile)

En la fotografía, probablemente de la década de 1980, un sonriente Luis Altamirano figura al centro. A su derecha, Hugo Pacheco, otro de los pioneros de la ufología chilena que ya partieron.

(Fuente: IIEE Chile)

Una fotografía más reciente de Luis Altamirano.

(Fuente: Rodrigo Bravo)
En la comunidad ufológica es posible encontrar a los más variopintos personajes, algunos de ellos muy entrañables y que son recordados debido a sus peculiares características, y Luis Altamirano era uno de ellos, pues se destacó como un gran buscador y recopilador de recortes de prensa y artículos de revistas sobre información vinculada a los OVNIs.

De corta estatura, con un rostro dominado por una prominente nariz y orejas sobresalientes, Altamirano se caracterizó siempre por su sencillez y generosidad, pues ayudó desinteresadamente con información a más de una generación de ufólogos.

Reservado y generoso 

Luis Bernardo Altamirano Cañoles nació en Valdivia, en el sur de Chile, el 13 de septiembre de 1944 y se crió y educó en Osorno. Su interés por el fenómeno OVNI se gestó durante sus primeros años de adolescencia, cuando el lanzamiento del satélite ruso Sputnik en 1957 le provocó una profunda impresión y lo hizo tornar sus ojos al firmamento y preguntarse por los misterios del Hombre y del Universo.

A raíz de esta afición, el niño comenzó a recortar y coleccionar artículos de periódicos y revistas donde se abordaba el tema de los “platillos voladores”, como se les conocía en esa época.

En 1965, Altamirano se radicó en Santiago y dedicó casi todo su tiempo libre a buscar en la Biblioteca Nacional artículos de prensa donde se abordaba el tema de los no identificados.

“Tiene unas cualidades muy alejadas del mundo de los ufólogos, o sea, es humilde, sabe escuchar, es reservado a su manera, además de tener una memoria digna de elogios”, escribió sobre él Raúl Núñez Gálvez, quien compartió con Altamirano en varias oportunidades.

Y Núñez tiene razón, pues quienes conocieron a Luis Altamirano saben de su carácter más bien introvertido, de escucha permanente y colaboración desinteresada. Además, Luis tenía una dicción algo dificultosa que obligaba a sus interlocutores a ponerle toda la atención para poder entender sus palabras.

“El Nibelungo”

En 1978, el fallecido ufólogo Hugo Pacheco creó el Centro de Investigación de OVNIs (CIO) junto a Aquiles Castillo, Luis Riquelme y Alberto Montenegro, entre otros, y Luis Altamirano también fue uno de los fundadores de dicha agrupación.

Años después, a mediados de los noventa, Aquiles Castillo fundó otro grupo de interesados en el Fenómeno OVNI llamado OVNI-Chile, en que también participó Altamirano junto a estudiosos como Carlos Muñoz Brito, Claudio Chandía, Lucy Quezada y Ernesto Giraud.

Se dice que el fallecido ufólogo Jorge Anfruns Dumont le inventó el apodo con el que era conocido hasta hoy, “El Nibelungo”, por los enanos de la mitología germánica que vivían en las entrañas de la tierra, mote que Luis Altamirano se tomaba con humor.

El 25 de noviembre de 2009, Altamirano publicó en calidad de coautor junto al periodista y escritor Juan Guillermo Prado el libro “Historia de la Ufología en Chile” y además colaboró en el dossier “Ufología en Chile” coordinado por Diego Zúñiga y publicado en 2002 en Cuadernos de Ufología de la Fundación Anomalía, en España.

El ocaso en “Las Rosas”

Durante varias décadas, Luis Altamirano trabajó en una empresa de elaboración de alimentos. En la misma fábrica en que se desempeñaba, vivía en una modesta habitación donde, aquejado por lo que se ha dado en llamar el Síndrome o el Mal de Diógenes, estaba rodeado por toda suerte de cachureos y papeles que coleccionaba.

En 2006, un par de años después de cumplir los sesenta, Luis sufrió una trombosis que le impidió seguir trabajando. Como no tenía familiares ni amigos cercanos, donó gran parte de su acervo ufológico documental a Raúl Núñez y fue a parar a un hogar de ancianos de la Fundación Las Rosas en la comuna de Ñuñoa, donde vivía en la actualidad y recibía con alegría a conocidos que aún lo recuerdan con afecto y gratitud.

En 2020, Luis se contagió de Coronavirus durante la pandemia de Covid-19 por el que atraviesa el planeta, pero se recuperó de la enfermedad.

A fines de julio se divulgó un video por redes sociales dando cuenta de una importante donación de la Fundación Charlie Clark en Chile para ayudar a alimentar a familias durante la pandemia, y parte de esa donación fue destinada al hogar N°5 de la Fundación Las Rosas en Ñuñoa, donde vivía Luis, gracias a la intervención de Rodrigo Fuenzalida Herrera, quien además de ser un conocido ufólogo es el gerente de operaciones de la Fundación Charlie Clark en Chile.

Poco después, el 15 y 16 de agosto de 2020, varios ufólogos y agrupaciones organizaron un encuentro nacional de ufología que se desarrolló en forma virtual, una jornada solidaria en beneficio de Luis Altamirano, que generó un gran interés entre los seguidores de la temática.

Pero, pese a doblegar al Coronavirus, la salud de Luis estaba frágil tras sufrir una segunda trombosis y finalmente abandonó la existencia terrenal en la noche del 8 de septiembre en el Hospital del Salvador.

Sus restos mortales serían sepultados en el Cementerio Metropolitano entre el 9 y el 10 de septiembre y la noticia sobre su deceso, difundida a través de redes sociales por Rodrigo Bravo, Rodrigo Fuenzalida y otros de sus conocidos, causó un profundo pesar en la comunidad ufológica chilena.

A menos de 24 horas de su deceso, varios ufólogos proponían en redes sociales rendir un homenaje póstumo a Luis Altamirano cuando las condiciones sanitarias debido a la pandemia de Covid-19 lo permitan.

Marina de EEUU liderará estudio de fenómenos aéreos no identificados

publicado a la‎(s)‎ 18 ago 2020 5:33 por Plataforma Sites Dgac

El viernes 14 de agosto de 2020, el Departamento de Defensa de Estados Unidos emitió un comunicado en que informó sobre la creación del Unidentified Aerial Phenomena Task Force (UAPTF), la nueva unidad del Gobierno de ese país que estará encargada de investigar en forma oficial los fenómenos aéreos anómalos.
Fotograma de uno de los videos de fenómenos aéreos anómalos captados por aviones caza de la Marina estadounidense.

En agosto de 2020, el Pentágono estadounidense anunció la creación de la "Fuerza de Tareas sobre Fenómenos Aéreos No Identificados" (UAPTF, por su sigla en inglés), que será la encargada de investigar oficialmente los fenómenos aéreos anómalos.
La unidad, cuyo nombre en español se traduce como “Fuerza de Tareas sobre Fenómenos Aéreos No Identificados”, nace luego de que su creación fuera aprobada el pasado 4 de agosto de 2020 por el Subsecretario de Defensa estadounidense, David L. Norquist.

De acuerdo al comunicado, el Departamento de la Marina será el encargado de liderar la UAPTF, “bajo el conocimiento de la Oficina del Subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad”. 

Según la nota, “el Departamento de Defensa estableció el UAPTF para mejorar su entendimiento y lograr mayor conocimiento sobre la naturaleza y origen de los FANIs. La misión de la fuerza de tareas es detectar, analizar y catalogar FANIs que puedan presentar una amenaza potencial a la seguridad nacional de Estados Unidos”.

“La seguridad de nuestro personal y la seguridad de nuestras operaciones son de preocupación primordial. El Departamento de Defensa y los departamentos militares toman cualquier incursión por parte de aeronaves no autorizadas en nuestros campos de entrenamiento o espacio aéreo designado en forma muy seria y examina cada reporte. Esto incluye exámenes de incursiones que son informadas inicialmente como FANIs cuando el observador no puede identificar inmediatamente lo que está observando”, concluye el comunicado.

Apertura gradual

La noticia se dio a conocer después de que se ha dado una apertura gradual dentro del Gobierno estadounidense para discutir sobre el tema y reconocer públicamente tener conocimiento de incidentes del que ha sido testigo personal militar.

En 2017, medios como The New York Times comenzaron a publicar artículos y a filtrar videos captados por aviones cazas de la Marina estadounidense en que se ven fenómenos no identificados.

A fines de abril de 2020, el Pentágono divulgó oficialmente esos videos que habían sido filtrados tres años antes, reconociendo su autenticidad y que mostraban fenómenos no identificados. En tanto, otros medios, como la revista Popular Mechanics, publicaron artículos sobre programas secretos dentro del Departamento de Defensa estadounidense que habrían operado entre 2007 y 2012.

Después de la presión de congresistas y senadores estadounidenses, como el senador demócrata por el estado de Nevada Harry Reid y el senador republicano por el estado de Florida Marco Rubio, el Pentágono finalmente anunció la creación de la UAPTF, lo que a su vez a dado pie a especulaciones entre los interesados en la ufología sobre la eventualidad de nuevas revelaciones oficiales.

Julio, mes de espectáculos astronómicos

publicado a la‎(s)‎ 14 jul 2020 6:03 por Plataforma Sites Dgac

Sin duda que vivir en cuarentena durante meses debido a la pandemia de Covid-19 no es fácil. Se siente la falta de libertad, el contacto social y la ansiedad y angustia que provoca el encierro prolongado. Sin embargo, aquí el bien mayor es la salud de todos los chilenos, por eso hay que prevenir y seguir los consejos de las autoridades sanitarias.
Concepción artística de una lluvia de meteoritos, como es el caso de la lluvia de las Perseidas.

El astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile y divulgador del Centro de Astrofísica CATA.

El cometa Neowise, que pasa por la vecindad de la Tierra cada 6.800 años, será visible en el Hemisferio Sur a partir del 22 de julio.

Uno de los globos Loon de Google, que a menudo son considerados como OVNIs.
A pesar de todas las restricciones, todavía tenemos acceso a hermosos fenómenos naturales que pueden estar sucediendo literalmente sobre nuestras cabezas sin que lleguemos a enterarnos. En julio, dos fenómenos celestes podrían ofrecernos la posibilidad de disfrutar en forma totalmente gratuita de las maravillas del universo.

Lluvia de meteoritos

Entre el 17 de julio y el 24 de agosto tendrá lugar un fenómeno anual conocido como la “lluvia de las Perseidas”, que son meteoritos que, desde la Tierra, parecen provenir de la constelación de Perseo y que al entrar a la atmósfera terrestre y caer son percibidas como estrellas fugaces.

La “lluvia de estrellas” también es conocida como “lágrimas de San Lorenzo”, porque la fecha en que es visible suele coincidir con el 10 de agosto, que corresponde a ese onomástico.

“La visibilidad máxima es alrededor del 12 de agosto. Sin embargo, desde la mayor parte del territorio de Chile en esta época del año, (la constelación de) Perseo está, por lo general, bajo el horizonte o muy cerca del horizonte, así es que es difícil verlo”, explica José Utreras, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile y divulgador del Centro de Astrofísica CATA.

“Desde Arica, eso sí, a eso de las cinco de la mañana, el lugar desde donde se ve que sale esta lluvia de meteoros, las Perseidas, tiene una altitud de unos 12 grados respecto al horizonte. Así es que en lugares bien al norte sí podría verse esta lluvia de meteoros”, agrega.

El fenómeno se produce por el material rocoso que es dejado por cometas en su trayecto alrededor del Sol, que queda flotando en forma de anillo y que entra a la órbita terrestre atraído por la fuerza de gravedad cuando nuestro planeta realiza el movimiento de traslación alrededor del Sol.

Entonces, algunos de esos fragmentos rocosos caen a la Tierra y al volverse incandescentes debido al efecto del roce, son percibidos desde el suelo como estrellas fugaces.

Viajero milenario

Otra sorpresa que nos depara el mes de julio es el paso de un verdadero viajero milenario. Se trata del cometa Neowise, que fue observado por primera vez por los astrónomos en 2016 y que debe su nombre al telescopio de la NASA que lo descubrió.

De acuerdo a los científicos, se trata de un cuerpo celeste que pasa en la vecindad de la Tierra sólo una vez cada 6.800 años, de modo que podremos observarlo ahora o nunca. La última vez que estuvo cerca de nuestro planeta probablemente haya sido visto por gente de la antigüedad.

“La relevancia que tiene es que al ser tan poco frecuente que se acerquen los cometas, esto se vuelve un fenómeno particularmente especial. Porque se puede estudiar cómo afecta la radiación del Sol a los cometas y ver si es que podrían llegar a destruirse”, indica José Utreras.

“Había cierta expectación de que este cometa pudiera destruirse en su camino al Sol al perder mucho gas, que es hielo que se está sublimando. Pero, al parecer, no ha ocurrido”, añade. Los cometas están formados por hielo, polvo y rocas.

Sin embargo, el astrónomo de la Universidad de Chile advierte que es muy poco probable que el cometa Neowise pueda ser visto a ojo desnudo.

“Actualmente ya está bajando su brillo y va a comenzar a ser visto en el Hemisferio Sur desde el 22 de julio. Ya fin de mes se va a poder ver mejor, porque al estar muy cerca del Sol solamente se puede ver en el atardecer o al amanecer, dependiendo de dónde uno esté”, sostiene Utreras.

“Donde se va a poder ver va a ser en el atardecer, alrededor de las seis de la tarde. El problema es que al no ser tan luminoso, va a competir con el brillo del cielo, así es que hay que tener un equipo especial para verlo”, aclara.

El punto de mayor acercamiento del cometa Neowise a la Tierra será el próximo 23 de julio, cuando estará a unos 103 millones de kilómetros.

Satélites y globos

Además del paso diario de satélites de la constelación Starlink de la empresa aeroespacial SpaceX de Elon Musk, que a menudo las personas que los observan los catalogan como objetos voladores no identificados (OVNI), es posible que en las próximas semanas globos del proyecto Loon de Google sobrevuelen sobre el territorio chileno y generen reportes sobre OVNIs.

Eso ha ocurrido en varias oportunidades en los últimos meses, pero gracias a la tecnología disponible en la actualidad el CEFAA puede determinar rápidamente cuando un reporte OVNI corresponde a uno de estos artefactos.

En estos momentos, hay tres globos Loon sobrevolando entre Perú y Ecuador, pero los artefactos a veces surcan los cielos sobre el cono sur, incluyendo Argentina y el espacio aéreo chileno que es responsabilidad de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

Cazadores de planetas

publicado a la‎(s)‎ 9 jul 2020 5:51 por Plataforma Sites Dgac

El 25 de junio de 2020, la revista Science publicó un artículo en que dio a conocer el hallazgo de dos exoplanetas tipo “super-Tierra” en órbita alrededor de la estrella Gliese 887, una enana roja tenue con alrededor de la mitad de la masa del Sol, situada a 11 años-luz de la Tierra.
El profesor James Jenkins, astrónomo y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Matías Díaz, estudiante del doctorado en Ciencias, mención Astronomía, de la Universidad de Chile.

Concepción artística de un exoplaneta tipo "super-Tierra".
El descubrimiento fue logrado por un equipo de astrónomos que forman parte del proyecto Red Dots, liderados por Guillem Anglada y Sandra Jeffers, que observó a Gliese 887 todas las noches durante tres meses utilizando el Observatorio Austral Europeo (ESO) en Chile. El buscador de planetas de velocidad radial de alta precisión, conocido como espectrógrafo HARPS, fue el que detectó dos señales correspondientes a planetas alrededor de la estrella.

Para conocer más sobre este hallazgo, conversamos con dos científicos y “planet hunters”, o cazadores de planetas, que colaboran en el proyecto Red Dots a nivel local y que aportaron en el descubrimiento de las “super-Tierras” alrededor de Gliese 887. Se trata del profesor James Jenkins, astrónomo y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, y Matías Díaz, estudiante del doctorado en Ciencias, mención Astronomía, de la Universidad de Chile.

CEFAA: ¿Por qué el equipo decidió observar la estrella Gliese 887 en particular? ¿Por qué dijeron “vamos a enfocarnos en esta”, específicamente?

Matías Díaz: Bueno, la explicación tiene que ver, primero, con el diseño de la campaña de observación. En general, uno elige determinadas estrellas de acuerdo a las propiedades y dependiendo de lo que quiera buscar.

Entonces, la elección de estas estrellas cae dentro del programa que se hizo durante 2017 y 2018 con HARPS, que se llama Red Dots. Se eligió una muestra de las estrellas más cercanas al Sol, de tipo “M”, que son estrellas un poco más rojas y con una masa menor que la del Sol.

¿Eso qué significa? Que el estudio de estas estrellas permite indagar o tratar de encontrar planetas en la zona habitable con períodos relativamente más cortos, comparados con otras estrellas como el Sol, que son un poco más calientes y las zonas habitables están a una distancia un poco mayor.

James Jenkins: En el proyecto Red Dots estamos tratando de mapear todas las estrellas más cercanas al Sol. Queremos entender cómo son los sistemas estelares y planetas alrededor del Sol.

Mientras más cercanas estén estas estrellas, nos resulta más fácil hacer un seguimiento. Las estrellas más cercanas son las más importantes. Mientras más cerca estén estos planetas, será más fácil para nosotros caracterizarlos y avanzar en el futuro cercano. Queremos caracterizar mejor estos planetas, ver si tienen atmósferas, si hay más planetas en el sistema y qué tipo de químicos podemos detectar en esas atmósferas.

CEFAA: Y ahora, después de este hallazgo, ¿qué es lo que viene en el estudio de la estrella y de los planetas?

Matías Díaz: Yo creo que lo que viene es tratar de tener más datos para confirmar una tercera señal. Como no está confirmado, faltan un poquito más de observaciones para decir “Ok, estamos seguros de que hay un tercer planeta”.

La gracia de ese tercer posible planeta es que aquel sí caería en la zona habitable, porque los dos que son “super-tierras” están un poco pasados, como al borde de la zona habitable.

Igual, es un poco discutible hablar sobre “habitabilidad” cuando uno no conoce las propiedades del planeta. Uno sólo sabe que está posicionado en una parte que permite la existencia de agua líquida. Uno no sabe nada más; si el planeta tiene agua, etc.

Y lo otro es que una vez que se confirme ese planeta, tratar de hacer estudios en su atmósfera. Es interesante estudiar un planeta que está en la zona habitable, tratar de ver si acaso se parece a la Tierra, que es lo que estamos buscando. Planetas que se parezcan a la Tierra y que puedan albergar vida en otras estrellas. Pero hasta el momento no lo sabemos. Pero para allá va el estudio de esta estrella.

James Jenkins: Estamos tratando de desarrollar nuevos algoritmos y códigos para entender señales que medimos de las estrellas y ver si se deben al efecto Doppler o si es sólo algo producido por la actividad magnética de la estrella.

La actividad magnética de la estrella, cuando se une a su rotación, puede darnos señales que lucen muy parecidas a las señales que vemos de los planetas, de modo que desarrollamos códigos para tratar de ver planetas muy pequeños y entender si las señales que vemos son del planeta o de la estrella.

En este caso, ayudamos a confirmar que las señales eran realmente planetas y no actividad estelar, como la llamamos.

CEFAA: Y estos dos planetas son más grandes que la Tierra, “super-Tierras”.

James Jenkins: Sí. Creemos que lo serán. No conocemos su tamaño físico en este momento, pero conocemos su masa. Y existe una relación entre la masa y el radio, de modo que esperamos que sean más grandes, quizá dos o tres veces el tamaño de la Tierra.

Ese es uno de los próximos puntos clave. Queremos observar la estrella, medir su velocidad con gran precisión para tratar de confirmar esta señal que vemos (un posible tercer planeta), que parece real. Está en un área muy interesante.

CEFAA: ¿Esperan confirmar la existencia de este tercer planeta este año, o el próximo año, por ejemplo?

James Jenkins: Necesitamos muchos más datos, de modo que probablemente trataremos de confirmarlo en el próximo par de años. Y especialmente ahora, que los observatorios están cerrados por la pandemia. Ya hemos perdido tiempo de telescopio.

En los próximos dos o tres años podremos recopilar datos suficientes para poder confirmar que este tercer posible planeta en la zona habitable realmente existe o si sólo estamos viendo un exceso de ruido en los datos.

Matías Díaz: Tenemos tiempo limitado. Postulamos a tiempo de telescopio una vez al semestre y, en promedio, nos dan como 10 noches por semestre. Entonces, ahí tratamos de hacer lo que más podamos con el tiempo. Pero, en general, es una cuestión bien demandante que requiere harto tiempo de observación. Por eso uno se demora bastante, incluso a veces se demora años en confirmar estos planetas.

CEFAA: A nivel especulativo, 11 años-luz (de distancia) es bastante. Entonces, probablemente nunca lleguemos a una distancia tan grande, como para tratar de, en el futuro lejano, colonizar un planeta que sea habitable, por ejemplo.

Matías Díaz: Claro; es una cuestión que en escalas actuales, y dada la tecnología que tenemos en este momento, nos tomaría cientos de miles de años llegar a la estrella más cercana. Proxima Centauri es la estrella más cercana, que también es una de tipo “M”, roja. Esa es la más cerca, que está a cuatro años-luz. Esta (Gliese 887) está a casi tres veces la distancia de Proxima. Entonces, tomaría cientos de miles de años con la tecnología actual.

Ahora, si en las próximas décadas se avanzara en eso… Yo creo que no estamos hablando de escala humana en este momento. Tendría que haber un avance muy significativo en la tecnología como para que nos permitiera hacer un viaje interestelar.

A menos que un período relativamente corto haya un avance muy importante, yo creo que eso está fuera de las posibilidades.

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