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Responsable de aeronáutica de EEUU admite reunir avistamientos de FANIs

publicado a la‎(s)‎ 7 sept 2021 8:20 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 7 sept 2021 8:23 ]

Tras el esperado reporte del Pentágono al Congreso estadounidense sobre Fenómenos Aéreos No Identificados publicado el 25 de junio de 2021, distintas partes interesadas en el asunto poco a poco asimilan algunas informaciones contenidas en ese documento en que los conocidos OVNIs —o UFOs, en inglés— son denominados “UAP”, o FANIs.
Logo de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por su sigla en inglés), que es el equivalente de ese país a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile.

Ilustración del avistamiento FANI de la Marina estadounidense apodado "Tic tac".
Y aunque en el reporte de 9 páginas no se menciona las palabras “extraterrestre” ni “alienígena”, como probablemente esperaban muchos, el documento sí arrojó algunas sorpresas interesantes.

Por ejemplo, al hacer alusión a la Fuerza de Tareas para Fenómenos Aéreos No Identificados (UAPTF, por su sigla en inglés), dice que ese organismo “actualmente está trabajando para adquirir reportes adicionales” y entre las fuentes para acceder a ellos menciona a la Fuerza Aérea y afirma que la UAPTF “ha comenzado a recibir información de la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés)”.

“La inclusión de la FAA como fuente de información sobre los FANIs dentro del documento fue notable, especialmente debido a que en años anteriores la agencia que tiene como misión regular toda la aviación civil en Estados Unidos pareció no querer tener involucramiento alguno con objetos voladores no identificados”, comenta el medio thedefrief.org en un artículo al respecto.

Cabe recordar que la FAA es el equivalente estadounidense a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile.

La FAA y los FANIs

A partir de agosto de 2020, las autoridades estadounidenses crearon a la UAPTF como la entidad encargada de recopilar y estudiar información relativa a los FANIs y decidieron que funcionaría dentro de la Marina de Estados Unidos, pero hasta el momento de la divulgación del reporte del 25 de junio de 2021 se desconocía el papel de otros estamentos en el asunto.

Sin embargo, a partir del documento ahora sabemos que entidades como la Fuerza Aérea y la FAA se están sumando a la recopilación de información sobre los fenómenos aéreos anómalos, homologando criterios y reportando a la UAPTF.

En el caso de la FAA, pocos días antes de la publicación del informe, el 17 de junio de 2021, comenzó a regir un nuevo instructivo conocido como FAA Order JO 7110.65Z – Air Traffic Control, que “prescribe los procedimientos y fraseología sobre control de tránsito aéreo para ser usado por personal que provea servicios de tránsito aéreo”.

Reportes sobre “OVNI”

En el capítulo 9 de ese instructivo, que dice relación con “Vuelos Especiales”, la sección ocho se titula “Reportes sobre Objeto Volador No Identificado (OVNI)” y delinea el siguiente procedimiento para avistamientos de FANIs por parte de personal aeronáutico:

9-8-1. GENERAL

1. Personas que quieran reportar actividad OVNI/fenómenos no explicados deberían contactar a un centro de recolección de datos sobre reportes de OVNIs/fenómenos no explicados, como el Centro Nacional para Reportes de OVNIs, etc.

2. Si se expresa preocupación de que la vida o la propiedad pudieran estar en peligro, reporte la actividad al departamento de policía local.

Thedebrief.org señala que dicho fraseo es idéntico al de otras publicaciones de la FAA respecto a avistamientos de OVNIs, como la sección 7 de la FAA Order JO 7210.3CC – Facility Operation and Administration.

Entre otras cosas, el informe del Pentágono declara que “la FAA recoge datos relacionados a los UAP durante el curso normal de supervisión de las operaciones de tránsito aéreo. La FAA generalmente recibe estos datos cuando los pilotos y otros usuarios del espacio aéreo reportan eventos inusuales o inesperados a la Organización de Tránsito Aéreo de la FAA”.

En otro párrafo, el documento de 9 páginas indica que “la FAA monitoriza continuamente sus sistemas por anomalías, generando información adicional que podría ser de uso para la UAPTF. La FAA es capaz de aislar datos de interés para la UAPTF y hacerlos disponibles”.

Todo lo anterior demuestra cierto avance en la recopilación y homologación de reportes sobre avistamientos de fenómenos aéreos anómalos por parte de los organismos oficiales en Estados Unidos, lo que podría ser beneficioso para el estudio de dichos fenómenos y su conocimiento por parte de la opinión pública.

Fuente: thedefrief.org (https://thedebrief.org/the-faa-finally-admits-it-documents-reports-of-unidentified-aerial-phenomena) y la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).

Galileo y la búsqueda de inteligencia extraterrestre

publicado a la‎(s)‎ 5 ago 2021 13:31 por Plataforma Sites Dgac

Desde los orígenes de la raza humana, nos hemos preguntado si somos los únicos seres inteligentes en el Universo y si habrá otras criaturas dotadas de inteligencia en los vastos confines del cosmos.
Concepción artística de Oumuamua, el primer objeto interestelar detectado por los astrónomos.

Avi Loeb, el astrónomo de la Universidad de Harvard que postuló que Oumuamua podría ser un objeto tecnológico extraterrestre y que lidera el Proyecto Galileo.
Ante la falta de una respuesta clara e irrefutable, la literatura, el cine y la televisión se han encargado de llenar un poco ese vacío con historias de ciencia ficción, mientras que algunos apuntan a que dichas inteligencias podrían estar detrás de algunas de las manifestaciones de fenómenos aéreos anómalos sobre los cielos de todo el mundo.

Sin embargo, a fines de julio el mundo conoció la existencia del Proyecto Galileo, en que científicos de la Universidad de Harvard, una de las más prestigiosas del mundo, buscarán señales de inteligencia fuera de la Tierra.

Objeto tecnológico extraterrestre

El germen de este proyecto surgió en 2017, cuando el 19 de octubre de ese año los astrónomos descubrieron y observaron el primer objeto interestelar del que se tenga registro, bautizado como Oumuamua y que desató la controversia, porque mientras algunos afirman que se trataba de un objeto natural, como un satélite, otros especulan que pudo haberse tratado de un objeto tecnológico creado por alguna inteligencia extraterrestre, debido a que tenía propiedades anómalas que desafiaban explicaciones naturales.

A partir de ese evento, el astrónomo y profesor de Harvard Avi Loeb postuló que Oumuamua podría ser un objeto de fabricación extraterrestre e incluso publicó un libro titulado “Extraterrestre” donde defiende su tesis.

Aunque en su momento Loeb provocó sorpresa por sus dichos y por su alta posición académica, el 26 de julio de 2021 fue revelado al mundo el “Proyecto Galileo”, cuyo objetivo es llevar la búsqueda de firmas tecnológicas extraterrestres de Civilizaciones Tecnológicas Extraterrestres (CTE) desde observaciones anecdóticas o accidentales y leyendas a la investigación científica convencional transparente, validada y sistemática.

Múltiples investigaciones de astrónomos en todo el mundo han demostrado que muchas estrellas albergan planetas similares a la Tierra y que existe una posibilidad real de que estos "exoplanetas" sean el hogar de civilizaciones extraterrestres.

El descubrimiento de Oumuamua —-un objeto delgado de unos 400 metros de largo—- sacudió a la comunidad científica, aunque su descubrimiento fue tardío y los astrónomos sólo se dieron cuenta de su paso cuando se estaba alejando del espacio cercano a la Tierra.

“Este proyecto es complementario al tradicional SETI porque busca objetos físicos y no señales electromagnéticas asociadas con equipamiento tecnológico extraterrestre”, afirma la página oficial del Proyecto Galileo.

De acuerdo a la información oficial, el proyecto también se hizo público tras la divulgación de un informe del Pentágono solicitado por el Congreso estadounidense en que admite la realidad de varios avistamientos y registros de fenómenos aéreos no identificados (FANI, o UAP, por su sigla en inglés) por parte de personal militar.

Artefactos astro-arqueológicos

El Proyecto Galileo tendrá tres grandes áreas principales de investigación: obtener imágenes de fenómenos aéreos no identificados en alta resolución y a partir de múltiples detectores y descubrir su naturaleza; la búsqueda e investigación en profundidad de objetos interestelares como Oumuamua; y la búsqueda de posibles satélites manufacturados por Civilizaciones Tecnológicas Extraterrestres.

La existencia y razón de ser del proyecto se basan en que los datos disponibles sobre FANIs y sobre Oumuamua “son suficientemente anómalos para motivar la recolección de datos adicionales sobre los FANIs u objetos similares a Oumuamua y probar si dichos objetos podrían ser artefactos astro-arqueológicos o equipamiento tecnológico activo producido por una o más civilizaciones tecnológicas extraterrestres existentes o extintas”, de acuerdo al sitio web del Proyecto Galileo.

Sistemas de telescopios
El proyecto considera la instalación de decenas de sistemas de telescopios en diferentes localizaciones alrededor de todo el mundo.

Cada equipo de telescopios estará constituido por dos instrumentos ópticos de 10 pulgadas (25 centímetros) de diámetro con una sofisticada cámara de alta resolución para definir objetos de interés, conectados a un sistema informático que filtrará los datos.    

A lo anterior se añadirá la operación de un programa computacional especializado que analizará la información que recolecten los telescopios.

Inteligencia de EEUU informó sobre análisis de 144 reportes de fenómenos aéreos no identificados

publicado a la‎(s)‎ 29 jun 2021 8:19 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 30 jun 2021 8:32 ]

El 25 de junio de 2021, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos evacuó un Informe al Congreso de ese país sobre los casos de observación y detección de fenómenos aéreos no identificados, o “UAP” por su sigla en inglés.
El edificio del Pentágono estadounidense.

El edificio del Congreso de Estados Unidos.
El documento de 9 páginas incluye 144 incidentes UAP (Unidentified Aerial Phenomena, o Fenómenos Aéreos No Identificados) que ocurrieron entre el mes de noviembre de 2004 y marzo de 2021, 80 de los cuales fueron captados por diferentes tipos de sensores.

En los análisis realizados a los sensores que captaron los fenómenos comprobaron que algunos equipos funcionaban muy bien y que otros pueden deberse a anomalías.

Asimismo, se reconoce que de todas las observaciones registradas cuentan con una cantidad limitada de informes de alta calidad, situación que constituye un obstáculo para sacar conclusiones sobre su naturaleza.

El Grupo de Trabajo de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAPTF, por su sigla en inglés) afirma que “la mayoría de los UAP informados probablemente representan objetos físicos dado que la mayoría de los UAP se registraron a través de múltiples sensores, que incluyen radar, infrarrojos, electroópticos, buscadores de armas y observación visual”.

Características de vuelo inusuales

Añade que en un número limitado de incidentes, los UAP parecieron exhibir características de vuelo inusuales y que es necesario hacer un análisis más completo y detallado de los mismos.

De acuerdo al informe, no todas las observaciones de estos UAP tendrían el mismo origen, añadiendo que cuando se resuelvan probablemente los clasificarían en alguna de las siguientes cinco categorías:

    1. Desorden aéreo.
    2. Fenómenos atmosféricos naturales.
    3. Programas de desarrollo de la industria                            estadounidense o del Gobierno de Estados                      Unidos.
    4. Sistemas de adversarios extranjeros.
    5. Categoría general “otro”.

El documento se refiere a la categoría "otro" en los siguientes términos:

"Aunque la mayoría de los UAP descritos en nuestro conjunto de datos probablemente permanezcan sin identificar debido a datos limitados o desafíos para el procesamiento o análisis de la recopilación, es posible que necesitemos conocimientos científicos adicionales para recopilar, analizar y caracterizar con éxito algunos de ellos. Agruparíamos tales objetos en esta categoría en espera de avances científicos que nos permitan comprenderlos mejor. La UAPTF tiene la intención de centrar un análisis adicional en el pequeño número de casos en los que un UAP parecía mostrar características de vuelo inusuales o gestión de firmas".

UAP plantean problema a seguridad de vuelos

El documento oficial afirma que “los UAP claramente plantean un problema de seguridad para los vuelos y pueden representar un reto para la seguridad nacional de los Estados Unidos”.

Añade que estos fenómenos también representarían un reto a la seguridad nacional si son plataformas de recolección de adversarios extranjeros o si proporcionan evidencia de que un adversario potencial ha desarrollado una tecnología revolucionaria o disruptiva.

Con toda la información reunida por el Grupo de Trabajo, el documento afirma que lo reunido son aún “datos limitados que dejan a la mayoría de los UAP sin explicación”.

El documento señala: “Los datos limitados y la inconsistencia en los informes son desafíos claves para evaluar los UAP. No existía ningún mecanismo de reporte estandarizado hasta que la Marina estableció uno en marzo de 2019. Posteriormente, la Fuerza Aérea adoptó ese mecanismo en noviembre de 2020, pero sigue limitado a los informes del Gobierno de los Estados Unidos. La UAPTF escuchó regularmente de manera anecdótica durante su investigación sobre otras observaciones que ocurrieron, pero que esos observadores nunca plasmaron en informes formales o informales”.

El documento evacuado por el Director de Inteligencia se hizo sobre la base de 144 informes provenientes de fuentes del Gobierno de los Estados Unidos y, de ellos, 80 informes involucraron observaciones con múltiples sensores. 

La mayoría de los informes describieron UAP como objetos que interrumpieron entrenamientos planificados previamente u otra actividad militar.

Estigmatización de quienes reportan

El Informe señala que los relatos de los aviadores, de los analistas de las Fuerzas Armadas y de la comunidad de Inteligencia describen el menosprecio asociado con la observación de UAP al informarlo o intentar discutirlo con colegas. 

“Aunque los efectos de estos estigmas -precisa el documento- han disminuido a medida que los miembros de alto nivel de las comunidades científica, política, militar y de inteligencia se refieren seriamente en el tema en público”, el riesgo a la reputación puede mantener a muchos observadores en silencio, complicando la búsqueda científica del tema.

Más adelante, el Informe indica que aunque hubo una amplia variabilidad en los datos recopilados y que el conjunto de información es actualmente demasiado limitado como para permitir un análisis detallado de tendencias o patrones: “Hubo una cierta agrupación de observaciones de UAP en lo que respecta a forma, tamaño y, particularmente, propulsión”.

Entre lo informado figura una frase que es decidora: “Un puñado de UAP parecen demostrar tecnología avanzada”.

En 18 incidentes, descritos en 21 informes, los observadores informaron patrones de movimiento o características de vuelo inusuales de UAP, añade el documento.

“Algunos UAP parecían permanecer estacionarios con vientos en altura, moverse contra el viento, maniobrar abruptamente o moverse a una velocidad considerable, sin medios de propulsión discernibles. En un pequeño número de casos, los sistemas de aviones militares procesaron energía de radiofrecuencia (RF) asociada con avistamientos de UAP”.

El documento añade que “La UAPTF (Grupo de Trabajo de Fenómenos Aéreos No Identificados) ha reunido una pequeña cantidad de datos que parecen mostrar un UAP que presenta una aceleración…”, añadiendo que es necesario realizar un análisis riguroso adicional por parte de múltiples equipos o grupos de expertos técnicos para determinar la naturaleza y validez de esos datos.

“Estamos realizando más análisis para determinar si se demostraron tecnologías innovadoras”, indica el Informe.

Más adelante agrega que los UAP documentados que reúnen un conjunto de datos limitado demuestra una variedad de comportamientos aéreos, “lo que refuerza la posibilidad de que haya múltiples tipos de UAP que requieren diferentes explicaciones”.

Explicaciones Probables

El documento evacuado por la Oficina del Director de Inteligencia al Senado de los Estados Unidos este 25 de junio pasado precisa ciertas explicaciones probables como:

“Desorden en el aire: estos objetos incluyen pájaros, globos, vehículos aéreos no tripulados (UAV) recreativos o escombros en el aire, como bolsas de plástico, que confunden una escena y afectan la capacidad del operador para identificar objetivos reales, como aviones enemigos”.

“Fenómenos atmosféricos naturales: los fenómenos atmosféricos naturales incluyen cristales de hielo, humedad y fluctuaciones térmicas que pueden registrarse en algunos sistemas infrarrojos y de radar”.

“Programas de desarrollo industrial o del Gobierno de Estados Unidos: algunas observaciones de UAP podrían atribuirse a desarrollos y programas clasificados de entidades de Estados Unidos. Sin embargo, no pudimos confirmar que estos sistemas representaran ninguno de los informes de UAP que recopilamos”.

“Sistemas de adversarios extranjeros: algunos UAP pueden ser tecnologías implementadas por China, Rusia, otra nación o una entidad no gubernamental”.

Peligro para la seguridad de los vuelos

También agrega el Informe que: “Los UAP representan un peligro para la seguridad de los vuelos y podrían suponer un peligro más amplio si algunos casos representan una recopilación sofisticada contra las actividades militares de Estados Unidos por parte de un Gobierno extranjero o demuestran una tecnología aeroespacial revolucionaria por parte de un adversario potencial”.

“La mayoría de los datos de UAP provienen de informes de la Marina de Estados Unidos, pero se están realizando esfuerzos para estandarizar los informes de incidentes en los servicios militares estadounidenses y otras agencias gubernamentales para garantizar que se capturen todos los datos relevantes con respecto a incidentes particulares y cualquier actividad del país que pueda ser relevante. La UAPTF está trabajando actualmente para adquirir informes adicionales, incluso de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF), y ha comenzado a recibir datos de la Administración Federal de Aviación (FAA)”.

Se añade que aunque la recopilación de datos de la USAF ha sido históricamente limitada, la USAF comenzó un programa piloto de seis meses en noviembre de 2020 para recopilar en las áreas más probables de encontrar UAP y está evaluando cómo normalizar la recopilación, los informes y los futuros análisis en toda la Fuerza Aérea.

Incrementar inversión en investigación

Por su parte, indica que la FAA (Administración Federal de Aviación) captura datos relacionados con UAP durante el curso normal de la gestión de operaciones de tráfico aéreo y, generalmente, recibe estos datos cuando los pilotos y otros usuarios del espacio aéreo reportan eventos inusuales o inesperados a esta organización.

El documento oficial sugiere “incrementar la inversión en investigación y desarrollo”, añadiendo que “la UAPTF (Grupo de Trabajo) ha indicado que la financiación adicional para la investigación y el desarrollo podría promover el estudio futuro de los temas expuestos en este informe”, añadiendo que dichas inversiones deben estar guiadas por una estrategia de recolección de UAP, una hoja de ruta técnica y un plan de programa de UAP, entre otros.

Finalmente, el Informe afirma haber identificado uno de los casos analizados como un globo desinflándose: “Los demás siguen sin explicación”, dice.

EEUU: FANIs en la mira

publicado a la‎(s)‎ 17 may 2021 8:58 por Plataforma Sites Dgac

Desde que en diciembre de 2017 el diario New York Times inició una serie de filtraciones de videos e informaciones previamente desconocidas sobre avistamientos de fenómenos aéreos no identificados por parte de personal militar estadounidense, el tema ha vuelto a ser cubierto por los medios de comunicación ante la inminente publicación el próximo mes de junio de un informe del Pentágono solicitado por el Congreso.
La periodista, investigadora y autora Leslie Kean.

El estudioso escéptico y refutador de fotografías y filmaciones de OVNIs Mick West.

Fotograma del video de un FANI captado por la Armada de Chile, que Mick West y sus asociados atribuyen a un vuelo comercial.

El ex funcionario de Inteligencia estadounidense y actualmente conocido rostro vinculado con la ufología Luis Elizondo.

Jacques Fabrice Vallée, uno de los ufólogos más influyentes del mundo.

Portada del nuevo libro de Jacques Vallée con Paola Leopizzi Harris, en que relatan la historia sobre la caída y recuperación de los restos de un OVNI en Estados Unidos en 1945, casi dos años antes del conocido caso Roswell.
Y en ese contexto, uno de los escritos que ha provocado más comentarios es un largo artículo del periodista y escritor Gideon Lewis-Kraus publicado por la revista New Yorker el 30 de abril pasado.

Para el escrito, titulado Cómo el Pentágono comenzó a tomar en serio a los OVNIs, el periodista entrevistó a varios involucrados en la investigación sobre reportes de avistamientos de FANIs, tanto creyentes como escépticos, y en el artículo examina con cierto detalle tanto sucesos relativamente recientes como hechos históricos que tuvieron lugar desde el inicio de la “era OVNI contemporánea” en junio de 1947.

Nuevo impulso

Después de dedicar algunas páginas a entregar el contexto histórico y político en que se ha desarrollado la investigación de los fenómenos aéreos anómalos, el autor se detiene y se centra en la figura de Leslie Kean, una periodista, investigadora y escritora estadounidense a la que Lewis-Kraus atribuye haber provocado un cambio de paradigma al publicar, junto a Ralph Blumenthal y Helene Cooper, un artículo titulado “Auras brillantes y ‘dinero negro’: el misterioso programa OVNI del Pentágono”, que en su versión online también incluyó videos de FANIs registrados por pilotos de la Marina estadounidense.

Kean, que en agosto de 2010 publicó el libro récord de ventas OVNIs: La más amplia recopilación de documentos oficiales desclasificados y testimonios de pilotos, generales y funcionarios involucrados, se interesó seriamente en el tema tras leer en 1999 un informe de noventa páginas conocido como “Cometa”, redactado por una docena de generales, científicos y expertos espaciales franceses retirados, titulado “Ovnis y defensa: ¿para qué debemos prepararnos?”.

En el ya mítico artículo del Times de diciembre de 2017, Kean y sus colaboradores revelaron que el Pentágono había estado desarrollando un programa secreto para investigar FANIs entre 2007 y 2012. En blogs y en podcasts, los ufólogos comenzaron a referirse a “diciembre de 2017” como abreviatura del momento en que el tabú sobre el tema comenzó a levantarse. Joe Rogan, un popular presentador de podcasts, a menudo ha mencionado el artículo, elogiando el trabajo de Kean por haber precipitado un “cambio cultural”.

“No sabemos lo que son”

Desde entonces, funcionarios de alto nivel han admitido públicamente su desconcierto por los FANIs. 

En julio de 2020, el senador Marco Rubio, ex presidente interino del Comité Selecto de Inteligencia, habló en CBS News sobre misteriosos objetos voladores en el espacio aéreo restringido. Dijo cosas como “No sabemos qué son y “No es nuestro”. En diciembre, en una entrevista en video con el economista Tyler Cowen, el exdirector de la CIA John Brennan admitió, un tanto tortuosamente, que no sabía muy bien qué pensar: “Algunos de los fenómenos que vamos a ver siguen siendo inexplicables y podrían, de hecho, ser algún tipo de fenómeno que es el resultado de algo que aún no entendemos y que podría involucrar algún tipo de actividad que algunos podrían decir que constituye una forma diferente de vida”.

En una entrevista reciente con Fox News, John Ratcliffe, ex director de Inteligencia Nacional, enfatizó que el tema ya no debe tomarse a la ligera. “Cuando hablamos de avistamientos, estamos hablando de objetos que han sido vistos por pilotos de la Marina o de la Fuerza Aérea, o que han sido captados por imágenes de satélite, que francamente se involucran en acciones que son difíciles de explicar, movimientos que son difíciles de replicar, para los que no tenemos la tecnología, o que viajan a velocidades que superan la barrera del sonido sin un boom sónico”, aseguró.

Vínculo con el CEFAA

Según el periodista que escribió el artículo de la revista New Yorker, “Kean está segura de que los OVNIs son reales. Todo lo demás, qué son, por qué están aquí, por qué nunca se posan en el césped de la Casa Blanca, es especulación”.

Una vez que quedó claro que los OVNIs serían el trabajo de su vida, Kean optó por centrarse en “los casos realmente buenos” que se habían informado desde el cierre del Proyecto Libro Azul, la investigación oficial de los FANIs de la Fuerza Aérea estadounidense desarrollada entre 1952 y 1969, incluidos los que involucraban a observadores profesionales, como pilotos, e idealmente varios testigos; los que se han fundamentado con fotografías o registros en radar; y especialmente aquellos en los que los expertos habían eliminado otras interpretaciones.

De acuerdo al cronista de The New Yorker, tras la publicación de su libro Kean se convirtió en una figura muy conocida en el circuito OVNI internacional y tenía una relación cordial con el ex equipo del CEFAA, liderado por el general (R) de la Fuerza Aérea de Chile Ricardo Bermúdez. Valiéndose de eso, la autora comenzó a publicar casos del CEFAA en el medio digital Huffington Post, “mostrando señales de agitación y evangelización”, según Lewis-Kraus.

En marzo de 2012, Kean escribió un artículo titulado “OVNI registrado en video sobre la base aérea de Santiago” sobre el caso conocido a nivel local como Base Aérea El Bosque, a la que Kean atribuía un origen desconocido. Sin embargo, escépticos y detractores señalaron que el objeto no identificado era con toda probabilidad un insecto. 

Video de la Armada de Chile

Además de Leslie Kean, Gideon Lewis-Kraus también destaca en el artículo la figura de Mick West, un desarrollador de videojuegos devenido en escéptico sobre los OVNIs, de origen inglés y radicado en California, Estados Unidos.

Después de vender su compañía de videojuegos y “jubilarse antes de los 40 años”, West ha dedicado su tiempo y esfuerzos a estudiar casos presuntamente inexplicados y ofrecer explicaciones mundanas para varios de ellos.

En 2013, Mick West fundó Metabunk, un foro en línea donde colaboradores de ideas afines examinan fenómenos anómalos. El 6 de enero de 2017, otro escéptico le llamó la atención sobre un artículo del Huffington Post de Leslie Kean. En el artículo, titulado “Un impresionante video sobre OVNIs recién lanzado por la Armada de Chile”, la autora escribió en detalle sobre una grabación “excepcional de nueve minutos” filmada con cámaras infrarrojas desde un helicóptero de la Armada de Chile.

West vio el video con una sensación inmediata de reconocimiento. Publicó el enlace a Skydentify, un subforo de Metabunk, postulando su teoría de que las extrañas formaciones del video eran “estelas aerodinámicas”, que estaba acostumbrado a ver mientras los aviones sobrevolaban su casa en Sacramento. Para el 11 de enero, la comunidad había determinado que el supuesto OVNI era en realidad el vuelo de pasajeros IB6830, programado regularmente con ruta Santiago-Madrid, aunque no figura en los registros del Centro de Control de Área a la hora del incidente.

Los mesías de la ufología

Además de relatar con cierta extensión el involucramiento en la investigación de los FANIs en Estados Unidos de personajes muy destacados, como el magnate Robert Bigelow y los senadores Harry Reid y Marco Rubio, Lewis-Kraus destaca a Luis Elizondo, uno de los nombres más conocidos actualmente en el ámbito ufológico por haber sido un funcionario de inteligencia que trabajó en el programa secreto del Pentágono para posteriormente desempeñarse en el controvertido grupo privado To the Stars Academy of Arts and Science y conducir programas dedicados al tema para The History Channel.

Según Lewis-Kraus, Elizondo renunció a su puesto en el programa secreto del Pentágono para investigar los FANIs (conocido como AATIP), frustrado por el impedimento del que dice haber sido objeto cuando intentó informar al respecto al general James Mattis, que era el secretario de Defensa.

Un día después, a principios de octubre de 2017, el ex subsecretario adjunto de Defensa para Inteligencia Christopher K. Mellon organizó un encuentro entre Leslie Kean con Hal Puthoff, un científico e investigador paranormal de larga data, con Jim Semivan, un funcionario retirado de la CIA, y con Luis Elizondo.

Con excepción de Kean, todos ellos se unieron posteriormente a To the Stars Academy, el grupo privado liderado por el ex vocalista del grupo de rock Blink-182 Tom DeLonge. A fines de 2020, Elizondo, Mellon y Puthoff se desvincularon de esa agrupación, en la que de ellos sólo permanece aún Jim Semivan.

Fue el vínculo de Leslie Kean con Luis Elizondo y sus asociados lo que hizo posible la filtración de videos oficiales que comenzó a fines de 2017, según el autor de la publicación norteamericana.

Gideon Lewis-Kraus conversó con un ex funcionario del Pentágono que le dijo que el programa gubernamental que Leslie Kean reveló al público tenía pocas consecuencias en comparación con el que puso en marcha. “La fascinación generalizada con la idea de que el Gobierno se preocupaba por los OVNIs había inspirado a que el Gobierno por fin se preocupara por los OVNIs”, sostiene el cronista.

De ese modo, en abril de 2019 la Marina estadounidense revisó sus orientaciones oficiales para los pilotos, alentándolos a reportar los FANIs sin temor al desprecio o censura y en agosto de 2020 el subsecretario de Defensa, David Norquist, anunció públicamente la existencia de la Fuerza de Tareas sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (UAPTF, por su sigla en inglés), que sería la entidad responsable de redactar el informe esperado para junio.

¿OVNIs estrellados?

Cerca del final de su extenso artículo, Lewis-Kraus afirma que Leslie Kean citó el trabajo de Jacques Vallée, quien ha estado trabajando con Garry Nolan, un inmunólogo de Stanford, para analizar el supuesto material recuperado de objetos no identificados caídos a tierra para una publicación científica.

Aunque Vallée no quiso emitir declaraciones para el articulista porque pensó que eso podría socavar el proceso de revisión de su paper por sus pares, en las últimas semanas ha capturado el interés de los seguidores de la ufología por un hecho peculiar.

Desde hace meses, sitios de venta de libros como Amazon han promovido la preventa del libro The Best Kept Secret (“El Secreto Mejor Guardado”), de Jacques Vallée, que supuestamente saldría al mercado el 4 de mayo de 2021.

En el libro, que era promovido como conteniendo importantes revelaciones a partir del análisis de materiales supuestamente provenientes de FANIs estrellados, Vallée presentaría el caso de un supuesto objeto volador no identificado que se habría estrellado en el estado de Nuevo México en 1945, dos años antes del famoso incidente de Roswell, en el mismo estado.

¿Un libro revelador?

Para ello, en el libro contaría con las declaraciones de dos testigos que aún están vivos.

Días después de la desaparición del libro de Internet, se supo que sería sometido a una reedición para agregar a un tercer testigo de ese caso. Pero no es todo. Además, el libro cambió de portada, se agregó la palabra “Trinity” al inicio del título y a la periodista Paola Leopizzi Harris como coautora.

Todo eso ha llamado la atención de los estudiosos del tema, máxime cuando Vallée se ha manifestado crítico en años anteriores respecto a historias de supuestos OVNIs estrellados, como Roswell. Como sea, algunas dudas quizás comiencen a despejarse ahora, pues el libro finalmente fue publicado en Amazon el 13 de mayo de 2021, poco antes de la fecha en que debería emitirse el esperado informe del Pentágono.

CEFAA, sirviendo al sistema aeronáutico y a la ciudadanía en escenario Pandemia Covid-19

publicado a la‎(s)‎ 29 mar 2021 6:28 por Plataforma Sites Dgac

El Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, CEFAA, durante la Pandemia ha funcionado los 365 días del año, recibiendo reportes desde las áridas tierras y altiplano nortino, islas y archipiélagos hasta los gélidos hielos de la Antártica Chilena.
Una especialista asesora del CEFAA durante una reunión de trabajo en las oficinas del Comité junto a colaboradores.

Una especialista y colaboradores estudian un caso en el Centro de Operaciones del CEFAA, en la comuna de Cerrillos.
En un año normal, este organismo recibía en promedio un centenar de reportes que daban cuenta de las más diferentes situaciones de avistamientos con imágenes fotográficas, videos o relatos de situaciones relacionadas con la observación de cosas extrañas en los cielos.

Ese número de casos se incrementó en casi un 300% durante el año 2020, aumentando de 121 reportes recibidos el año 2019 a 350 casos el año pasado.

La imagen da cuenta del número de casos recepcionados en los últimos cinco años.

En la imagen se observa la evolución en el número de caso reportados e investigados entre los años 2016 y 2020.


Aumento de casos extranjeros

Debido a la imagen internacional que ha proyectado el CEFAA en la última década y en los años 2019 y 2020, ha recibido numerosos reportes de avistamientos desde el extranjero, todos los cuales han sido respondidos en términos de la jurisdicción de investigación que tiene por normativa.

Entre los años 2018 y 2020 se reportó al CEFAA un total de 46 situaciones ocurridas en 15 países extranjeros de las Américas, Europa y Oceanía. Estos reportes representaron el 8% de lo recepcionado y fueron acogidos, pero no estudiados formalmente debido a que nuestra responsabilidad no excede los límites del espacio aéreo controlado por Chile.

Los reportes provenientes del extranjero, entre 2018 y 2020, representaron un 8% del total recepcionado.

Esta tabla muestra el número y origen de reportes por país entre los años 2018 y 2020.

Aproximadamente el 59% de todos los reportes extranjeros del período provinieron de Argentina, Brasil y Colombia. En conjunto, Estados Unidos, España, Italia, México y Venezuela representaron aproximadamente el 22% de los casos.

Reportes recibidos desde el extranjero entre 2018 y 2020.

Distribución geográfica de los reportes recibidos desde el extranjero entre 2018 y 2020.

Destacados investigadores

El Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, CEFAA, dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil, cumple una labor anónima de servicio público a la ciudadanía y al Sistema Aeronáutico Nacional, investigando y difundiendo el resultado de sus estudios con la finalidad de apoyar la seguridad de las operaciones aéreas.

En este organismo trabajan en forma permanente tres investigadores y un asistente ejecutivo que reciben la colaboración voluntaria de profesionales de todas las unidades de la DGAC, de Arica a la Antártica Chilena; de destacados académicos y asesores externos y de representantes de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad.

Entre los asesores externos, cuenta con pilotos, ingenieros, geofísicos, astrónomos, geógrafos, entomólogos, ornitólogos, médicos, físicos, biólogos y expertos en imágenes, entre otros.
El Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos fue creado por Resolución de la DGAC Nº 01599 de fecha 3 de octubre de 1997 firmada por el Director General de Aeronáutica Civil, General de Aviación Gonzalo Miranda.

El legado de grandeza y generosidad de un “nibelungo”

publicado a la‎(s)‎ 25 feb 2021 5:11 por Plataforma Sites Dgac

Poco más de cinco meses después de su deceso, el sábado 20 de febrero de 2021 fue lanzado en forma virtual un libro que homenajea y destaca la figura de Luis Altamirano Cañoles, uno de los precursores de la ufología en Chile, que en forma humilde y casi anónima recopiló alrededor de 3.000 casos publicados en la prensa local.
El Teniente Coronel del Ejército de Chile, piloto, investigador y escritor Rodrigo Bravo Garrido junto a su libro El Legado del Nibelungo.

Portada de El Legado del Nibelungo, una publicación de Editorial Digital.

El autor junto al homenajeado, Luis Altamirano Cañoles, pocos años antes de su deceso.
El Legado del Nibelungo es la tercera obra literaria del oficial del Ejército de Chile, piloto, investigador y escritor Rodrigo Bravo Garrido, un libro de 153 páginas que resalta al solitario Luis Altamirano como una persona tremendamente humana y generosa, que compartió desinteresadamente la información que recopiló con otros estudiosos del fenómeno OVNI.

“Fue una persona que tuvo una grandeza y una generosidad muy poco vista, no tan sólo en el ámbito ufológico, sino que yo diría en general, en la sociedad en que vivimos”, explicó el autor.

“‘El Nibelungo’ se lo puso (el médico psiquiatra y estudioso de las supuestas abducciones) Mario Dussuel, pero con cariño, porque conoce lo que significa la historia de los nibelungos, que custodiaban tesoros”, explicó Bravo en conversación con el CEFAA.

De baja estatura, con un rostro dominado por una prominente nariz y orejas sobresalientes, Altamirano se caracterizó siempre por su sencillez y generosidad, pues ayudó con información a más de una generación de ufólogos, y su aspecto físico le valió que fuera apodado “El Nibelungo”, por los enanos de la mitología germánica que vivían en las entrañas de la tierra protegiendo oro y piedras preciosas, mote que se tomaba con humor.

“La conclusión es que fue tanto lo que Altamirano logró leer con respecto a noticias propias de ufología, que al final se convirtió en un custodio de información, tal como los nibelungos custodiaban tesoros. Por eso, va de la mano con el apodo, pero no de forma despectiva ni peyorativa”, aclaró el autor.

En 2010, el Teniente Coronel Bravo publicó en calidad de coautor junto a Juan Castillo Cornejo el libro Ufología Aeronáutica y en 2017 la obra Los extraterrestres han muerto.

Un vistazo a la ufología chilena

La presentación de la obra estuvo a cargo de Rodrigo Fuenzalida Herrera, quien al referirse al libro dijo que “Rodrigo (Bravo) se pasea por varios ámbitos de la ufología nacional, generando sin querer una especie de historiografía de la ufología en Chile”.

“Yo creo que si quieren conocer también aspectos inéditos o aspectos que están siendo parte de una memoria perdida en torno al origen de la ufología en Chile, es vital leer El Legado del Nibelungo", agregó Fuenzalida.

“Altamirano – añade Rodrigo Bravo- fue un ratón de biblioteca, una persona que en un trabajo absolutamente silencioso y solitario reunió casi 3.000 casos, todos de la prensa chilena”.

La primera parte del libro está dedicada a repasar la vida de Luis Altamirano, que llegó a Santiago en 1965 a los 21 años desde el sur de Chile y que en 1978 fue uno de los miembros fundadores del Centro de Investigación de OVNIs (CIO) junto a Luis Riquelme, Aquiles Castillo y Hugo Pacheco. En esas páginas se entregan, además, datos sobre las actividades de UFO-Chile, una agrupación civil e investigativa de reportes sobre OVNIs, a la que Altamirano no perteneció.

Cartas a un pionero

En la parte final del libro, el autor incluyó cerca de 15 cartas escritas por personas que conocieron y compartieron con Luis Altamirano, desde reconocidos ufólogos chilenos como Sergio Sánchez, Diego Zúñiga y Raúl Núñez, hasta voluntarias y religiosas que lo cuidaron durante los años que vivió en un hogar de la Fundación Las Rosas, tras sufrir una trombosis en 2006.

La obra también contiene algunas fotografías que retratan distintas etapas de la vida del homenajeado, que el 25 de noviembre de 2009 publicó en calidad de coautor junto al periodista y escritor Juan Guillermo Prado el libro Historia de la Ufología en Chile y además colaboró en el dossier “Ufología en Chile” coordinado por Diego Zúñiga y publicado en 2002 en Cuadernos de Ufología de la Fundación Anomalía, en España.

¿Son realmente nuevos y relevantes los documentos publicados de la CIA?

publicado a la‎(s)‎ 15 ene 2021 12:30 por Plataforma Sites Dgac

En un año que se prevé que sea importante en lo vinculado a noticias sobre fenómenos aéreos anómalos debido a un esperado reporte del Pentágono solicitado por el Congreso de Estados Unidos, los seguidores del tema fueron sorprendidos durante la semana del 11 de enero por la publicación de documentos desclasificados por la CIA.
La colección de archivos sobre OVNIs de la CIA está disponible ahora para todo el mundo en el sitio web The Black Vault.
El sitio web The Black Vault, manejado por el investigador John Greenewald Jr., puso a disposición del público cientos de archivos desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos donde se refiere al tópico, y que asegura que es la totalidad de la documentación que tiene sobre el tema.

Sin embargo, algunos estudiosos más familiarizados con la ufología advierten que en realidad no se trata de nada nuevo, sino de documentos que ya estaban “dando vueltas” por Internet desde hace varios años y que lo único nuevo es que John Greenewald Jr. compró un CD con estos archivos a la CIA en 2020 y publicó la nueva lista actualizada de casos desclasificados por la agencia de Inteligencia en The Black Vault.

La “Comisión Robertson”

Prácticamente desde los inicios de la “era OVNI” contemporánea en 1947, estudiosos han apuntado al supuesto interés de la CIA en el estudio del fenómeno de los objetos voladores no identificados. Los archivos compartidos por John Greenewald Jr. datan de la década de 1950 en adelante y se refieren a asuntos tanto dentro de Estados Unidos como en el exterior.

Por ejemplo, figuran cartas y memorandos escritos antes y después de la denominada “Comisión Robertson”, en que la CIA convocó a cinco renombrados científicos en enero de 1953 para estudiar los antecedentes con que contaban sobre los “platillos volantes”, encabezada por el matemático y físico Howard P. Robertson.

La “Comisión Robertson” fue una reunión secreta en su momento, pero su existencia fue desclasificada y es conocida desde hace años. Varios otros documentos subidos a The Black Vault corresponden a cartas enviadas a los participantes de esa reunión para recomendarles cómo tratar con un tal doctor Leon Davidson, que estuvo hostigando a la CIA entre 1953 y 1956, aproximadamente, tratando de acceder a una transcripción de un supuesto mensaje radial que habría llegado desde el espacio.

Los documentos también muestran memorandos en que la CIA indicaba qué subdepartamento se encargaría de seguir las noticias que aparecieran sobre lo que llamaba “aeronaves no convencionales” y destaca que el tema podía ser usado por eventuales enemigos, como la Unión Soviética, en operaciones de guerra psicológica.

En todo caso, la misma CIA ha admitido en al menos dos oportunidades haberse vinculado de alguna manera con el asunto OVNI. La primera vez fue a fines de 1997, cuando publicó un estudio en el que afirmó que durante la Guerra Fría los militares le mintieron al público sobre la verdadera naturaleza de muchos objetos voladores no identificados para esconder su creciente flota de aviones espías U-2 y SR-71.

Posteriormente, el 2 de julio de 2014, la CIA publicó en su cuenta oficial de Twitter: “¿Se acuerdan de los reportes de actividad inusual en los cielos en los años ’50? Éramos nosotros”, con un vínculo a un informe descargable titulado “La CIA y el programa U-2, 1954-1974”.

Sudamérica

En lo que toca a Sudamérica, los documentos desclasificados por la CIA muestran más que nada reportes de prensa locales recogidos por operativos de la agencia en los países en los que operaban y que eran remitidos a Langley.

De ese modo, encontramos un texto con el reporte en la prensa local del avistamiento de un OVNI en la localidad de Bahía Blanca, Argentina, en mayo de 1962 y el reporte sobre la caída de un satélite artificial en territorio boliviano a mediados de mayo de 1978.

Respecto a Chile, hay un documento enviado a fines de julio de 1950 con la traducción de un artículo enviado por el doctor Eduard Ludwig para Cóndor, una revista en alemán que era publicada en Chile en esos años.

En el artículo, titulado “El misterio de los ‘discos voladores’. Una contribución a su posible explicación”, Ludwig habla sobre su experiencia personal años antes trabajando en la planta de investigación del profesor Junkers en Dessau, Alemania, donde estaban desarrollando un “nuevo tipo de aeronave” que podría explicar la existencia de los “platillos voladores”, que, recordemos, eran un fenómeno reciente en 1950.

En cualquier caso, la cantidad de documentos ahora a disposición del público es grande, de modo que los seguidores del tema de los fenómenos aéreos anómalos podrán pasarse horas revisando los documentos y buscando datos “nuevos” entre documentación no tan nueva, pero que sólo ahora está disponible para el gran público.

Los interesados en buscar entre la documentación, que está en inglés, pueden hacerlo ingresando al sitio web https://www.theblackvault.com/documentarchive/ufos-the-central-intelligence-agency-cia-collection/

¿Llamados desde otra estrella?

publicado a la‎(s)‎ 8 ene 2021 4:52 por Plataforma Sites Dgac

El viernes 18 de diciembre de 2020, el periódico británico The Guardian filtró la noticia de que un millonario proyecto llamado Breakthrough Listen había detectado una misteriosa señal de radio proveniente de Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, a “apenas” 4,2 años luz de distancia.
Los radiotelescopios escudriñan el espacio en busca de alguna señal procedente de eventuales formas de vida inteligente.

Concepción artística de uno de los planetas de la estrella Proxima Centauri, ubicada a "apenas" 4,2 años luz del Sol y de la Tierra y desde donde provendría la señal captada por los astrónomos.

César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, investigador del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y doctor en Astrofísica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.
La señal fue hallada al revisar datos de archivo durante el segundo semestre del año pasado y aunque parece provenir desde Proxima Centauri, los científicos aún no pueden descartar que se haya originado de interferencia basada en la Tierra. Eso disminuye mucho la probabilidad de que se trate de una transmisión de alguna forma de inteligencia extraterrestre, o lo que se conoce como una “firma tecnológica”.

Los científicos responsables del hallazgo advierten que aún hay mucho trabajo por hacer, pero estiman que el interés que ha generado la noticia es justificado.

“(La señal) posee algunas propiedades particulares que han hecho que pase muchos de nuestros chequeos y aún no podemos explicarla”, comentó Andrew Siemion, astrónomo de la Universidad de California en Berkeley y jefe del proyecto de 100 millones de dólares Breakthrough Listen, financiado por el empresario y físico multimillonario ruso-israelí Yuri Milner.

La particularidad de la señal es que ocupa una banda de espectro radial muy estrecha, los 982 megahercios, que usualmente es una frecuencia de transmisiones utilizadas por satélites y vehículos espaciales construidos por el hombre.

“No conocemos formas naturales para comprimir la energía electromagnética en una frecuencia tan concentrada” como esta, afirmó Siemion, aunque también advirtió que podría obedecer a algún fenómeno natural hasta ahora desconocido.

La señal fue captada originalmente a fines de abril de 2019 desde el radiotelescopio Parkes, en Australia. Proxima Centauri es una estrella del tipo enana roja y se han descubierto dos planetas que orbitan alrededor, llamados “Proxima b” y “Proxima c”, de los cuales el primero está dentro de la “zona habitable” definida por los astrofísicos.

Cautela

César Fuentes, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), también recomendó actuar con mesura.

“Lo que podemos esperar es que esta señal y estos datos van a seguir siendo investigados precisamente porque no ha podido ser replicada esta detección”, comentó Fuentes, que también es doctor en Astrofísica de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Efectivamente, uno de los problemas con la misteriosa señal, bautizada por los científicos como BLC1, o “Breakthrough Listen Candidate 1”, es que no ha podido ser detectada de nuevo.

“Es bien poco probable que esta se transforme o sea una señal que corresponda a vida inteligente, aunque por supuesto que existe la posibilidad, por baja que sea”, agregó César Fuentes.

En 1977, los astrónomos detectaron una señal similar conocida como “Wow!”, que sin embargo nunca más volvieron a captar.

“Ha habido casos similares de señales en radio que tampoco han tenido una buena explicación, con características que parecen no tener origen natural, o no se encuentra una explicación natural, lo cual no significa que no la tenga, sino a la incapacidad de nosotros de explicarla, pero que luego son muy difíciles de corroborar porque no se vuelven a repetir”, sostuvo Fuentes.

Todos los especialistas concuerdan en que lo más probable es que la señal provenga de alguna fuente de interferencia basada en la Tierra previamente desconocida y que es posible que en los próximos meses se sepa más al respecto, porque los estudios de la misteriosa señal continúan.

Fuente: Scientific American.

CEFAA ofreció charla vía Zoom a controladores de tránsito aéreo

publicado a la‎(s)‎ 23 nov 2020 4:13 por Plataforma Sites Dgac

El Director Ejecutivo del Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, Hugo Camus Palacios, ofreció el sábado pasado a los controladores de Tránsito Aéreo afiliados al Colegio de la orden una charla sobre la labor investigativa que realiza este organismo.
Pantallazo de la teleconferencia ofrecida por el Director Ejecutivo del CEFAA, Hugo Camus Palacios, a controladores de tránsito aéreo el sábado 21 de noviembre de 2020.

Esta y las siguientes imágenes muestran parte de la presentación ofrecida durante la charla del Director Ejecutivo del CEFAA a controladores de tránsito aéreo.



La actividad se realizó vía zoom a profesionales que se encuentran cumpliendo servicios desde el Aeropuerto Chacalluta, en Arica, hasta los Aeródromos y Aeropuertos del centro-sur del país y la antártica chilena.

Moderó esta teleconferencia el presidente de Colegio, Jorge Caro, desde el Aeródromo Teniente Marsh, en el continente helado en una reunión que se prolongó por espacio de casi dos horas.

El director del CEFAA agradeció la colaboración que han prestado los ATC desde su creación el 3 de octubre de 1997.  Y como un homenaje a estos profesionales exhibió un video histórico sobre los orígenes de esta especialidad en Chile.

Audios originales

En la oportunidad se explicó el organigrama del Comité, mencionando al equipo permanente, a los Asesores Internos, Externos y delegados de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad.

Hizo un breve resumen histórico de los inicios de la investigación oficial de estos fenómenos -el año 1968- y la labor investigativa con sus distintas etapas que deben cumplirse siguiendo un riguroso protocolo desarrollado en los últimos años.

Se dieron a conocer los análisis a los que se someten diariamente las imágenes y videos de fenómenos aéreos anómalos que se reportan a través de la web www.cefaa.gob.cl o al correo electrónico cefaa@dgac.gob.cl

Los controladores escucharon audios originales junto a recreaciones en video de casos aeronáuticos destacados desde el año 1983 hasta el 2018, que se usaron para explicar las características de estos fenómenos.

Los ATC participaron activamente en la reunión efectuando preguntas sobre el tema, el trabajo que se realiza y cómo pueden colaborar como asesores del CEFAA.

Por su parte Hugo Camus agradeció el apoyo brindado en términos de información y reportes recibidos en 23 años y la colaboración permanente de estos profesionales.

Hallazgo de agua en la Luna lleva a repensar procesos químicos

publicado a la‎(s)‎ 28 oct 2020 5:27 por Plataforma Sites Dgac   [ actualizado el 28 oct 2020 10:54 ]

Científicos de la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos anunciaron el lunes 26 de octubre el hallazgo de agua en la superficie iluminada de la Luna, es decir en la cara que resulta visible para nosotros desde la Tierra.
El cráter Clavius, en el hemisferio sur de la Luna, donde científicos detectaron la presencia de moléculas de agua.

SOFIA, el telescopio montado sobre un avión Boeing 747SP modificado que logró el hallazgo.
El descubrimiento fue confirmado por el Observatorio Estratosférico para Astronomía Infrarroja (SOFIA, por su acrónimo en inglés), un telescopio de 2,7 metros de diámetro montado sobre un avión Boeing 747SP modificado que vuela a 13.700 metros de altura, por sobre el 99 por ciento del vapor de agua presente en la atmósfera terrestre, para tener una visión más clara del universo infrarrojo.

“Teníamos indicios de que el H2O —el agua tal como la conocemos— podría estar presente en el lado iluminado de la Luna”, comentó Paul Hertz, director de la División de Astrofísica en el Directorio de Misiones Científicas en los cuarteles de la NASA en Washington.

“Ahora sabemos que está ahí. Este hallazgo desafía nuestro entendimiento de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”, agregó.
 
Usando su Cámara Infrarroja para Objetos Distantes para el Telescopio SOFIA, ese observatorio pudo captar una longitud de onda específica única para las moléculas de agua, de 6,1 micrones, y descubrió una concentración relativamente sorprendente en el soleado cráter Clavius, en el hemisferio sur de la Luna.

El hallazgo indica que el agua podría estar distribuida en toda la superficie lunar y que probablemente no sólo esté limitada a lugares fríos y bajo las sombras.

Cráter Clavius

Observaciones previas de la superficie lunar habían detectado alguna forma de hidrógeno, pero no habían logrado distinguir si se trataba de agua o de su pariente químico cercano, el hidróxilo (OH).

“De por sí el descubrimiento es importante porque a pesar de que ya se sabía que hay agua en la Luna… lo increíble de este descubrimiento es que se encontraron moléculas de agua en zonas de la Luna donde deberían haberse evaporado, porque son zonas donde les llega el Sol. Y la temperatura no da para mantenerlas congelados”, explicó Robbie Barrera, licenciado en Física y Matemáticas de la USACH y divulgador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).

“Entonces, implica que, primero, hay que repensar los procesos. Tal vez hay un proceso químico que está provocando moléculas de H2O y tal vez con lo rápido que llegan, así de rápido se van. Puede que aparezcan y desaparezcan. Entonces, si logramos entender ese proceso, podríamos ser capaces, eventualmente, de aprovecharlo para futuras bases espaciales. Pero para eso tendríamos que entender muy bien el proceso”, agregó.

Los datos provenientes de los alrededores del cráter Clavius indican concentraciones de agua de 100 a 412 partes por millón, que equivalen más o menos a una botella de agua de 355 ml, atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar. Los resultados fueron publicados en el más reciente número de la revista Nature Astronomy.

Comparativamente, el desierto del Sahara tiene 100 veces la cantidad de agua detectada por SOFIA en el suelo lunar. Pero pese a las bajas cantidades, el hallazgo plantea interrogantes sobre cómo se crea el agua y cómo logra persistir en la superficie lunar, que carece de aire.

El agua es un recurso vital en el espacio profundo y un ingrediente clave para la vida tal como la conocemos. Su presencia es crucial para el programa Artemisa de la NASA, que quiere averiguar todo lo que pueda al respecto antes de enviar a la primera mujer y al próximo hombre que pisarán la Luna en 2024, para luego establecer una presencia humana sostenida allí hacia el fin de la década.

Fuente: NASA.

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